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La carta natal de Sigmund Freud

En el mes de su nacimiento, un análisis astrológico del padre del psicoanálisis; conocé los detalles que marcaron su personalidad, su carácter y su destino
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17 de mayo de 2010  • 14:31

A principios de mayo se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento del médico austríaco Sigmund Freud, reconocido por la creación del psicoanálisis como método terapéutico y por sus teorías sobre la constitución de la psique humana. Ya en vida su pensamiento fue objeto de fuertes controversias, y todavía hoy muchas corrientes psicológicas y científicas desestiman el valor de su modelo teórico, pero es indudable su aporte al pensamiento y la cultura de este siglo, independientemente de que se acepte o no su visión como un modelo válido de explicación y cura del malestar psíquico.

La carta natal es un mapa del cielo para el momento y lugar de nacimiento de un individuo, y suele reflejar situaciones fundamentales de su carácter y destino. Lo que quizá sea más sorprendente es que, cuando ese individuo hace un aporte por el cual es reconocido por la comunidad, en la carta astral se ven con mayor claridad o interés todavía los contenidos de dicho aporte, al punto de aparecer más claramente reflejados que los detalles de su vida personal. Quizás porque el cielo natal es un ente colectivo y en la carta por lo tanto se vean mejor reflejados los elementos colectivos que hacen a nuestra vida.

Sigmund Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg. Existe una fotografía del diario de su padre en el cual éste había inscripto en hebreo y en alemán la hora de nacimiento del recién nacido, a saber, las 18.30 hora local. La carta astral de ese momento se corresponde en forma notable con los principales temas por los que Freud fue conocido.

Eros y Tánatos

Para comenzar, se advierte una concentración del Sol y tres planetas en Tauro, signo asociado con la afirmación de la vida orgánica, mientras ascendía por el Este el signo de Escorpio, ligado en Astrología a la idea de muerte, conflicto, represión y sexualidad. Se dibuja así no sólo al médico, sino también la dialéctica entre Eros y Tánatos que formó parte de su teoría en su estado avanzado.

El ascendente Escorpio tiene como regentes a dos planetas: Marte y Plutón. Plutón, dios del submundo invisible (lo inconsciente), se halla en una situación de relieve por estar cerca del horizonte, en el Occidente, mientras que Marte se halla también destacado por confrontarse al conjunto del resto de los planetas desde el signo de Libra.

Este es un signo de refinamiento y sublimación de los instintos, y el planeta se halla retrógrado, es decir, retrocediendo en vez de avanzando (desde la percepción geocéntrica con la que trabaja la Astrología). Marte es el dios de la guerra y de las pulsiones en general, y en este signo y situación aparece así dibujada su sublimación en las diferentes etapas que Freud describió. Libra está regido por Venus, y éste planeta, dios del amor y la sensualidad, se halla en el signo de Aries, a su vez regido por Marte. En suma, el conjunto de los planetas termina siendo regido por esta interacción de los dos planetas que pone énfasis en la sexualidad (Marte y Venus, los eternos amantes de la mitología clásica...), el factor que Freud destacó como base etiológica de constitución de la psique y por el que fuera tan combatido en la era victoriana que le tocó vivir.

El complejo de Edipo

El signo de Escorpio es el octavo del Zodíaco, y tiene por ello una analogía natural con la Casa VIII (las casas son divisiones del espacio local que se corresponden con áreas de vida). Esta Casa tiene que ver con la muerte, la represión y la sexualidad, y en este caso allí dentro se encuentran la Luna y Saturno, dos planetas que en Astrología representan a los padres, pilares de la conocida interpretación que hiciera Freud del mito de Edipo como prototipo de la historia psicológica del individuo.

Asimismo, la Luna representa nuestra parte más inconsciente, nocturna e infantil, que bien podría asignarse al Ello freudiano, mientras Saturno simboliza los implacables mandatos y restricciones de la sociedad internalizados que bien pueden asociarse al Súper Yo. Ambos astros se hallan en el signo de Géminis, arquetipo de la comunicación verbal, y no en vano su teoría, en presencia de estos planetas reprimidos en la Casa VIII, fue llamada "la cura por la palabra".

Sueños y transferencia

La Luna se halla con el planeta Neptuno asimismo en un ángulo de aproximadamente 90º, llamado cuadratura, presente en Piscis en la Casa IV, factores astrológicos que se asocian con la plena inconsciencia del dormir y la ensoñación, siendo el análisis de los sueños uno de los principales canales de elaboración de su teoría y su terapia.

Al terapeuta le toca traer algo de luz a todos estos elementos personales contenidos por la represión, y el planeta Urano, portador de la luz del esclarecimiento intelectual, se halla en conjunción con el Sol en la Casa VII, la zona "del otro".

De hecho, un pilar de la terapia freudiana es el fenómeno de la transferencia, en donde el paciente traslada hacia la figura del psicoanalista vivencias y contenidos de su historia personal, lo que se halla muy bien reflejado en la carta por el hecho de que la mayoría de los planetas de la carta se hallan en la zona occidental de la misma, que simboliza a los otros en general, mostrando por lo tanto la importancia fundamental del terapeuta en el proceso de toma de consciencia del individuo de aquellos contenidos de su psique que se hallaran todavía inconscientes.

El autor es Director del Centro Astrológico de Buenos Aires

Carta astral de Sigmund Freud:

Símbolos y correspondencias:

Otros símbolos:

Aspectos astrológicos:

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