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Otro gesto simbólico entre Menem y Frei

Se abrazaron en el estrecho de Magallanes, anticipando el fin de los diferendos.
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16 de febrero de 1999  

PUNTA ARENAS, Chile.- "Quizá sea el decano de los presidentes de América, ya que voy a cumplir diez años en esta función, y quiero decir que éste es uno de los momentos más importantes que he vivido en esta tarea", dijo ayer el presidente Carlos Menem a bordo del destructor chileno Blanco Encalada, poco antes de estrecharse en un abrazo con su colega Eduardo Frei. No era un gesto más: con él simbolizaron el final de los diferendos limítrofes entre ambos países.

Hace un siglo se había registrado otro hito de la relación bilateral, en el mismo estrecho de Magallanes, cuando en el denominado Abrazo del Estrecho, el 15 de febrero de 1899, los entonces presidentes argentino, Julio Argentino Roca, y chileno, Federico Errázuriz, se reunieron a bordo del buque trasandino O´Higgins para distender una relación que se encaminaba peligrosamente a un enfrentamiento bélico.

Con el último diferendo fronterizo a punto de encontrar un acuerdo definitivo (el tratado por los hielos continentales se aprobaría en los dos parlamentos en los próximos meses), Menem y Frei se mostraron sonrientes, sin rodeos, como representantes de dos países decididos a un futuro común.

Apretón de manos

En los registros históricos, el abrazo entre Roca y Errázuriz quedó impreso como el símbolo del primer encuentro fraterno entre jefes de Estado de ambos países que demostraban su voluntad de dejar a un costado sus disputas territoriales para mantener a salvo los vínculos bilaterales.

Sin embargo, en aquel encuentro no hubo abrazo sino "un fuerte apretón de manos" (según el propio Roca) entre los dos mandatarios y una foto conjunta de argentinos y chilenos para registrar el momento histórico.

Ayer, el presidente argentino llegó después del mediodía a Punta Arenas y abordó el destructor A.R.A Heroína, de la Armada de nuestro país. El buque argentino y el Blanco Encalada chileno navegaron por algunos minutos hacia alta mar para dar comienzo a las celebración frente a Punta Catalina (el área de la ciudad donde se encuentra la zona franca).

Allí los dos destructores hicieron estallar salvas de 21 cañonazos. Los presidentes se saludaban con la mano desde un buque a otro, acompañados por sus comitivas y tripulaciones.

Las dos embarcaciones, seguidas de cerca por la corbeta Spiro, de nuestro país, y por la fragata chilena Condell, se dirigieron después hacia otra zona del estrecho donde amarraron. Allí, a bordo de una lancha patrullera, Menem navegó unos 100 metros para subir a bordo del Blanco Escalada, donde se realizó el histórico acto.

Los cadetes navales argentinos cantaron el himno chileno, que el presidente Menem también acompañó en algunas estrofas por momentos, al igual que después lo haría Frei con el argentino. Y llegó el momento de los abrazos. Primero, al término del discurso del mandatario chileno ("el encuentro anterior estuvo marcado por otras realidades. Se vivían situaciones de tensión, pero hoy estamos otra vez aquí consolidando la paz", dijo Frei); después, cuando las delegaciones chilena y argentina se reunieron para repetir la foto centenaria en la que, entonces sí, los dos presidentes se estrecharon en un fuerte abrazo.

Para los gobiernos chileno y argentino este nuevo encuentro presidencial en aguas del estrecho, del que participaron diputados y senadores de los dos países, apunta a dar un impulso decisivo a la ratificación parlamentaria del tratado por los Hielos.

De los contactos informales que se realizaron aquí entre legisladores de ambas naciones, los representantes argentinos vuelven a Buenos Aires con la impresión de que el tratado tendrá una rápida aprobación en las dos cámaras del Parlamento chileno (sobre lo que se informa aparte).

Sobre la cubierta del Blanco Encalada, el canciller Guido Di Tella; los ministros de Defensa, Jorge Domínguez, y del Interior, Carlos Corach; el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, y el jefe de la Armada,almirante CarlosMarrón acompañaron a Menem.

En la foto histórica estuvieron, además, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, Fernando Maurette (PJ); el presidente de la misma comisión en el Senado, Eduardo Menem (PJ); el diputado Marcelo Stubrin (UCR), y el senador Antonio Cafiero (PJ), entre otros. La delegación chilena estuvo encabezada por Frei, el canciller José Miguel Inzulza y el ministro de Defensa, Raúl Troncoso.

Los buques del encuentro

El buque "Blanco Encalada", destructor misilístico que transporta helicópteros de combate, es la nave insignia de la armada chilena. Y su elección para este acontecimiento no fue casual, pues es una de las pocas naves chilenas que no tuvo una relación conflictiva con la Argentina.

El Blanco Encalada es un buque de fabricación británica, que perteneció a la flota real inglesa, pero a diferencia de otros buques de la armada chilena comprados al Reino Unido no fue parte de la flota que llegó hasta las aguas del Atlántico Sur en 1982.

Otros tres buques, más modernos, comprados por Chile al gobierno inglés, el Prat y el Cochrane, sí combatieron en la Guerra de Malvinas. Incluso el Cochrane recibió impactos de una ataque aéreo argentino y tiene en su interior una placa que recuerda la muerte de varios soldados ingleses en esas acciones.

El nuevo estado de relación político-comercial entre chilenos y argentinos permitió que el año último los dos países iniciaran maniobras militares conjuntas por primera vez en su historia. De esta forma, las armadas chilena y argentina, hicieron sus ejercicios combinados en agosto y los pilotos de combate en septiembre. Para este año se espera que los dos Ejércitos también compartan algunas jornadas de trabajo, aunque el primer paso se limitaría a ejercicios de tablero, sin desplazamientos de tropas en el terreno.

Hoy, Menem y Frei visitarán las bases antárticas de los dos paises. En el continente blanco existen proyectos comunes para realizar estudios científicos y promover la defensa de ese espacio común como una reserva de recursos que no debe recibir el impacto ambiental. Al regreso de la Antártida, los presidentes firmarán en Ushuaia un documento conjunto que reafirma el actual vínculo de amistad entre los dos países y sienta las bases para un compromiso futuro por el que se mantendrá una paridad en los gasto de defensa.

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