Jack Johnson sigue peleando

La singular vida del primer campeón mundial negro de peso pesado, perseguido y encarcelado por prejuicios raciales de su época y a quien el presidente Barack Obama podría concederle un singular perdón histórico, un siglo después
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28 de abril de 2010  

Por Osvaldo Príncipi

Para LA NACION

La vida del estadounidense Jack Johnson, primer campeón mundial pesado de raza negra -entre 1908 y 1915-, ha sido motivo de una de las historias más apasionantes de los ámbitos pugilísticos de cualquier tiempo. Los prejuicios y perjuicios que debió afrontar por su condición racial lo convirtieron en un personaje mítico, cuyas vivencias fueron más allá de las cuerdas del ring.

Se convirtió en un hombre rebelde e iracundo que dividió al universo de su época y en estos días, al cumplirse 102 años de su consagración boxística y 60 años de su muerte, ya es un ícono de reivindicación -popular y política- de aquellas cruentas persecuciones sufridas por la gente de piel negra.

Johnson, quien fue condenado a prisión en plena posesión de su corona por "trasladar y mantener relaciones con mujeres blancas por distintos estados de Norteamérica" -acto delictivo y vedado para los negros en la década del 10-, fue presionado permanentemente por la justicia de su país con el simple motivo de marginarlo del lugar de preponderancia deportiva y popular que afrontaba por entonces y que lo convertía en uno de los hombres más impactantes y poderosos del mundo. Y este proceso logró su objetivo. Tras varios años de persecución y exilio, Johnson perdió el título en 1915 y accedió luego, voluntariamente, a pasar ocho meses en prisión en Kansas, en 1920.

El hecho anecdótico pasó a ser de carácter moderno, mediático y político en el siglo XXI. El senador republicano John McCain, ex aspirante a la presidencia de los Estados Unidos y gestor de la frustrada ley universal del boxeo ("Muhammad Alí Reform Act"), oficializó en el Congreso el pedido de "Gran Perdón histórico para Johnson", por considerar aberrantes aquellos cargos en su contra. Paradójico? un influyente político blanco luchando por un castigado boxeador negro.

Apoyado por su colega Peter King, representante republicano por Nueva York, el petitorio fue aprobado por los congresales a fines de julio del año pasado. El pedido fue enviado con carácter urgente y prioritario hacia el senado norteamericano con una solicitud de consideración especial al presidente de los Estados Unidos.

Robert Rodriguez, hijo de argentinos y profesor de la Universidad de Kansas, quien trató esta situación junto con el ex campeón mundial pesado George Foreman en una de sus clases, aclaró el presente del "expediente Johnson" a LA NACION: "Obama cumplió con el pedido de McCain y delegó la solicitud al Departamento de Justicia, que analiza los casos de perdón e indultos. La respuesta fue negativa y reforzada en que llevaría muchísimo tiempo una investigación de este tipo en beneficio de un muerto cuando hay muchos casos de ciudadanos procesados en estos días. Esta respuesta se oficializó el 22 de diciembre pasado. Ante tal negativa, McCain y King solicitaron a Obama que ignorara tal recomendación y otorgara por decreto el perdón definitivo al ex campeón mundial pesado. Hasta el momento no hubo respuesta alguna".

Johnson fue un campeón mundial brillante. De los más grandes de todos los tiempos. Su carrera tuvo hechos inolvidables. Fue el primer campeón mundial de boxeo que visitó nuestro país. Lo hizo el 10 de enero de 1915 y enfrentó a tres rivales en la misma función, llevada a cabo en el Stadium Palermo, frente al Hipódromo Argentino. Demolió en exhibiciones a los argentinos Segundo Guiralechea y Enrique Wilkinson y noqueó en tres vueltas, en pelea real, al norteamericano Jack Murray. La importancia de su visita determinó que el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires otorgara un permiso especial para que se practicara el pugilismo en la Capital Federal.

Su pelea con Jess Willard, quien le birló el título mundial por knock-out en 26 rounds el 5 de abril de 1915, en La Habana, abrió un sinfín de interrogantes que fueron llevados al cine en el film "La última esperanza blanca", en el que se polemiza sobre la legitimidad de la actuación de un Johnson oprimido permanente para relegar su título mundial. Al respecto, en una versión no muy difundida, el historiador norteamericano Nat Fleischer, presente en aquel match, narró en su libro Los colosos del boxeo: "Cuando Johnson cayó en el round 26, no estaba definitivamente KO, pero sí totalmente agotado. Su capacidad de resistencia estaba superada y se encontraba exhausto. Argumentó luego que recibió una gran suma de dinero para perder y la promesa del perdón para su libertad. Me consta que mintió. Jamás fue un modelo de ética deportiva y nunca admitió que alguien podía quitarle su título".

Sólo aquellos que renuevan sus andanzas y aventuras en páginas literarias, en escenas cinematográficas, en controvertidas biografías o estadísticas comparativas se convierten en inolvidables con el paso del tiempo.Y Johnson es uno de ellos.

Ahora afronta su última batalla, parte de un debate legal que conmueve a los Estados Unidos a más de 100 años de su consagración sobre un ring. Aguarda un nuevo fallo del Gran Jurado. Un fallo tanto o más esperado que aquellos de antaño que destacaban al notable campeón mundial de peso pesado.

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