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Una controversia envuelve a la Nobel Rigoberta Menchu

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8 de febrero de 1999  

"Es imperdonable que cualquier individuo, incluso haciendo uso de la ciencia, ofenda la memoria de las víctimas. Si conmigo son capaces de hacer esto, qué no harían con los miles de indígenas de América." La voz serena de Rigoberta Menchu Tum llegó firme del otro lado del teléfono en Guatemala.

Y no ahorró adjetivos en su réplica al antropólogo David Stoll, autor de un libro que acusó a la premio Nobel de la Paz 1992 de haber cometido inexactitudes y exageraciones en su autobiografía "Yo, Rigoberta Menchu".

La reconocida dirigente por los derechos de los pueblos indígenas aceptó el diálogo exclusivo con La Nación , tras la controversia que envuelve su figura desde diciembre último. El diario The New York Times recogió la hipótesis de Stoll en un artículo de Larry Rohter.

-¿Qué responde a las observaciones de Stoll y Rohter?

-Es imperdonable que cualquier individuo, incluso haciendo uso de la ciencia, ofenda la memoria de las víctimas. Ese tipo (Stoll) dedica dos capítulos para denigrar a mi papá, una persona que ni siquiera conoció y que murió asesinado el 31 de enero de 1980. Me da la impresión de que, en el fondo, el empeño por denigrarlo tiene que ver con el liderazgo indígena, porque mi padre fue un líder en las luchas campesinas por la tierra. Esa necedad se inscribe en el hecho de plantear el problema de la tierra como algo familiar, y no político.

-Stoll sostiene, además, que usted no es analfabeta, que estudió en un colegio belga, y que la muerte de dos de sus hermanos difieren de su relato.

-Yo no hubiera querido entrar en estos detalles porque es una falta de dignidad. ¡Si son capaces de hacer esto conmigo, qué no les harían a los miles de indígenas en América! Mi vida es parte de una memoria colectiva.Yo no soy una indígena solitaria en el mundo. He luchado para enfrentar muchas situaciones y no acepto una discusión aislada. No corresponde plantear esto fuera del contexto de los derechos indígenas. Estuve en el (colegio) Belga en dos ocasiones como sirvienta y aprendí muchas cosas.Yo denuncié los atropellos en mi contra cuando fui sirvienta en casas particulares. No quiero que se asocien esos maltratos con mi paso por el Belga. Este señor dice que mi hermano Patrocinio no fue quemado con fósforo blanco, sino que fue ejecutado y arrojado a una fosa común.Tengo la esperanza de que Stoll me facilite sus archivos para saber dónde está el cadáver de mi hermano Patrocinio y darle una sepultura digna.

-Usted declaró que Stoll es un fundamentalista religioso, ¿podría ampliar este concepto?

-Este señor trabaja desde los años ochenta en Guatemala, sosteniendo su propia versión sobre el general Ríos Mont, el militar más conocido en mi país porque en su tiempo se cometieron masacres muy numerosas. Este señor defiende a Ríos Mont, en el sentido de que éste nunca tuvo la intención de matar, sino que simplemente quiso frenar la violencia. La primera vez que Stoll presentó una tesis en mi contra fue en 1991. Pero como yo no era premio Nobel y no salió en The New York Times, nadie le puso atención.Desde 1991, hemos seguido de cerca a Stoll. Sabemos que recibe fondos de las llamadas iglesias electrónicas. No hablo de la corriente evangélica en general, sino de los religiosos que nacieron como expresión de la contrainsurgencia. Stoll sostiene que los militares mataron porque los provocaron, no les quedó remedio y fueron manipulados por el comunismo y la teología de la liberación. No me extraña que involucre al Colegio Belga, porque fue uno de los más perseguidos en los años ochenta.

-¿Detrás de los fondos que según usted sostienen a Stoll podría estar la secta Moon?

-Esa es una investigación más precisa que debemos hacer. No dudamos que detrás de él están los fundamentalistas que alentaron a Ríos Mont, cuando éste decía:"En nombre de Dios hay que matar a los comunistas, de lo contrario podrían invadir los corazones de este país". Unos cuatro enviados de Stoll quisieron encontrarse conmigo, pero yo no hablo con verdugos.

-Usted habla de una campaña en su contra en la que involucra al diario The New York Times.

-Lo del Times es otra cosa. Me pregunto cuál es el trasfondo del periódico para hacer un escándalo que ni siquiera es coherente con el libro de Stoll. Me parece que hay una tendencia a convalidar la mentira. Parece que en los Estados Unidos está de moda mentir y pedir perdón. Mi impresión es que hay una tendencia de manipulación en este sentido. Detrás hay algo muy bien planeado, de mayor dimensión. Se supone que la persona que pusieron al frente del reportaje conoce muy bien América Central. Debería de saber que la memoria de mi libro se inscribe en la historia colectiva y trágica de Guatemala.

-¿Qué hay detrás de la campaña que denuncia?

-En primer lugar, una intencionalidad de poner en duda dos informes espeluznantes sobre violaciones a los derechos humanos en mi país, donde el patrón de los hechos es el que yo denuncié en mi libro, en los años ochenta, sobre los secuestros y torturas. Hubo más de un millón de violaciones a los derechos humanos. También están por publicarse las conclusiones de la Comisión de Esclarecimiento Histórico. Los primeros asustados son el ejército y sus generales. Pero también la CIA, porque el gobierno norteamericano aceptó ser cómplice del genocidio.

-¿Cómo marcha el proceso de paz en su país?

-Hemos dado pasos irreversibles. Lo más grande es que la guerra no va a volver nunca más. La reconciliación, el diálogo y la alianza son el futuro. Hemos reconocido una verdad trágica y eso nos permitirá el perfeccionamiento de nuestra justicia. Guatemala es un país donde, cada día, podemos saludarnos y hablar. Tenemos muchos vacíos. Habrá una consulta popular sobre los acuerdos de paz que ha desatado muchas controversias. Las próximas elecciones serán las más históricas de Guatemala.

-¿Asistirá como observadora al diálogo de paz en Colombia?

-Tenemos la decisión de apoyar este proceso de diálogo para que se encuentre una salida política y las partes se reconcilien. Iría a Colombia si hubiera un momento oportuno y los dos actores del diálogo lo solicitaran. No siempre es oportuna una presencia, si no está concebida por las dos partes. Este proceso no depende de los observadores, sino de los actores que están en Colombia y su influencia es decisiva para América. Hoy, no hay otro camino que la paz.

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