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Los mejores 50 discos internacionales

Radiohead, The Strokes, Wilco y Jay Z, entre lo mejor de los años 2000.
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8 de abril de 2010  • 19:34

1- Radiohead – Kid A

"Kid A es empezar de nuevo", dijo Thom Yorke. "Me resulta difícil pensar el camino que hemos elegido en términos de «rock»." El cuarto disco de Radiohead renunciaba a todo lo que en el rock sonaba convencional: las guitarras al palo, la estructura estrofa-estribillo-puente. Con el productor Nigel Godrich, Yorke, el guitarrista Ed O’Brien, el baterista Phil Selway, el bajista Colin Greenwood y el guitarrista Jonny Greenwood crearon una enigmática mezcla de instrumentación electrónica y angustia elíptica, cantada por Yorke de manera a menudo indescifrable. Lo más cerca que hay de un riff es el yeite de bajo distorsionado en "The National Anthem"; las guitarras de "Morning Bell" sonaban más como aves marinas. Fue el éxito más raro de una banda que era considerada la encarnación moderna de los Beatles, luego de la consagración con OK Computer. De hecho, sólo diez meses después del cambio de siglo, Radiohead ya había grabado el mejor disco de la década, reconstruyendo el rock sobre nuevos cimientos. El odio por la celebridad inspiró la belleza divergente de "How to Disappear Completely". La súplica de "Kid A" parecía un bebé pateando adentro de un disco rígido. Fue el primer disco de verdadero rock del futuro.

2- The Strokes – Is This It

Aún antes de que saliera Is This It, estos new yorkers habían pasado de tocar en la Avenida A a ser los favoritos de medio mundo. Una banda que recuperaba la herencia de la Velvet y el punk de los 70 y le sumaba la acidez y las historias de reviente de Julian Casablancas. Todo era vértigo, atracción, sexo y desilusión. Era imposible pasar por alto el ardor de las guitarras y la voz de Julian, bien adelante en la mezcla, tan distorsionada que parecía estar cantando desde un teléfono público. Las sombras de Nueva York volvieron a sonar peligrosas y excitantes.

3- Wilco – Yankee Foxtrot Hotel

El gran salto de Wilco fue una mezcla de tradición rockera, instrumentación electrónica, ritmos raros y gestos experimentales: un nuevo vocabulario para una era abrumada y fragmentada, en la que para sobrevivir sería necesario echar mano simultáneamente a la historia y a la inventiva. Era un disco extremadamente melodioso, a la vez frágil y vacilante. Las letras de Jeff Tweedy pregonaban la esperanza para enfrentar las dudas, y cobraron una nueva dimensión después de los atentados del 11 de septiembre.

4- Jay Z – The Blueprint

Un puñado de bases tremendas y el mejor rapero del mundo haciendo lo que sabe. El resultado: uno de los mejores álbumes de rap de todos los tiempos. Gran parte del crédito les corresponde a los productores Just Blaze, Timbaland y especialmente Kanye West, que se ganó un nombre con canciones implacablemente pegadizas como "Izzo (H.O.V.A.)". Los samples de soul clásico le dan un toque de elegancia; pero lo que se destaca es el sentido musical del rapper, con un virtuosismo que lo convierte, como se ufana él, en "el Sinatra de esta época".

5- The White Stripes – Elephant

Luego del sorprendente White Blood Cells, nos enteramos de que Jack y Meg apenas estaban calentando motores. En este disco salvajemente honesto sobre el amor y el matrimonio, Jack White nos cuenta la historia de dos chicos enamorados pero asustados, que construyen un refugio para protegerse del mundo. Es una historia triste, pero eso no impide que la pasen bien juntos, yendo del soul acústico retorcido a la bizarría blusera. Y cuando viran a la depravación sexual de "Seven Nation Army", sabemos que valía la pena luchar por esta relación.

6- Arcade Fire – Funeral

Las pérdidas, el amor, la madurez que se impone y las frágiles esperanzas de una generación: el disco debut de Arcade Fire tocaba todos estos temas, a la vez que sentaba las bases para definir el rock independiente de la década. Con una fuerte musicalidad folk, la banda elaboró un rock sinfónico desestabilizante, dándoles protagonismo a los acordeones y las cuerdas, y con una sección rítmica imparable. Canciones como "Wake Up", "Neighborhood #1 (Tunnels)" y "Rebellion (Lies)" son a la vez épicas y profundamente personales, como suele pasar en el mejor pop.

7- Eminem – The Marshall Mathers LP

Eminem ya no podia rapear sobre la vida en un tráiler, pero sí sobre la fama y sus insatisfacciones, fantasías edípicas, fantasías homicidas, automutilación, drogas, Britney Spears... Este disco es una obra maestra del psicodrama, 18 canciones que lo establecieron como la estrella pop más fascinante de la nueva década y la voz más inventiva del rap. Los moralistas lo acusaron de lo peor, pero las historias de terror y las parodias culturales de época de este disco se distinguen por el tremendo talento de Em para la rima.

8- Bob Dylan – Modern Times

Dylan podría haber grabado estas diez nerviosas canciones, en las que se escucha la voz rasposa de un cowboy errante, hace cincuenta años, con la banda de Muddy Waters, y de hecho, podría haberlas compuesto veinte años antes de eso. La venganza de la naturaleza, ladrones de traje, la salvación romántica y espiritual que siempre está fuera de nuestro alcance: Modern Times nos muestra cómo la historia vuelve a repetirse, con reminiscencias a Slim Harpo y a Memphis Minnie. Un paseo por un planeta arrasado que Woody Guthrie habría reconocido al instante.

9- M.I.A. – Kala

Cuando esta artista llegó desde Sri Lanka vía Londres, tenía claro que lo que hacía era grande, y no tardó en convencernos. Con su segundo álbum, renovó el hip-hop y lo transformó en una gran celebración mezclando ritmos, sonsonetes infantiles, samples militantes y tiros. Un baile en zona de combate. Llena de indignación política e imaginación musical, Maya Arulpragasam demostró que podía robarle bases a cualquiera –los Pixies, los templos de Sri Lanka, Bollywood– y convertir eso en un canto festivo. La promesa ecuménica de The Clash hecha realidad.

10- Kanye West – The Collage Dropout

Si Kanye West solo hubiera sacado este disco debut, igual habría dejado una marca en la historia, al sobreponerse a la maldición del "productor que trata de hacer rap". West parecía decidido a meter toda su música preferida en cada base, aun cuando tuviera que samplear a Bette Midler. West enriqueció el lenguaje musical y emocional del hip-hop. Sus producciones, siempre con un toque R&B, van del disturbio gospel al homenaje a Luther Vandross. "El primer rapero con Mercedes-Benz y mochila" desafió las reglas del género.

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