Pablo Lescano: "Ya no hay tanto chetaje"

El líder de Damas Gratis habla de las drogas, las Zizek y ser un padre cumbiero.
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14 de abril de 2010  • 11:32

Pablo Lescano, su cigarrillo, el humo de su cigarrillo y nada más. El ídolo de cumbia se dispone a hacer, para la cámara, un flashback por la historia de Damas Gratis, la banda más grande de la cumbia villera y una de las pocas que sobrevivieron, incluso, a la sumersión del género. Entonces cuenta de los inicios, de las letras polémicas, de su improvisado paso de tecladista a cantante y de los que vinieron a copiarlo; y aquí aparece de fondo el tema "Tres teclados al pedo", cuya lírica es la insuperable culminación del debate con Los Pibes Chorros: "¡Para vos, Chatrán, bigote! / Tenés tres teclados al pedo / y un negro que grita «¡Miau!» / Lavataper gato, negro / te cansaste de robarme todos los punteos / estás zarpado de rastrero / esta canción te voy a dedicar". Así, como en un confesionario, comienza el DVD 10 años de oro. En vivo en el Luna Park, el dual disc que celebra una década de Damas Gratis.

Lescano acude a la cita con Rolling Stone en su camioneta 4 X 4, esa que avanza por la Capital con la cumbia a todo volumen y la bocina como un piropo fácil para las chicas lindas que se cruzan; pero los tiempos cambian y ya no son los pibes quienes lo acompañan… sino los nenes: su hijo Tomi, de 7 años, un hermanito de Pablo de la misma edad y Mara, la beba de un año y siete meses. Bianca, la mayor, no viene. A diez años de aquel personaje que es marca registrada en los escenarios –el negro de pelo largo en cueros y teclado en mano–, el último gran ídolo de cumbia es en su intimidad un padre de familia cariñoso y un poco loco, que lleva pañales en su 4 X 4 y que se pone en compinche con los nenes como Ozzy Osbourne en su reality show (idea gratis: alguien tendría que hacer Los Lescano).

Entre el pibe de veintipocos que encontraba en su laboratorio la alquimia perfecta de la cumbia villera para llegar hasta el Luna Park y meterse para siempre en la historia cultural argentina y este músico de 32 años que edita por el sello rockero Pelo Music, que combina en su agenda encuentros con Los Fabulosos Cadillacs, Calle 13 y Fidel Nadal, y que se jacta de tener el mejor estudio de cumbia del país (y lo confirma con el sonido maduro y grueso de sus últimos discos), hay un agujero negro falopero. Fue en el período 2004-2006: "No sé cómo me metí. Por ahí me consumió el personaje, no sé bien, che", dice, y se queda pensando.

¿Qué recordás de esos años oscuros?

Fueron una cagada. Al principio tenía muchas ganas de drogarme y no podía cortar, pero tampoco podía tocar con la soltura de antes. Empecé de a poquito y cuando me quise acordar, dale-dale, duraba ocho días despierto… ¡Iba a tocar un fin de semana y después iba el fin de semana siguiente y no había parado a dormir, corte Trainspotting! Pero me daba cuenta de que me hacía mal, porque tocaba nervioso o quería que el show se terminara... ¿y desde cuándo uno quiere que el show termine?

¿Cómo lograste dejarla?

Mi mamá, mi viejo y mi hermana decidieron internarme. Nunca se los agradecí, pero ellos saben que lo valoro mucho. La falopa te hace mierda. Eso de que te tomás dos saques y te pinta la inspiración no existe. Por suerte repunté. La noche sigue igual y cada dos por tres me tiran una bolsa de merca, pero la dejo porque sé que no es fácil aguantar a Pablito endemoniado... ¡No es joda, yo soy el más gede de todos! Por eso, recuperar la familia y el trabajo fue genial.

Ahora que estás más grande, ¿te cansan tantos bailes en una noche?

No, la bailanta se lleva adentro. Yo me voy de vacaciones y siento que me falta.

¿Y la cumbia digital te gusta? Tocaste en la fiesta Zizek y grabaste con El Remolón...

Sí, en la Zizek he tocado un par de veces por el pancho y la coca, porque sentía que tenía que demostrar mi arte. Pero cuando se escucha todo muy trance, como un remix mal elaborado, no me gusta.

¿Es verdad que en el año 2001 las noches de trabajo terminaban, después de las bailantas, en el after hours de Caix?

Sí, nosotros fuimos los primeros, lejos, en ponerle base a la cumbia. Un productor que se llama Taz fue el que me hizo escuchar música electrónica y me dijo: "¿Qué te parece si llevamos esto a la cumbia?". Yo hacía punteos y él se encargaba de lo demás. Y así hicimos la primera cumbia digital, con un disco que se llamó Su Majestad. En esa época también nos juntábamos con Fidel y mezclábamos la cumbia con el reggae panameño.

Siempre se dijo que en esos años alguien te robó un disco con temas de Panamá que te había grabado Fidel, y que esos temas se diseminaron entre los otros productores, que los grabaron como un prólogo a la invasión del reggaetón...

Eso pasó de verdad. Alguien manoteó el compact de mi casa y después agarraban a cualquier rubiecito y lo ponían a cantar esos temas que me había regalado Fidel. Todo mientras yo estaba alejado, en la falopa.

Y ahora que ya tocaste en Niceto, ¿te hiciste amigo de los chetos que tanto odiabas?

En la Zizek no había chetos... ¡había quemados! Es que ya no hay chetaje como en el 2000. No se ven tantos, no sé ni cuál es el boliche cheto de moda ahora… ¿Cuál es? ¿Esperanto?

Damas Gratis haciendo su tema "Tres teclados al pedo"

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