Mel Gibson, al filo de la oscuridad

"Mi carrera se ha acabado", reconoció el propio actor, jaqueado por los efectos de su conducta violenta
Marcelo Stiletano
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23 de julio de 2010  

En 2003, cuando puso manos a la obra en la producción de La pasión de Cristo , una de las películas más comentadas y polémicas de la última década, eran muchos los que auguraban en Hollywood el final anticipado de la carrera de Mel Gibson. Hacer una película bíblica, en arameo y con la carga de controversias sobre su presunto antisemitismo, que no dejaron de ampliarse hasta después del estreno, significaba para una estrella de su calibre jugar a todo o nada. Gibson puso 30 millones de dólares de su bolsillo, la película recaudó 612 millones, y el actor-director recibió muchas más loas que reproches por su mirada sobre la vida del Mesías, cargada de sangre y violencia. Muchos de los escépticos de entonces cambiaron de opinión: dijeron que Gibson podía hacer cualquier cosa y salir indemne.

Pero el astro de Arma mortal fue de allí en más demasiado lejos y tal vez se tomó temerariamente al pie de la letra esa afirmación. El triste y durísimo culebrón que viene protagonizando en las últimas semanas junto a su ex pareja Oksana Grigorieva -a la que se había unido luego de 30 años de matrimonio y seis hijos con Robyn Moore- puede dejar secuelas permanentes.

La disputa entre Gibson (de 54 años) y Grigorieva (de 40) va desde la puja entre ambos por la custodia de la hija en común hasta los insultos racistas del actor hacia su ex mujer, a quien le reprocha exhibirse provocativamente, sobre todo desde que se hizo implantes en los senos. "Si te viola un grupo de negros será tu culpa", dice en un ya célebre audio de dos minutos, registrado preventivamente por Grigorieva, que recorrió el mundo vía Internet.

Para colmo, una nueva grabación divulgada el martes último muestra a Gibson refiriéndose a una empleada doméstica suya como "espalda mojada", término aplicado en forma despectiva a los indocumentados de origen mexicano.

A Gibson casi no le quedan defensores. Acaba de fallecer Ed Limato, el representante que logró rescatar su carrera luego del escándalo con el policía que lo detuvo cuando manejaba ebrio en 2006 y que obligó a Gibson a pedir disculpas públicas a la comunidad judía. Su agencia actual, William Morris, tomó distancia de Gibson tras la reincidencia del actor en su conducta discriminatoria. "No podemos representar a un tipo que utiliza un vocabulario racista", acaba de señalar Ari Emanuel, director de la firma.

La inmensa popularidad que siempre exhibió Gibson fuera de los Estados Unidos, última línea de defensa, también cruje. Su más reciente film, Al filo de la oscuridad , resultó un fracaso comercial en todo el mundo. Sus próximos proyectos son gigantescos signos de interrogación. Y lo que se auguraba en 2003 parece concretarse ahora. Lo reconoció el propio Gibson en una de las cintas: "Mi carrera se ha acabado. Ya no tengo amigos".

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