La historia escondida en las tumbas de Recoleta

Fuente: LA NACION - Crédito: Pablo Cairo
Los fines de semana cientos de turistas visitan la necrópolis para ver donde descansan los restos de diversas figuras de la historia argentina
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15 de enero de 2010  • 18:01

Sábado, media mañana. Los turistas hacen fila. Están ansiosos porque empiece la visita guiada. Una recorrida por pasillos, bóvedas y tumbas. Un paseo por la historia argentina a través del cementerio de Recoleta .

La escena se repite todas las semanas. Sólo en 2008 unos 24.000 turistas visitaron la necrópolis más antigua de la ciudad de Buenos Aires, según estadísticas oficiales del gobierno porteño.

¿Hay una fascinación por la muerte? La escritora María Rosa Lojo sostuvo: "Sin duda, la muerte es el gran misterio de nuestras vidas. Estas figuras que están en las lápidas, en las tumbas nos representan a nosotros. Son nuestro pasado pero también nuestro futuro".

El cementerio de Recoleta fue la primera necrópolis pública de la ciudad de Buenos Aires. Fue inaugurado con el nombre de Cementerio del Norte el 17 de noviembre de 1822. Un día después, las primeras personas enterradas fueron el niño esclavo Juan Benito y una mujer llamada María Dolores Maciel.

Después se construyeron los cementerios de Flores, en 1867 y el de Chacarita , en 1871.

Las visitas guiadas del gobierno porteño se arman por grupos de entre 25 y 30 personas, todo depende del día y del horario. Además todas las semanas hay paseos organizados para las escuelas.

Según la página web del gobierno porteño los planos del cementerio fueron confeccionados por el ingeniero Próspero Catelin, reservándose el gobierno algunas parcelas para personalidades destacadas en la formación del estado que le confirió su carácter histórico.

Pero qué es lo que atrae a turistas argentinos y extranjeros. ¿Qué buscan los visitantes del cementerio que recorren las tumbas y bóvedas?

"En el cementerio está la historia fundacional de la patria, la historia inicial", explicó el director de la necrópolis, Carlos Francavilla.

En las tumbas y bóvedas del cementerio descansan los restos de figuras de la historia de la Argentina como Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Hipólito Irigoyen, Juan Manuel de Rosas, Remedios de Escalada de San Martín, Eva Duarte de Perón y Raúl Alfonsín, cuya inhumación, el 2 de abril pasado, fue presenciada por una multitud de personas, que conmovidas, llenaron el cementerio.

No sólo hay personalidades de la política sepultados en el cementerio de Recoleta, sino también el premio Nobel Luis Federico Leloir, el boxeador Luis Angel, los escritores José Hernández, Miguel Cané y Marcos Sastre. También hay una bóveda donde descansan los restos de María Marta García Belsunce, asesinada en octubre de 2002 en su casa del country Carmel.

Hay una bóveda que atrae como un imán a los turistas argentinos y extranjeros, sobre todo las personas que vienen desde Europa. Es la bóveda de Evita.

"El turista tiene particular interés por la bóveda de Evita. Es un personaje muy conocido internacionalmente, muy popular. Hay turistas que saben muchísimos detalles de la vida de Eva Duarte, sobre todo por la ópera", sostuvo Francavilla.

La superficie actual es de 5,5 hectáreas y sus límites son las calles Junín, Quintana, Vicente López y Azcuénaga. Las visitas no sólo son atraídas por los personajes que están en las tumbas. El lugar es una atracción por su arquitectónica, plasmada en distintos estilos escultóricos. Unas 70 bóvedas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional.

"Las manifestaciones a nivel escultórico que tiene cementerio llama la atención de los turistas, que lo comparan con otras necrópolis importantes del mundo como el cementerio de Père-Lachaise, en París o la necrópolis italiana de Staglieno, en Génova", agregó Francavilla.

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En la actualidad, según información oficial, en el cementerio de Recoleta no hay parcela disponible. Las bóvedas fueron concedidas a perpetuidad.

En el Ministerio de Espacio Público porteño dijeron: "En este momento se está en proceso de desocupar una galería de nichos que fueron arrendados por 95 años. Ya se realizaron todos los procedimientos administrativos para la desocupación de aquellos que están abandonados o que no son reclamados. De esta forma, la ciudad volverá a ofrecer el servicio de nichos en su cementerio más antiguo".

Por año, según el cuadro tarifario, por mantenimiento de las bóvedas y por metro cuadrado se debe abonar 48 pesos. Ampliación de bóvedas, rectificación obligatoria del trazado, adquisición de sobrantes baldíos o concesiones de subsuelo bajo calle o acera, rigen los siguientes precios por metro cuadrado y por año, 84 pesos.

Termina el paseo. Después de recorrer pasillos, tumbas y bóvedas, los turistas están satisfechos. Piensan que saben más sobre los personas que los cautivaron.

Producción periodística: Soledad Aznarez, Pablo Cairo, Verónica Chiaravalli, Pablo De Rosa Barlaro, Gabriel Di Nicola y Jorge Rosales

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