Corrupción: EE.UU. también quiere oír a los independientes

Cumbre: a la conferencia que organiza el vicepresidente Gore fueron invitados el Gobierno y, además, una ONG argentina.
Mariano Obarrio
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8 de febrero de 1999  

El gobierno de los Estados Unidos extendió al sector independiente la invitación al congreso que organiza el vicepresidente norteamericano Al Gore sobre la lucha contra la corrupción, un asunto clave en las relaciones políticas en el hemisferio.

Es así como por parte de la Argentina no sólo concurrirá el Gobierno al encuentro, sino que asistirá la Fundación de Etica Pública, una ONG (organismo no gubernamental) que aprovechará el escenario para intensificar una campaña para eliminar las listas sábana de candidatos, blanquear y limitar el financiamiento empresarial a partidos políticos y extender a todos los países la penalización al soborno transnacional, algo que sólo rige en los Estados Unidos.

La Conferencia Internacional para Combatir la Corrupción y Salvaguardar la Integridad entre Funcionarios de la Justicia y la Seguridad, que se hará del 24 al 26 del mes actual, tendrá participación de 100 países y 20 entidades entre fundaciones y ONG.

La administración del presidente Carlos Menem tomó este compromiso con cautela y enviará a Washington una representación encabezada por un ministro o por el titular de la Oficina de Etica Pública, Luis Ferreira. El asunto es delicado porque el Gobierno fue acusado en diez años de innumerables escándalos de corrupción. Y algunos de ellos afectaron intereses o empresas norteamericanas.

La Casa Rosada advirtió la envergadura de ese examen y procura emitir una señal inequívoca de preocupación por combatir la corrupción. Ello forma parte también del alineamiento de Menem con la Casa Blanca y de la introducción estratégica del país en el nuevo contexto del capitalismo global, en el cual la transparencia en el Estado es requisito indispensable.

Menem dio una señal al promulgar el Código de Etica en la Función Pública, que impone la obligación de difundir su declaración jurada de bienes al presidente, funcionarios, legisladores, militares y jueces.

La presencia en el Departamento de Estado de una entidad independiente, como la Fundación de Etica Pública, es significativa por la inevitable comparación entre el enfoque oficial y el privado sobre el mismo problema. La Fundación mencionada, que preside Carlos Manfroni, fue invitada al congreso por la embajada norteamericana y por el Servicio Informativo y Cultural de los Estados Unidos. Manfroni participará de los debates, aunque no como exponente.

En carpeta lleva el propósito de fortalecer el contacto con entidades no gubernamentales, agencias oficiales norteamericanas y organismos multilaterales de crédito.

Manfroni organiza para este año un congreso anticorrupción en la Argentina y busca introducir en la agenda el debate sobre dos herramientas clave para corregir la falta de transparencia:

  • Eliminar las listas sábana (nóminas de candidatos desconocidos) y avanzar hacia el voto personal por circunscripción.
  • Sanear el sistema de financiamiento a los partidos políticos. Se limitaría y registraría públicamente el monto de los aportes de empresas u otros mecenas de la política.
  • Los objetivos norteamericanos

    El congreso de Washington dará continuidad a la Convención Interamericana contra la Corrupción (1996), de la Organización de Estados Americanos (OEA), suscripto por la Argentina. Ese primer pacto hemisférico anticorrupción abolió el secreto bancario, el asilo político para acusados de prácticas corruptas (los países firmantes deben extraditarlos) y fijó pautas para combatir el soborno transnacional.

    Este último delito es el que se persigue en los Estados Unidos con la "ley de prácticas corruptas en el exterior", de 1977, que consagró una iniciativa del ex presidente James Carter. El Estado pena severamente a las empresas norteamericanas que sobornan a funcionarios de otros países para obtener negocios en el exterior. Washington presiona ahora en Europa y en América latina para que se apliquen sanciones similares.

    Según estudios hechos en los Estados Unidos, las empresas de ese país perdieron unos 100 mil millones de dólares en los últimos tres años por contratos no otorgados. Y ello significa menos puestos de trabajo para ciudadanos norteamericanos.

    En ese motivo, estrictamente económico, radica la "tormenta ética" que en los Estados Unidos comenzó luego del caso Watergate (1972-1974). "Pero el origen fue moral. Ellos advirtieron que las coimas amenazaban al capitalismo y al sistema democrático", explica Manfroni. La corrupción, de hecho, desvirtúa el concepto de eficiencia, competencia y la relación entre los costos, ganancias y calidad.

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