La ruta 22, saturada por el tránsito regional

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8 de diciembre de 1998  

NEUQUEN.- La ruta 22 fue clave para el desarrollo del Alto Valle rionegrino y para esta ciudad. Sin embargo, ahora las autoridades aseguran que resulta insuficiente para el intenso tránsito local, regional e internacional.

Entre Choele Choel y esta capital, la ruta conecta una serie de localidades del Alto Valle.

A lo largo de la traza, la actividad de las numerosas chacras y campos generan miles de movimientos transversales que implican un riesgo permanente para la circulación de vehículos.

Por otro lado, en esta ciudad de 230.000 habitantes la ruta 22 es vista con malos ojos.

Los gobiernos municipal y nacional están analizando un proyecto para desviar el tránsito interprovincial, ya que actualmente cruza por el medio de la capital provincial.

Para el intendente de Neuquén, Luis Jalil, la traza actual de la ruta 22 "fue beneficiosa en otro tiempo", pero ahora "hay que mudarla" de lugar. Los 50.000 vehículos que diariamente -de acuerdo con las estadísticas locales- circulan por aquí traen "todo tipo de problemas al funcionamiento de la ciudad".

"Hay riesgos de accidentes permanentes. Además, pasan camiones con cargas peligrosas y estamos preocupados por el daño que pueden provocar al medio ambiente", agregó Jalil.

Cruza la Patagonia

En su recorrido de más de 1000 kilómetros, la ruta 22 atraviesa la Patagonia de Este a Oeste.

Tiene el raro privilegio de conectar la costa atlántica -a la altura de Bahía Blanca- con el corazón de la cordillera de los Andes, donde finaliza en el límite con Chile, en el paso Pino Hachado.

Según autoridades consultadas por La Nación , algunas de las características negativas de la carretera en la zona del Alto Valle son:

  • Poseer un diseño antiguo, con rectas largas en las que es fácil tomar velocidad.
  • Ser estrecha en relación con el intenso tránsito.
  • Tener su carpeta asfáltica bastante deteriorada.
  • Constituir un punto de confluencia de conductores con ritmos diversos, pues mientras que algunos vehículos de la zona están en malas condiciones y circulan lentamente, los automóviles y el transporte de carga y de pasajeros -que van de paso por la ruta- van a gran velocidad.
  • Por otro lado, en la recta de 143 kilómetros que separa Río Colorado de Choele Choel se produce el llamado "sueño blanco": los conductores se duermen mientras manejan, por la suma del cansancio, la confianza que da un camino sin curvas y la monotonía del paisaje.

    También es peligroso el tramo que está en el cruce de la planta industrial Arroyito, a 45 kilómetros de esta capital.

    Allí, la mala señalización favorece los accidentes donde nace la ruta 237, que sirve de conexión con centros turísticos del Sur, como San Carlos de Bariloche o San Martín de los Andes.

    Unidad comercial

    Aunque existe una división geográfica, la ciudad de Neuquén y las localidades rionegrinas del Alto Valle constituyen una unidad comercial y operativa.

    Por eso, en 1994, se inició la construcción de la "multitrocha", un tramo de 15 kilómetros hasta la localidad de Plottier, que cuenta con dos carriles rápidos de ida y dos de vuelta, más una colectora de cada lado, con semáforos.

    Según la Dirección Provincial de Vialidad, los resultados son elocuentes. Si entre 1970 y 1991 los accidentes viales en ese tramo provocaban un promedio anual de 26 muertes, luego de la "multitrocha" las estadísticas de los últimos tres años bajaron a uno, cero y siete decesos, respectivamente.

    Para Walter Sabatier, director de Tránsito Municipal de la capital neuquina, uno de los mayores problemas en esta zona es la "combinación explosiva" de vehículos que están en tránsito local, regional e internacional.

    "Hay velocidades diferentes, gente que quiere ingresar en las ciudades, y esto provoca muchos problemas", explicó el funcionario.

    "La ruta 22 es una carretera muy peligrosa y de tremendo riesgo accidentológico", opinó Sabatier.

    Sostuvo que para solucionar los problemas cotidianos y reducir los riesgos, que ahora parecen ser moneda corriente, hacen falta obras; por ejemplo, derivadores de tránsito, semáforos y rampas de espera para acceder a las ciudades del Alto Valle.

    Una deuda aún pendiente.

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