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Ninguna norma regula el funcionamiento de las cajas de seguridad

El Banco Central sólo controla los tesoros
Gustavo Carabajal
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14 de marzo de 2010  

¿Por qué en la mayoría de los asaltos boqueteros ocurridos en los últimos 15 años contra los bancos de nuestro país, los asaltantes no se llevaron el dinero del tesoro y, en cambio, lograron saquear las cajas de seguridad?

Para encontrar la respuesta alcanza con revisar las comunicaciones del Banco Central de la República Argentina que establecen las medidas mínimas de seguridad que deben tener las bóvedas de las entidades financieras y compararlas con los expedientes que se abrieron a partir de cada asalto.

De este cotejo surge que ninguna norma específica regula el funcionamiento de las cajas de seguridad en los bancos del país.

Tanto el tesoro móvil en el que funcionaban las cajas de seguridad de la sucursal San Miguel del Banco Francés, asaltado a fines de julio, pasado como el recinto en el que se instalaron los cofres en la sucursalCongreso del Banco Macro, robado hace una semana, no estaban dentro de las bóvedas de las entidades asaltadas.

Esto significa que los recintos donde funcionaba el sector de cajas de seguridad de ambos bancos no estaban protegidos con paredes de 300 mm de espesor, que no estaban construidas con hormigón armado de alta resistencia a la irrupción y con doble malla de acero de 14 mm de diámetro, según lo ordenado por el Banco Central en su comunicación "A" 3390.

Esa norma estableció las medidas mínimas de seguridad con las que debe contar la bóveda de un banco.

"Los propietarios de los bancos deben cuidar los bienes de los clientes con la misma eficiencia y empeño que dedican para cuidar los valores depositados en los tesoros. Pero esto no ocurre así. Los clientes pagan para guardar sus bienes preciados en un lugar que tenga un servicio de seguridad activo, con alarmas y custodia. Cuando una caja de seguridad es robada, se produce un incumplimiento de contrato por parte del banco", sostuvo la abogada Nydia Zingman de Domínguez, profesora de Contratos Comerciales Modernos en la Facultad de Derecho de la UBA y en el Colegio Público de Abogados de Buenos Aires.

El concepto "cajas de seguridad" no aparece en ninguna de las 49 carillas de la comunicación "A" 3390. Tampoco se detallan cómo deben estar edificadas las paredes de los salones destinados al funcionamiento de los cofres.

En el Banco Central afirmaron que, en la práctica, se aplican las mismas normas para los recintos de cajas de seguridad que para los tesoros. Sin embargo, en todos los asaltos boqueteros de los últimos años, los ladrones saquearon los cofres y no las bóvedas.

"La normativa de seguridad bancaria regulada en la ley 19.130 no cambia desde la década del 70. Durante muchos años fue una ley buena. Pero, con el avance de la tecnología, los tesoros de los bancos fueron quedando obsoletos; por tal motivo, muchos de esos recintos se destinaron, después, a las cajas de seguridad", explicó Luis Vicat, comisario mayor retirado de la policía bonaerense y perito en seguridad bancaria.

El último asalto en el que los boqueteros lograron irrumpir en el tesoro de una entidad financiera ocurrió el 14 de agosto de 1994. Para entonces, una banda de ladrones hizo un boquete en una pared lindera a la sucursal Mar del Plata del Banco Nación y se apoderó de 1.100.000 pesos.

Dos meses antes, otra banda había abierto un boquete en la bóveda de la sucursal Quilmes Oeste del Banco Provincia, de donde se llevó 280.000 pesos.

Producto de las crisis

Después de estos hechos, se reforzaron las paredes de los tesoros de los bancos. Por la ola de inseguridad y por las sucesivas crisis financieras que ocurrieron en el país, la gente comenzó a llevar el dinero de sus casas a los bancos y, así, aumentó la demanda de cajas de seguridad

Todos los golpes boqueteros ocurridos desde entonces tuvieron como objetivo el sector donde se encuentran las cajas de seguridad. Ni en el cinematográfico asalto contra el Banco Río, de Acassuso, los ladrones lograron irrumpir en el tesoro.

A fines de julio pasado, ocho ladrones lograron ingresar en la sucursal San Miguel del Banco Francés, que estaba cerrada debido a que se realizaban reformas.

Según fuentes judiciales y policiales, la pared que los delincuentes rompieron para sacar el tesoro móvil donde estaban las cajas de seguridad era de ladrillos comunes y contaba con un refuerzo de hormigón y acero.

"Debido a la sucesión de robos, algunos bancos internacionales con sucursales en América del Sur dejaron de ofrecer el servicio de cajas de seguridad, por ejemplo, en Venezuela", sostuvo Raúl Fiori, consultor en seguridad bancaria.

"Ocurre que los bancos no tienen la obligación de prestar el servicio de cajas de seguridad. Pero, en nuestro país, para un banco, el hecho de no ofrecer ese servicio lo coloca en desventaja con respecto al resto del mercado", concluyó Fiori.

PARA TENER EN CUENTA

  • Fotos: es necesario tomar fotografías autenticadas de las joyas que se guardan en una caja de seguridad y valuarlas en una compañía de seguros o en una joyería. La valuación debe constar por escrito.
  • Copia: hay que exigir el doble ejemplar del contrato porque habitualmente el banco no entrega ese documento, que es una exigencia legal.
  • Estado de shock: en un primer momento el damnificado está en estado de shock y no sabe bien qué había dentro de la caja de seguridad porque suelen haber varios titulares o autorizados por cofre. Hay que concertar una reunión y evaluar el contenido. El damnificado podría no estar con la mente clara en el momento en que sucede, porque es un impacto emocional muy grande.
  • Damnificado: en caso de ser damnificado no hay un plazo perentorio para realizar la denuncia en la policía o en el banco. Tampoco es obligatorio denunciar el monto que se tenía guardado en la caja ante la policía; sí en la Justicia.
  • Abogados: cuando ocurre algo como lo que sucedió en el Banco Macro la semana pasada, las compañías de seguros ponen a sus abogados a trabajar. Es por eso que es recomendable que el damnificado acuda acompañado por un letrado de confianza porque, de lo contrario, se encontrará en desigualdad de condiciones con la entidad bancaria.
  • Denuncia: ante un hecho de robo como el último en un banco de la Capital, la denuncia hay que hacerla ante la entidad y, obligatoriamente, en los tribunales.
  • Resarcimiento: no hay plazo para que un damnificado logre recuperar el dinero o los bienes que tenía guardados en la caja de seguridad. Según las fuentes consultadas por LA NACION, depende de la actitud del banco y de que el damnificado pueda demostrar lo que tenía en el cofre.
  • Antecedente: en el caso del cinematográfico asalto al Banco Río, 138 de los 145 damnificados lograron obtener un resarcimiento.
  • Jurisprudencia: los damnificados por los robos y hurtos en cajas de seguridad comenzaron a lograr que los bancos los indemnizaran a partir del denominado caso Kogan, contra el Banco de Mendoza, en el que se entabló una demanda por daños y perjuicios e incumplimiento de contrato.
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