Las nuevas reinas de la era YouTube

Las nuevas divas nacidas en los 80, bajo la influencia del synth-pop.
Ernesto Martelli
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9 de febrero de 2010  • 15:43

"Lo que hicieron Madonna y Michael Jackson para MTV, ella lo está haciendo para el mundo Twitter-YouTube." La frase no pertenece a cualquiera, sino a Jimmy Iovine, digamos, el tipo que le dio el demo de Eminem a Dr. Dre, y el hombre que creó el sello Interscope, desde el cual el hip-hop se volvió un fenómeno global en las últimas dos décadas. Ahora en el conglomerado discográfico Universal, él es el responsable, justamente, de haber lanzado a Lady Gaga, la protagonista de su descripción: en menos de un año, la chica de mirada triste, electro pop visceral y coqueteos con la transexualidad no sólo volvió ridícula la propuesta de "beso entre chicas" de Katy Perry ("I Kissed a Girl", revelación pop de 2008), sino que conquistó a Madonna, grabó con Beyoncé (el single "Video Phone") y logró hacer de su música dance un fenómeno mediático. Hay que irse hasta Marilyn Manson para entender en plenitud el lugar que Lady Gaga consiguió en el mapa pop… Stefani Germanotta (clase 1986), con su peluca rubia y sus microfaldas que impiden saber qué esconde, disparó dos grandes preguntas que atravesaron la web durante todoel año mientras lograba más de 20 millones de descargas digitales pagas: ¿es hermafrodita?, ¿canta desnuda?

La influencia de la etapa pop y radial de Queen ("Radio Gaga") y la impronta estética de Grace Jones se hacen evidentes en su sonido, cargado de sintetizadores punzantes, pero también en el dramatismo que le pone a sus canciones y sus performances: su segundo disco, el oscuro The Fame Monster, apareció en noviembre de 2009 y es, casi, una actualización del legado de Madonna. El single "Bad Romance" (y el particular modo en que pronuncia la "r" de "romance") abre el álbum mezclando euro-dance y¿ rapsodias bohemias, y "Teeth" lo cierra con su secreto: los riffs de guitarra convertidos en acordes percusivos sintetizados y ella confirmando su actitud de mujer desafiante: "Dale. ¿A ver? Mostrame los dientes".

Pero si se trata de "reinas del drama", es Rihanna (nacida en Barbados, clase 1988) la que, después de aquel éxito de "Umbrella" junto con Jay-Z, debió volver sobre sus pasos. La repercusión de su pelea doméstica con su noviecito Chris Brown la obligó a cargarse de actitud: basta escuchar la balada explícita "Russian Roulette" para ver cuán lejos está dispuesta a llegar en sus descarnadas confesiones. No sólo usa el tambor de un revólver como caja de ritmos, sino que cierra con la contundencia de un disparo. Delineador, cuero negro, jopo, ropa interior de alambres de púa, así se muestra en su disco Rated R: una Grace Jones de 21 años que se pretende prohibida para menores.

Del otro lado del océano, otra chica clase 1988, la inglesita Elly Jackson sorprendió este año detrás del nombre La Roux con su pop de sintetizadores y sus canciones en primera persona. Jopo rojo y varios de los hits más interesantes del britpop actual la convirtieron en un inmediato referente generacional: con un pulso posflogger, "Bulletproof", "Quicksand", "In for the Kill" y "I’m Not Your Toy" no sólo actualizan la tradición de Yazoo o Human League, sino que la llevaron hasta las nominaciones de los Brit Awards como Artista Nuevo, junto con Florence & The Machine.

Como sea, este mes, en Buenos Aires, se podrán comprobar los dos extremos de la década en vivo: junto con Coldplay llega Bat For Lashes, el álter ego de la multiinstrumentista indie Natasha Khan, que debutará en el estadio de River para presentar su segundo disco, Two Suns. Su seña particular: las pestañas de murciélago, de rímel corrido por las lágrimas. Por otro lado, en el hipódromo de San Isidro, la megaestrella R&B Beyoncé Knowles: las caderas más famosas del planeta musical.

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