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El calor metalero sólo llegó al final

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14 de diciembre de 1998  

Festival Monsters Of Rock, en el estadio de Vélez Sarsfield. Grupos: Iron Maiden, Slayer, Soulfly, Helloween, Angra y O´Connor.

Nuestra opinión: regular

El tercer Monsters Of Rock en la Argentina no le agregó demasiado a este fin de año un tanto austero en materia de shows. Hubo varias bandas conocidas y queridas por el público argentino, como Slayer, Helloween y los brasileños Angra, más los legendarios Iron Maiden y con el interesante agregado de la primera visita del ex Sepultura Max Cavalera, a las órdenes de su nuevo grupo Soulfly. De esta forma, y desde las primeras horas de anteayer, las bandas se sucedieron en el escenario del estadio de Vélez y mostraron su poderío -muy a pesar del deficiente sonido- ante 15 mil fanáticos del metal.

El encargado de abrir el festival fue el único crédito argentino de la jornada, Claudio O´Connor. El grupo del ex Hermética y ex Malón tocó bajo los rayos del sol mientras la gente poco a poco se acercaba al lugar. Media hora más tarde fue el tiempo de los glamorosos Angra, que en su set de sólo seis canciones mezclaron algunos de sus clásicos con parte de su último trabajo discográfico, "Fireworks". Conducidos por el carismático André Matos, los brasileños no lograron levantar el poco ánimo de los presentes, que ya a esta altura comenzaban a pedir por la estrella de la noche: Iron Maiden.

Los terceros en salir a escena fueron los Helloween y su poderoso heavy metal, que hizo de los alemanes una de las leyendas europeas del género. Cuando el cielo amenazaba con una sorpresiva tormenta, Helloween les puso su acostumbrada furia a temas como "Eagle", "Revelation" y "Power". A pesar de ello, el público siguió sin mostrar el entusiasmo de otros años, valor que fue una fiel constante en los primeros dos festivales.

A las 19.30, la maratón metalera llegó a uno de sus puntos más expectantes. La incógnita acerca de la nueva banda de Cavalera hizo que las miradas se centraran con mayor atención sobre el escenario. Acompañado por Logan Mader en guitarra, Marcello D. Rapp en bajo y Roy "Rata" Mayorga en batería, la otrora voz de Sepultura abrió su particular show con "Eye For An Eye". Se sabe, los metaleros argentinos aman a Cavalera y, por ello, el set de una hora de Soulfly resultó uno de los más calientes en una ya lánguida noche de verano. Los temas del homónimo álbum debut se fueron sucediendo y Cavalera agradeció el incondicional apoyo de su barra argentina, que llegó al delirio con el, a esta altura indiscutible, hit "Bumba". Como no podía ser de otra manera, para el cierre el músico brasileño invitó a sus amigos argentinos de A.N.I.M.A.L. -a quienes a principios de este año les produjo su último disco ("Poder latino") y con los que actuará el próximo sábado, a manera de despedida, en el Marquee-. Pero ni siquiera Cavalera, tan querido por estas tierras, impidió que al término de su set la mayoría del público continuara pidiendo por los ingleses Maiden.

Ya la noche cubría el estadio y pareció justo y necesario que saliera a escena Slayer, con su thrash para asustar niños. Liderados por Tom Araya, la diabólica banda entregó todo su odio en temas como "Stain Of Mind", "Dead Skin Mask" y "Mandatory". Pero ayudado por las cajas de sonido, el poderío thrash se transformó en bola-mazacote-aturde-oídos. Y por ello, lo que había comenzado como una potente performance terminó por agotar los ánimos de la gente, que fue enfriándose de a poco. Como la noche.

Efectivo y contundente

Luego de casi una hora de espera, minutos antes de las 23, la bestia o la doncella del metal -como quiera uno llamarlo- se apoderó del festival. Entonces sí el público reaccionó muy a pesar del cansancio de tantas horas de espera. Lo de Iron Maiden fue lo de siempre: efectivo y contundente.

Con la base de su último disco, "Virtual XI", la banda recorrió algunos de los buenos momentos de su carrera, aunque a veces se extrañaran la voz y el carisma de Bruce Dickinson. De todas formas, el trabajo de Blaze Bayley como frontman volvió a ser de lo más correcto y por el cariño que le ofrece la gente parecería ya ser un histórico del grupo.

Entrada la madrugada, llegaron los últimos bises del festival, con "Number Of Beast" y "Sanctuary", y el público agradeció la entrega de los ingleses -quienes no habían tocado en el festival realizado en Chile tres días atrás, por recomendación del gobierno británico a causa de la detención del ex dictador Augusto Pinochet- con aplausos, bengalas y petardos. Aunque si se tiene en cuenta el balance de una jornada de más de ocho horas, en las que se pasó sin intermedios del calor al frío y en la que las actuaciones no tuvieron el nivel de otros años, el agradecimiento tendría que haber sido para los 15 mil espectadores.

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