El PJ logró un triunfo resonante en Córdoba

El senador nacional José Manuel de la Sota, de 49 años, fue elegido gobernador al obtener más de nueve puntos de ventaja sobre Ramón Mestre; un golpe para la Alianza
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21 de diciembre de 1998  

CORDOBA.- El binomio integrado por José Manuel de la Sota (PJ) y Germán Kammerath (Ucedé) triunfó por una diferencia de 9,53 puntos en las elecciones de gobernador en esta estratégica provincia.

La victoria puso término a 15 años de administración radical y desató una fiesta que tuvo a Carlos Menem como principal protagonista, al tiempo que constituyó un duro golpe para la Alianza.

La trascendencia que asignó el oficialismo al resultado de los comicios quedó demostrada con una masiva presencia de ministros, gobernadores y dirigentes peronistas en Córdoba. Pero Menem negó que vaya a utilizar este resultado para relanzar su reelección. "Descártelo, la Constitución no lo permite" , dijo a La Nación .

Además de Menem, compartieron los festejos, entre otros, los precandidatos peronistas Eduardo Duhalde y Ramón Ortega, los senadores Carlos Reutemann y Eduardo Menem, los diputados Alberto Pierri y Humberto Roggero; los gobernadores Adolfo Rodríguez Saa (San Luis), Arturo Lafalla (Mendoza), Rubén Marín (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Ramón Puerta (Misiones) y Jorge Escobar (San Juan); ministros y secretarios de Estado, y el encuestador Julio Aurelio.

Menem y Duhalde compartieron luego un palco en la plaza San Martín junto a la fórmula ganadora. El justicialismo sumó el 49,66 por ciento de los votos válidos emitidos y la UCR el 40,13 %. Más atrás, el cavallista Guillermo Johnson recogió el 5,07 % de los sufragios, en tanto que el frepasista Humberto Volando obtuvo el 2,69%. Las restantes cinco fórmulas no superaron, en conjunto, el 2,5 % de los votos.

La UCR había ganado en Córdoba en 1983, 1987 y 1991 con Eduardo César Angeloz y, en 1995, con el ayer derrotado Ramón Mestre, que recogió no sólo el malhumor que generó un duro ajuste que debió practicar en el Estado provincial, sino también una sucesión de errores de estrategia durante la campaña.

De la Sota, anoche, ratificó el compromiso de rebajar los impuestos provinciales en un 30 por ciento, el argumento más contundente que empleó para minar las ambiciones reeleccionistas de Mestre.

Los principales referentes frepasistas de la Alianza reprocharon a Mestre sus equivocaciones y personalizaron en él el traspié electoral. De la Rúa y Raúl Alfonsín opinaron que "la gente pedía un cambio" y que faltó, en la cabeza del gobierno provincial, la "flexibilidad" para asumirlo. Graciela Fernández Meijide dijo que hubo "un voto castigo", pero que no debe inferirse como un apoyo al gobierno nacional.

"He perdido yo", aceptó anoche Mestre.

Un impacto nacional

CORDOBA.- Tres veces lo intentó hasta que, finalmente, José Manuel de la Sota consiguió ayer desatar una fiesta peronista aquí, en la provincia más radical del país.

Con su amplio triunfo (sacó 9,53 puntos más que el candidato radical), el senador quebró 15 años de victorias de la UCR cordobesa, llegó a la gobernación (asumirá el 12 de julio del año próximo) y disparó un inesperado festejo de fin de año que no se quisieron perder las principales figuras del PJ.

El presidente Carlos Menem y todos los aspirantes peronistas a sucederlo se agolparon para entrar en la foto con de la Sota. Felices, pasaron anoche por Córdoba el gobernador Eduardo Duhalde, los senadores Ramón Ortega, Carlos Reutemann y Eduardo Menem. En medio de ministros y secretarios del gabinete nacional, también se vio al gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saa.

En diálogo con La Nación , el presidente Menem aseguró que "no hay re-reelección posible, porque la Constitución no lo permite. En ese sentido, este triunfo no aporta nada. La victoria en Córdoba es una de las mayores alegrías que podía recibir en el último año de mi mandato, ya que era una provincia que parecía prácticamente imposible para el justicialismo".

Derrotado en 1987 y en 1991, esta vez de la Sota ganó con el voto de la clase baja, lo apoyaron masivamente los mayores de 65 años y aunque perdió en los niveles medio y alto de la sociedad, esa derrota no puso en riesgo el resultado que obtuvo. Tal la síntesis de la amplia muestra que Julio Aurelio tomó ayer simultáneamente con las consultas sobre intención de voto.

Como es habitual, el peronismo recogió entre los más pobres su mayor apoyo: en ese segmento, De la Sota superó a Mestre por casi 30 puntos.

El radicalismo, en cambio, no pudo sostener sus éxitos del pasado en la clase media y en la clase alta. Mestre ganó en esas franjas, pero por apenas entre un cuatro y un cinco por ciento. Aurelio sintetizó el resultado a La Nación : "De la Sota fue votado por quienes quisieron un cambio y logró instalar una ilusión que, aunque moderada, era una expectativa.

"Las tendencias que nosotros publicamos en La Nación el domingo último se han cumplido plenamente", destacó, sin ocultar su orgullo.

De la Sota y su compañero de fórmula, el ucedeísta Germán Kammerath, hicieron una diferencia significativa en la ciudad de Córdoba, donde los conflictos que enfrentó Mestre levantaron una fuerte ola de desaprobación social.

Esa corriente, también extendida a las principales ciudades del interior, permitió al peronismo retener el gobierno municipal de Río Tercero con la segunda reelección de Carlos Rojo. En cambio, perdió a manos de un candidato radical la ciudad de Jesús María, como resultado de una división interna que hizo que el PJ llevara dos aspirantes.

Las visitas

Temprano, alrededor de las 16, el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, no tardó en relacionar la victoria con Menem. "Primero, fue la ayuda nacional; segundo, la situación provincial y, tercero, los candidatos", evaluó con el resultado de las encuestas en boca de urna en la mano. Duhalde llegó antes de que los cordobeses terminaran de votar, pero cuando en todo el ambiente político se descontaba el triunfo de De la Sota. "Esto es un aliento para el peronismo en todo el país y un problema para la Alianza. Se sabe, una derrota trae problemas", dijo a La Nación .

Dos horas y media después del cierre de las mesas, Mestre reconoció que había sido vencido "porque prendió la idea de la alternancia.

"Yo era el candidato, así que perdí yo", dijo el gobernador derrotado, para sacar de la línea de fuego a su partido. A su lado lo escuchaba el intendente de esta capital, Rubén Martí, el político con mejor imagen local.

Mestre prometió una transición ordenada en los siete meses que quedan hasta el 12 de julio, le deseó éxito a su vencedor y no perdió la oportunidad para enviar un mensaje al menemismo: "Creo que la presencia (en Córdoba) de todas las figuras y del Presidente, demuestra que hay vocación de un proyecto reelecionista. Lo veremos en los próximos días".

Finalmente, habrá Alianza

Antes de irse prometió trabajar para el triunfo nacional de la Alianza. "Así como en Córdoba se votó por el cambio, en el país también habrá un cambio", del PJ a la Alianza, sentenció.

A la hora de las explicaciones, el frustrado candidato a vicegobernador del Frepaso, Horacio Viqueira, consideró que "la derrota de Mestre, como voto castigo a su gestión, plantea la necesidad de realizar la Alianza en Córdoba. Ese es el camino para 1999", dijo el diputado que hasta el jueves último procuró cumplir con el pedido de la conducción nacional frepasista para que se levantara, en favor de Mestre, la fórmula que lo unía a Humberto Volando.

El ex bordonista Horacio Obregón Cano, la otra cara del Frepaso en esta provincia, dijo que con "las maniobras de Chacho Alvarez para bajar a los candidatos, esta fuerza ha quedado liquidada. Del Frepaso se fueron ellos, no me fui yo", comentó respecto de su inminente alejamiento de la agrupación.

Más cerca de Obregón Cano, Volando consideró un "error garrafal" el apoyo de Alvarez y de Graciela Fernández Meijide a Mestre.

Por ausentarse de los micrófonos y a pesar de que estuvo todo el día en Córdoba, Domingo Cavallo (Acción por la República), habló en su lugar el candidato a gobernador Guillermo Johnson: "La polarización nos derrotó. Hubiera querido integrar una alianza con el peronismo, pero las autoridades de mi partido no me dejaron", se lamentó.

Promesas

Durante su campaña, José Manuel de la Sota anunció las siguientes medidas, de ganar la gobernación:

  • Rebaja de un 30% en los impuestos.
  • Mejora en los sueldos de docentes y empleados públicos.
  • Aumento de la coparticipación de un 20 a un 30%.
  • Trasladar las reuniones de gobierno al interior provincial.
  • Terminar con las rebajas en las jubilaciones y pensiones.
  • No municipalizar la enseñanza.
  • Terminar con la emergencia en el primer día de gobierno.
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