Bonafini condenó a periodistas

Frente a la Casa Rosada, declaró "traidores a la Patria" a todos los acusados; anticipó que juzgará a magistrados
Marcelo Veneranda
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30 de abril de 2010  

Ni hubo sorpresas ni perdón. Las Madres de Plaza de Mayo declararon culpables del delito de "traición a la Patria" a todos los periodistas y medios de comunicación que ayer fueron sometidos a "juicio ético y político" por su "complicidad con la última dictadura militar". Además, anticiparon quiénes serán los próximos en ocupar el banquillo de los acusados: los jueces que se desempeñaron entre 1976 y 1983.

La "sentencia" contra la prensa, votada por unanimidad por las 200 personas que ayer se reunieron frente a la Casa Rosada, fue dictada por la titular de la asociación, Hebe de Bonafini, quien calificó de "irrefutable" al proceso y de "maravilloso" al "verdadero" periodismo.

"Estoy convencida de que en un tiempo no muy lejano habrá también un juicio donde los periodistas pidan perdón por tanta ignominia, tanta basura, por haber avalado la tortura. ¡Perdón! Eso es lo que haría falta que hagan algunos", enfatizó, para agregar: "Aunque no alcanza".

Antes de dar por culminado el proceso y agradecer el apoyo de Canal 7, Bonafini adelantó quienes serán los siguientes en su lista. "Vamos a seguir, compañeros. El próximo es el juicio a los jueces. Ellos también van a ser condenados", dijo, envuelta en los aplausos de sus pares y militantes, así como de una treintena de obreros identificados con mamelucos y cascos de la Fundación de las Madres. Todos los manifestantes llevaban brazaletes que decían "Juez".

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Los encargados de pedir la condena fueron los tres fiscales del proceso, Sergio Gandolfo, Luis Arranz y Lucila García, todos miembros de Madres de Plaza de Mayo, que identificaron como acusados a los diarios Clarín y La Nacion y las editoriales Atlántida, Perfil y La Nueva Provincia, así como a los periodistas Mariano Grondona, Claudio Escribano, Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruiz Guiñazú, Samuel Gelblung, Vicente Massot y Máximo Gainza Castro.

A tono con la particularidad del juicio –que recibió la adhesión de la CGT a través de su secretario de Derechos Humanos, Julio Piumato–, los fiscales pidieron que la condena de "traidores al pueblo de la Nación Argentina" se hiciera extensiva "a todos los demás periodistas y medios que han participado en el encubrimiento del terrorismo de Estado". Nadie se opuso.

Sin defensa

Nadie se presentó en defensa de los acusados. "Esta Secretaría convoca a alguno de los imputados, si está aquí presente y desea hacer su descargo", dijo quien ofició de secretario del juzgado de Bonafini. Ante las risas que la invitación generó entre los presentes, el secretario se apresuró en aclarar que los acusados sabían del juicio por su repercusión en los medios. Sin respuesta, pidió a los presentes votar por la culpabilidad o la inocencia de los acusados.

Todos levantaron la mano, incluidos los cuatro testigos del proceso: el titular del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, Néstor Busso, y los periodistas Carlos Rodríguez, de Página 12; Claudia Acuña, de la cooperativa La Vaca; y Pablo Llonto, de la revista Un caño.

Ellos fueron los encargados de presentar las pruebas –textos, frases y grabaciones– contra los acusados, además de señalar las conexiones de éstos con otros dos casos que se repitieron durante todo el proceso: la identidad de los hijos de Ernestina Herrera de Noble y la propiedad de Papel Prensa.

"Orden en la sala", pidió en varias oportunidades el secretario, preocupado por las formas del proceso. Bonafini también colaboró. "Más fuerte, acercate al micrófono", les indicó a testigos, peritos y fiscales.

Aunque el frío del atardecer acortó los festejos tras la condena, un grupo de militantes-jurados permaneció en la Plaza. Cantaban: "Olé, Olé, Olá / A donde vayan los iremos a buscar".

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