Intento de robo y tiroteo con la guardia de un country en Pilar

Ocurrió en el Club Pueyrredón; la policía detuvo y luego liberó a dos sospechosos.
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18 de enero de 1999  

Dejaron la ciudad en busca de tranquilidad. Se mudaron al Club de Campo Pueyrredón, en el kilómetro 49 de la Panamericana, Acceso Pilar, para que sus hijos se criaran en paz rodeados de verde. Pero en la madrugada de ayer, un hecho de violencia sacudió a las 110 familias que viven en el country.

Dos hombres, armados con revólveres calibre 22 y presuntamente alcoholizados, se tirotearon con dos de sus ocho custodios, que lograron evitar un supuesto robo.

Sin medir el peligro, los vecinos, que nunca antes habían vivido un hecho semejante, salieron a las puertas de sus casas para ver lo que ocurría. Así, escucharon nítidamente ocho tiros y presenciaron cuando la policía se llevaba detenidos a los atacantes, uno de ellos herido en el hombro.

Rubén Lemos, de 23 años, y Juan Bello, de 29, no estuvieron mucho tiempo en prisión. Anoche, una fuente de la comisaría 1a. de Pilar dijo que los sospechosos estaban en libertad y que el fiscal Jorge Strauss sólo había labrado en su contra un acta por abuso de armas y lesiones.

"Acá no hay un hecho delictivo que pueda probarse. Es sólo la presunción de que planeaban cometer un robo", explicó a La Nación el principal Luis Tanoira.

Es obvio: el tiroteo fue el tema del día. "La sacamos bastante barata", comentó Mirta Adur, una mujer de 27 años que decidió dejar Martínez por Pilar. "La idea es poder vivir tranquilos sin estar dentro de una cárcel. No necesitar una fortaleza para sentirse seguro", añadió Rafael Resnick Brenner, presidente del club.

José María Varangot, vecino a cargo de la comisión de seguridad del country, apuntó al futuro: "Pensamos instruir a la gente para que no salga de su casa ante un hecho como el de anoche. Es muy peligroso".

Los habitantes del country, que cuenta con un control de entrada que registra el nombre de los visitantes y el número de patente de todos los automóviles que ingresan en el predio, ayer estaban preocupados aunque contentos por la rápida reacción de los guardias que tienen a su cargo la seguridad del club.

"Acá tenés un descuido y entran", se sinceró uno de los guardias de la empresa de seguridad Diámedes, que pidió el anonimato.

Merodeadores

El sábado último, según contó Resnick Brenner, cinco desconocidos merodearon la calle Chacabuco, para estudiar el terreno. "Se fueron porque el vigilador, montado a su caballo, los arreó hasta afuera de la zona", agregó Varangot.

Pasada la 1.15 de ayer, Lemos y Bello se toparon con el custodio Juan Bini y su caballo, en la calle lindera al norte con el country. Bini había sido alertado de la presencia de los sospechosos por personal de la portería del country.

Sin mediar palabra, uno de los supuestos ladrones metió la mano en su cintura, supuestamente para empuñar su arma. Ante un movimiento brusco y un relincho del animal, su compañero advirtió: "Milico de m... te voy a reventar". Comenzó a disparar y ya no se detuvo. Bini se salvó por milagro. Sus únicas armas eran, como de costumbre, un rebenque y un handy.

Los vigiladores apostados dentro del club estaban enterados de lo que ocurría afuera.Uno de ellos, de apellido Sourides, subido a un carrito eléctrico y con su arma en la mano, disparó contra los presuntos asaltantes e hirió a uno de ellos. Cuando Bini alcanzó al que huía, llegó la policía y se lo llevó detenido. La misma suerte corrió su compañero.

Mientras tanto, los vecinos seguían la patética escena desde el jardín de sus casas. Azorados, participaban en silencio del fin de su tranquilidad. "Métanse adentro", ordenaba, en pleno tiroteo, uno de los guardias a los propietarios.

Cuando la policía ya había llegado, a los gritos, propietarios y custodios comentaban lo ocurrido.

En total, en el Club de Campo Pueyrredón hay 250 lotes de 800 metros cuadrados aproximadamente. Actualmente viven 110 familias y otras 50 construyen sus futuros hogares.

A raíz de este intento de robo, habrá nuevas medidas de seguridad: mallas de acero reemplazarán al alambrado perimetral.

En libertad, amparados por la ley

¿Por qué los sospechosos están libres? Tenían dos armas -que la policía les incautó-, se tirotearon con custodios y se supone que querían robar.

Sin embargo, Rubén Lemos y Juan Bello están acusados por dos delitos que no son privativos de su libertad: tenencia de armas y lesiones.

Así lo marca la legislación vigente.

Ni la policía, ni el fiscal del caso, Jorge Strauss, ni el juez que tenga la causa podrán acusarlos por lo que no llegaron a hacer. Y los supuestos ladrones sólo transitaban -la policía asegura que ebrios- por una calle de tierra y oscura que linda con el club.

"No se encontraron impactos de bala en el country ni en sus alrededores. No hay testigos ajenos al hecho. Es la palabra de los custodios contra la de los supuestos agresores", explicó el principal Luis Tanoira.

En el club aseguran que contratarán un abogado para seguir de cerca la causa.

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