Suscriptor digital

Federico Salles: el descubrimiento

Encarna al personaje más complicado de la obra
(0)
11 de marzo de 2010  

Muchas veces se dice que una persona nació para hacer lo que hace, sea cuál fuere esa actividad. Muchas veces esa frase hecha se utiliza a la ligera pero ése no es el caso de Federico Salles, el Moritz de esta puesta de Despertar de primavera . Cada vez que el coreógrafo le pide que salte, que acomode el micrófono, lo hace con un compromiso y una intensidad que llaman la atención. Algo que hace tiempo, desde su lugar en el coro de muchos musicales produce el actor, cantante y bailarín.

"Empecé a los nueve años en Rosario. Yo soy de allá, comencé en el teatro El Círculo, dónde mi abuelo era el administrador. Abrieron la escuela de comedias musicales, me becaron. Estudié ahí hasta los quince, me encantaba", dice Salles. Casi sin hacer pausas recuerda su primer trabajo profesional en el musical Nine , a los catorce años. "Me venía los fines de semana a las funciones y después volvía a Rosario para ir al colegio", cuenta. Luego llegaría la mudanza a Buenos Aires, tanto por su carrera como por la de su hermana menor Candela, seleccionada para el elenco de Chiquititas, y los estudios en la escuela de Julio Bocca, las clases de actuación en lo de Julio Chávez y el entrenamiento de jazz y tap con Elizabeth de Chapeaurouge. Entre tanta formación académica apareció el primer trabajo como adulto en el ensamble de Sweet Charity . Y de ahí, hasta aquí no paró.

"Hice Rita, la salvaje ; Ella ; El joven Frankestein; Swing Time, y, por fin, Despertar de primavera , de la que soy fan desde siempre", se ríe el actor. Y confiesa: "Esta fue la primera audición a la que fui y decidí postularme para un papel en particular. Me jugué a apuntar a un personaje y no a un lugar en el ensamble (coro). Fue un cambio para mí". Como a muchos de sus compañeros de elenco, la obra le provocó algo distinto del resto de los musicales que conoce y sigue: "La historia y la poesía que tiene, tanto en lo visual como en sus canciones. Apunta a un quiebre. Como antes lo hizo Rent", describe Salles, un verdadero conocedor del género.

Disfrutar y trabajar

El proceso de las audiciones, "extrañamente hermoso", puso al artista en una encrucijada. En un momento tuvo que decidir entre las pruebas de este musical y las de La Bella y la Bestia . "Coincidían las fechas, entonces tuve que decidir y me jugué por esto. Fue una apuesta."

Y le salió bien. Pero luego fue el tiempo de los talleres, previos a los ensayos en los que Salles tuvo que meterse de lleno, desarmar y armar de nuevo a uno de los personajes más complejos de la obra, un adolescente en plena etapa de doloroso florecimiento. "Es una persona muy traumada por lo que está viviendo y que está sufriendo por la falta de conocimiento que tiene sobre lo que le está pasando", aporta este actor integral. En un mes de talleres Moritz fue apareciendo en las coreografías, en las canciones, en las escenas. Y eso es algo que no sólo el público podrá disfrutar, sino también él mismo. "Todo eso me lo llevo conmigo, más allá de lo que suceda en el escenario."

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?