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Premios

Jorge Fernández Díaz
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2 de enero de 2010  

Ha sido un año de premios. Los editores de Cataluña, donde funcionan las editoriales de libros más importantes de la lengua española, le otorgaron el Premio Atlántida a esta revista en la categoría "mejor tarea informativa en prensa escrita". Es la primera publicación latinoamericana en recibir esta distinción. La defensa de los libros y los escritores fue la principal razón de ese premio. No tiene mucho mérito -les dijimos sin falsa modestia-. Defendemos lo que amamos.

Antes, a mitad de año, el entonces embajador de Francia, Frédéric Baleine du Laurens, distinguió con la orden de Chevalier des Arts et des Lettres a Alicia de Arteaga. En el soberbio marco del palacio Ortiz Basualdo, el diplomático celebró la capacidad de la condecorada para transmitir el amor por el arte a las multitudes, con la gracia y la inteligencia de sus escritos.

Luego fue nuestro jefe de Redacción, Hugo Beccacece, verdadero decano de los periodistas culturales argentinos, quien recibió el Premio Umberto Saba, organizado por la Asociación Altamarea y el Pen Club de Trieste. Claudio Magris estaba entre el público en el célebre Caffè San Marco de Trieste, cuando le hicieron los honores a Beccacece por su notable aporte a la divulgación de la cultura italiana.

Finalmente, la Universidad de Buenos Aires nos distinguió la semana pasada por la nota "Tener y no tener tiempo", de la filósofa Diana Cohen Agrest, autora de una serie de lúcidas y controvertidas notas de tapa de esta revista, con temas de fondo acerca la vida cotidiana: el autoengaño, la vejez y el aburrimiento, entre otros.

A estos premios se unen, de una manera espectacular y gratificante, la adhesión y el fervor de nuestros lectores, que sentimos semana a semana. Para todos ellos, precisamente, ideamos esta edición especial, con textos de importantes escritores, a modo de despedida de un año inolvidable y comienzo de otro lleno de promesas.

Está Beatriz Sarlo, con una reflexión polémica y aguda sobre las estéticas en el mercado. También el propio Magris, con una crónica sobre Lituania. Julio Villanueva Chang, mítico ex director de Etiqueta Negra , una revista de culto en América latina por sus aportes a la non fiction en castellano, los acompaña con una extraordinaria historia acerca del dentista de Gabriel García Márquez.

Otro cronista excepcional, el mexicano Juan Villoro, regala un pequeño texto acerca de las siempre enigmáticas correspondencias humanas. Colabora, a su vez, en este número el narrador español Arturo Pérez-Reverte, quien recuerda en uno de sus irreverentes artículos las aventuras de un "cazapiratas sin complejos".

La poeta, narradora y ensayista argentina María Negroni rescata a Bruno Schulz, uno de los más importantes escritores y críticos literarios de Polonia. Y Jonathan Lethem, autor norteamericano cruzado por la ciencia ficción y la novela negra, escribe sobre la ciudad de Los Angeles que "inventó" Raymond Chandler en sus relatos de Marlowe.

Finalmente, cuatro obras de ficción pura. Edgardo Cozarinsky anticipa un pasaje de la novela en la que está trabajando, donde cuenta la primera noche que pasó, durante su adolescencia, solo y fuera de su casa. En un registro también autobiográfico, Daniel Guebel llega con una inquietante narración sobre su propia niñez. Pablo De Santis aporta un cuento sobre un triángulo amoroso con un toque trágico y Guillermo Martínez recrea el asesinato de Trotski.

Textos de calidad. Ratos de lectura. Emociones por escrito. Regalos para un nuevo año.

Felicidades y gracias a todos.

jdiaz@lanacion.com.ar

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