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Medio siglo con el micrófono

Nora Perlé, una voz siempre vigente, conduce en Radio Mitre Canciones son amores
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5 de julio de 2010  

Fue y sigue siendo una de las voces más sugestivas y referentes de la radiofonía argentina. Nora Perlé lleva 50 años de labor continua en diferentes micrófonos. Todos recuerdan sus ciclos nocturnos, tan unidos a la sensualidad de su voz. Con el paso del tiempo, condujo otros programas en que su calidez y estilo siguen convocando a una fiel audiencia que la sigue donde vaya. Ahora cumple una década en Radio Mitre, donde presenta los sábados y domingos, de 21 a 1 de la madrugada, Canciones son amores , espacio que lleva su sello. Hoy recuerda aquellos espacios nocturnos que le dieron popularidad, como Miss Ylang y su música , Las siete lunas de Crandall y Los juegos de la noche , y sigue enorgulleciéndose de la profesión que ejerce.

-El sábado fue el Día del Locutor y sos una significativa representante del oficio...

-Lo que les puedo decir a los jóvenes colegas y a aquellos que lo serán es que les deseo lo mismo que me ha pasado a mí. A esta altura de mi vida sigo trabajando en algo que amo mucho. En el curso de estos cincuenta años me he permitido cambiar y he crecido enormemente. Estaba escuchando a Eduardo Galeano, que contaba una anécdota de Bertolt Brecht, que me encantó: dos amigos se encontraban y uno, sorprendido, le decía al otro: "Pero ¡no cambiaste en nada!". Y el otro palidecía, porque no debe de haber cosa peor que no cambiar.

-Años atrás, tu voz era sinónimo de sensualidad...

-Pero los años pasan, y no sirven sólo para juntar arrugas. Sirven para enriquecerte y retroalimentar esa hondura latente que tiene el ser humano. Debe de haber sido el hecho de estar al lado de una persona como Ismael [Hasse escritor, dramaturgo] que me ha enriquecido, y mucho, desde hace 30 años. Nuestro trabajo tiene que ver con el arte. El arte no es para quien lo hace, sino para los demás. Y lo nuestro también. Cuando yo pienso en el temblor de un escritor frente a la hoja en blanco, no me queda ninguna duda de que debe sucederle. Cuando yo me siento frente al micrófono, cuando un locutor no tiembla frente al micrófono, debe colgar los guantes.

-¿Trabajaste siempre?

-Los cincuenta años sin parar: desde que me recibí hasta el día de la fecha. Y siempre en radios líderes y con muy buen rating. Tengo los mejores recuerdos de cada una. Todos tuvieron su encanto; los primeros, con espacios muy sensuales e insinuantes para esos años, con una audiencia increíble. Luego hasta me atreví a producir alguno de ellos en forma comercial. Uno que no mencioné fue Dos mujeres para despertarlo , que hacía con Elda Córdoba. Era un poco un programa hecho por mujeres, pero para el hombre. Iba de seis a nueve de la mañana y tenía mucho humor, estaba muy bien guionado. Otro programa humorístico que hice fue El cigarro , junto a Rafi (Rosa Fabbri). Era una caricatura de La cigarra , el programa televisivo. Hacíamos reportajes atrevidísimos y nos divertíamos muchísimo. En el programa todo tenía un doble sentido.

-Hablemos de Canciones son amores, en el quemúsica es casi coprotagonista.

-La música es la protagonista. Es mi coé quipière, pero si querés, yo siempre le ando atrás, porque se cuánto me ha dado. Es un apoyo extraordinario, pero hay que saber elegirla. Mario Villanueva es el musicalizador de Mitre. Yo le pido el material que quiero y él me lo arma. Igualmente, mis "escuchadores" saben que siempre vengo con un bolso con mis discos, y los pongo según vaya saliendo el programa. Y entre semana busco la noticia para darle una vuelta de tuerca. Siempre grata. No hago periodismo político ni necrológicas. Si tengo que hablar de alguien que se ha ido, hago como los negros, que cantaban cuando enterraban a sus muertos. Con la música trato de buscar un equilibrio. Si bien me gusta la música de todos los tiempos, los clásicos, echo mano de lo que hoy se hace bien. El programa es ecléctico. Hasta la lírica entra en juego. Aparte tengo muchísimo material de archivo, como para que los artistas salgan hablando. El archivo me permite trabajar tranquila. La gente se sorprende, porque el ciclo tiene un color distinto cada día: siempre hay algo para contar. Como tengo cuatro horas por delante, las aprovecho, y a veces hasta me quedo corta.

-¿Quiénes fueron tus maestros?

-Siempre fue mi sueño poder pensar como Blackie, y aplico su eslogan: "Con amor y con respeto", y trato de trabajar desde allí. Otro: Antonio Carrizo, que jamás se equivocó en la radio ni dijo una mala palabra.

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