Falleció Alegre, el hombre que salvó a Boca de la quiebra

Murió a los 85 años; fue presidente xeneize desde enero de 1985 hasta diciembre de 1995; debió asumir en una época muy mala del club, pero reflotó a la institución con sabiduría y generosidad
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25 de febrero de 2010  

Antonio Alegre, ex presidente de Boca, falleció ayer, a los 85 años. El anuncio lo hizo Carlos Heller, quien lo acompañó durante su gestión en el club xeneize como vicepresidente desde enero de 1985 hasta diciembre de 1995. "Siento una gran pena y una gran tristeza por su muerte", expresó Heller. Alegre, que estaba enfermo e internado en una clínica de la Capital Federal, es recordado por los hinchas xeneizes por haber tomado el mando del club cuando la institución estaba en convocatoria de acreedores, al borde de la quiebra, intervenida y con el estadio la Bombonera clausurado por problemas edilicios.

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Antonio Alegre sabía que el panorama era desolador, pero su amor por Boca era tan grande que no se permitiría, en el futuro, haber tenido la chance de ayudar a su querido club y no haber hecho el intento. "No existía la institución, no teníamos plantel. El único jugador que nos pertenecía era Gatti...", recordó una y mil veces Alegre para graficar la situación de la entidad de la Ribera cuando debió asumir.

"Nos tocó compartir un momento muy difícil en el club", rememoró ayer Heller. Y fue verdad. Boca estaba contra las cuerdas, sumergido en una crisis económica y futbolística. El equipo de 1984 tenía a los profesionales en huelga, la Bombonera estaba clausurada y los juveniles entraban en la cancha con una camiseta blanca con números negros pintados en aerosol. No fue lo único. Boca tuvo que salir de urgencia a hacer una gira por los Estados Unidos y Europa. Encima, en el primer partido, por la Copa Joan Gamper, perdió en el Camp Nou ante Barcelona por 9 a 1.

El 6 de enero de 1985, puesto en funciones por el saliente interventor, el Dr. Federico Polak, Alegre asumió la presidencia de Boca. Políticamente el club necesitaba estabilidad. Domingo Corigliano había ganado las elecciones en diciembre de 1983, pero renunció pocos meses después. Lo sucedieron brevemente Horacio Blanco y Cándido Vidales, hasta que el gobierno nacional decidió la intervención vía Polak. El titular de la empresa Alegre Pavimentos, en su momento, había aportado dinero y no había podido ser candidato en 1983 por no tener la antigüedad requerida como socio.

La situación del club era calamitosa. Por la cláusula del veinte por ciento quedaron libres Ricardo Gareca y Oscar Ruggeri. También estaban en conflicto Alves, Berta, Bachino, Vázquez, Córdoba, Sotelo, Mendoza, Randazzo y Porte; casi un equipo entero. "Boca tenía 151 juicios con sentencia, más quince pedidos de quiebra. Estaban embargados hasta los escritorios y los trofeos. No había nada de nada", recordó alguna vez Alegre.

Pese a la gran cantidad de obstáculos, Alegre logró controlar la situación financiera y sobrellevó los grandes problemas económicos, hasta que en 1991 vendió la Ciudad Deportiva por una cifra superior a los 21.000.000 de dólares. En lo futbolístico peleó con River (por quedarse con Ruggeri y Gareca) una indemnización de 100.000 dólares más los pases de Julio Olarticoechea y Carlos Tapia. Y al plantel, nuevamente dirigido por Alfredo Di ?Stéfano, se sumaron Rubén Gómez y Alfredo Graciani (ambos de Atlanta), Enrique Hrabina (San Lorenzo), José Luis Brown (Atlético Nacional, de Medellín) y Marcelo Aldape (Temperley).

El 7 de diciembre de 1986, Alegre fue reelegido presidente de Boca hasta 1989. Su lista obtuvo 3593 votos y aventajó por 83 a la que postulaba a Alberto J. Armando. Pero el 13 de diciembre de 1995 perdió con Mauricio Macri y dejó su cargo. Hizo un intento de regresar en diciembre de 1999, pero Macri lo venció con más del 80% de los votos.

Entre sus éxitos deportivos se destacan la conquista de la Supercopa en 1989, la Recopa Sudamericana en 1990, la Copa Master en 1992, el torneo Apertura 1992 y la Copa de Oro Nicolás Leoz, en 1993. Su mayor acierto fue la contratación de Oscar Washington Tabárez como DT, con quien rompió el maleficio de once años sin vueltas olímpicas en el ámbito local. Durante su gobierno, además, se compraron los terrenos de Casa Amarilla, que se pagaron con obras para el barrio.

Con el tiempo, Macri reconoció su trabajo y hasta nombró a Alegre presidente honorario de Boca y recibió elogios de otros dirigentes, como Orlando Salvestrini (presidente de la Agrupación SuperBoca) y Pedro Orgambide (presidente de la Agrupación Frente Unico Orden y Progreso). Todos reconocieron a don Antonio, un símbolo en la historia de Boca.

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