Alarma por los errores y la escasez de resultados

El equipo dirigido por Santiago Phelan careció de ideas y no puede repetirel brillo colectivo que lo llevó al bronce en el Mundial de Francia 2007. Por Santiago Roccetti / Enviado especial
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20 de junio de 2010  

Por Santiago Roccetti

Enviado especial

MAR DEL PLATA.– La búsqueda de explicaciones se ha vuelto una realidad impiadosa, arrasadora en medio de la frustración. La desgarradora caída en la serie con Escocia –por primera vez en la historia– agudizó este pasaje desolador para un equipo argentino que pelea, desde que se aplacó el efecto-proyección de la Copa del Mundo, por edificar un destino renovador. Después de la conquista del bronce en Francia 2007, a los Pumas les sigue costando una enormidad proteger aquella confiabilidad alcanzada. Como consecuencia del extravío de la consistencia y la escasez de resultados positivos, continúa pendiente la evolución. El traspié en esta ciudad (13-9) estancó al seleccionado argentino en el desconcierto. El balance estadístico denota la inestabilidad: sólo 5 victorias en 15 compromisos, en este ciclo. La postergación en el ranking –si como referencia sirve– también expone el alejamiento de la vanguardia.

Situaciones de ofuscación, que parecían sepultadas en el pasado, recobran espacio. Sin promover paralelismos con épocas antiguas, resulta evidente el quedo, luego de pequeños avances conseguidos la temporada pasada. El estado se volvió preocupante, porque existe la inobjetable certeza de que el rendimiento colectivo no termina por llegar a su mejor expresión, y porque individualmente tampoco se encuentran testimonios en plenitud.

Estaba asumido que se necesitaba, por ejemplo, recuperar la disciplina, bajar considerablemente el porcentaje de infracciones, y no se logró. No solucionar esa fragilidad, determinante para la caída en el primer choque, no hace más que denunciar cierta inmadurez. El primer capítulo, con un total de ocho penales y la amonestación a Roncero, resultó una prolongación angustiante de los sucesos de hace una semana en Tucumán. Sí se reconoce un cambio en la disposición, aunque ese fervor no haya sido un valor suficiente para vulnerar el aplomo de los escoceses. La posesión de la pelota también se mejoró, pero surgieron imprecisiones variadas que conspiraron contra las insinuaciones de un estilo punzante.

Los factores externos, como la permanente llovizna, pueden tener su grado de influencia, pero la confusión generalizada se volvió una constante, y en ese escenario el conjunto argentino nunca encontró un punto de sustento. En la fricción, otra vez salieron beneficiados los británicos, que volvieron a recurrir a la puntería de Dan Parks (su aporte valió, a pesar de dos intentos desperdiciados) y al aprovechamiento de las oportunidades que los mismos argentinos les dieron, como sucedió con la rápida conquista de Jim Hamilton, luego de un line y una débil resistencia para frenar la embestida del gigante segunda línea.

Con pasión, los Pumas se recompusieron de esa estocada comprometedora, y si bien descontaron en el marcador, no pudieron revertirlo. El parcial 6-10 hasta pareció un poco irreal frente a los acontecimientos; al menos, quedó la sensación de que si Escocia hubiera sido un poco más contundente, podría haberse ido al intervalo con una ventaja mayor.

En la segunda parte, los dirigidos por Phelan superaron algunas deficiencias –en este capítulo se cedieron tres penales–, permanecieron más tiempo en campo rival, dispusieron de mayor cantidad de saques, pero faltó algo esencial para hacer efectiva esa recomposición: seguridad. Algunas tomas de decisiones poco acertadas, como cederle el balón al rival, y las incorrecciones vinculadas al escaso control de la posesión, dinamitaron todo indicio de superación. Avanzar y no marcar puntos anula toda posibilidad de escapar de la adversidad, mientras que los escoceses se limitaron a cuidarse de no verse involucrados o hasta promover la desesperación de los argentinos. Otro hecho para remarcar son casos bien puntuales: un scrum y par de lines propios perdidos en franca posición de ataque (el segundo de ellos en tiempo de descuento). Esos detalles corroyeron las probabilidades de salir indemnes en medio de la turbulencia.

32 puntos convirtió el apertura escocés Dan Parks a lo largo de la serie (8 ayer y 24 en el primer encuentro). El jugador, nacido en Australia, se convirtió en el héroe de la secuencia de dos partidos ante los Pumas, ya que por primera vez en toda su historia, el conjunto escocés ganó una serie fuera de su país.

  • Homenaje a 45 años del éxito ante Sudáfrica

    Para muchos, el 19 de junio de 1965 nacieron los Pumas. Fue en Sudáfrica, y durante una gira que el equipo nacional realizó en aquel país. Ayer se cumplieron 45 años del partido insignia del seleccionado argentino, un histórico 11 a 6 ante los Junior Springboks. En el entretiempo del test con Escocia, fueron homenajeados Alberto Camardón (DT), Héctor Silva, Ricardo Handley y Luis Gradín, entre otros.
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