Rostros de la esperanza

Julio Orione
(0)
17 de julio de 2010  

CURAS VILLEROS

Por Silvina Premat

Sudamericana

304 páginas

$ 59

"Al costado había un pibe parado y, tirados sobre el colchón, otros dos. Los tres, delgadísimos. Yo apuré el paso. José Luis, en cambio, mantuvo su ritmo tranquilo, los miró, levantó la mano en señal de saludo y les dijo: ´Buenas tardes´. Y retomó lo que venía diciéndonos. A los pocos segundos se escuchó: ´¡Gracias por el saludo, flaco, que andes bien!´. Miré al que hablaba, era el que estaba parado. Después de disparar esa frase había agachado la cabeza. Tendría unos 17 años, pero no puedo asegurarlo. [...] ¡Ese chico agradecía que alguien lo saludara?!"

José Luis es uno de los curas villeros a los que Silvina Premat retrata en estelibro escrito con prosa ágil y vigorosa que revela, página tras página, la realidad conmovedora en la que se desenvuelve la vida de los habitantes de las villas de la ciudad de Buenos Aires y de los sacerdotes que ejercen allí su misión. En Curas villeros, de Mugica al padre Pepe , Premat hilvana una serie de historias que reflejan, paso a paso y sin ahorrar el relato detallado de desventuras sin fin, el camino esperanzador que se labra cotidianamente.

Con materiales recopilados en su acercamiento a todas las villas de la ciudad, Premat construye un relato coral que incluye los testimonios de pobladores de esos asentamientos donde la droga y la violencia ocupan lugares preponderantes. Y donde la lucha diaria por superar esos desafíos encuentra en los curas villeros uno de los puntales de afirmación vital.

Inspirados en las labores del mítico padre Carlos Mugica, asesinado por los esbirros de José López Rega en 1974 y considerado en su época con desconfianza por las mismas autoridades eclesiásticas, los curas villeros actuales reciben el respaldo de sus superiores. Premat señala esta circunstancia en diversas ocasiones y destaca la presencia del cardenal Jorge Bergoglio en ceremonias organizadas en las villas. Bergoglio brindó su explícito apoyo al padre Pepe cuando éste fue amenazado por los traficantes de droga.

José María di Paola, el padre Pepe, es uno de los protagonistas principales de Curas villeros , pero la autora no deja de incluir a lo largo del libro las historias de sus compañeros de misión, desde quienes estuvieron en las épocas pioneras de Mugica hasta quienes se incorporan hoy en día a las tareas en el laberinto formado por casillas y pasajes donde el paco y las armas circulan abiertamente.

En distintas partes de la obra, brotan una y otra vez en los relatos de los mayores los dramáticos acontecimientos vividos por los habitantes de las villas en las épocas de plomo, cuando la palabra "erradicación" estaba a la orden del día, junto con la persecución a los curas villeros. "Sobre todo en la Villa 31 -narra Premat-, los grupos de tareas de la Triple A parecían haberse ensañado en la persecución de los colaboradores de Mugica." La autora señala en varios momentos el vínculo de los iniciadores del movimiento de curas villeros con el peronismo, con el cual existía una afinidad ideológica, resumida así por el padre Rodolfo Ricciardelli, amigo de Mugica: "Carlos no quería una lucha de los pobres para destronar a los ricos y quedarse ellos en el poder. Quería que el pobre pudiera vivir con dignidad su propia cultura. El no quería transformar el mundo para que los ricos vivieran como los pobres o los pobres vivieran como los ricos. [...] Frente a esto, el comunismo tenía una solución, el socialismo otra y el peronismo ponía un principio que, para nosotros, era el más cristiano".

Pero no son los curas los únicos protagonistas de la obra. Los habitantes de las villas hablan ante el inquieto grabador de Premat sobre sus vidas en esos ámbitos para los que a veces no alcanza el lenguaje. "No encontraba otras palabras más que espanto -dice la autora- por la forma en que vive esa gente en Buenos Aires, no en Calcuta; y asombro por la alegría y esperanza que irradiaban los curas y los que estaban con ellos." Cada testimonio que recoge el libro incluye espinas lacerantes al mismo tiempo que algún atisbo de esperanza. Que en ciertos casos es más que un atisbo, ya que en su andar por esas callecitas laberínticas, a veces llenas de barro o de basura, la periodista se encontró con personajes de extraordinaria dignidad, que narraban historias de vida conmovedoras por sus inicios en la soledad, la droga o el alcohol y la posterior conquista de una vida diferente.

El libro incorpora anexos valiosos: un listado de los curas villeros actuales y documentos: la primera declaración pública del Equipo Pastoral de Villas en 1969; una propuesta de los curas, de 2007, sobre la urbanización y el respeto a la cultura villera, y "La droga en las Villas, despenalización de hecho" firmado por el Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia en 2009. Dos cuadernillos de fotografías completan el contenido de esta obra que no dejará indiferente a ningún lector.

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