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Una apuesta fuerte que se recicla,Propuestas para ver sin pochoclos

El Arte Cinema de Constitución nació como parte del circuito y devino Espacio Incaa
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29 de julio de 2010  

suman a la de un puñado de cineclubes históricos supervivientes de las sucesivas crisis locales, busca instalarse con más fuerza y, por qué no, crecer.

Cine Club Núcleo, Cineteca Vida, la sala Leopoldo Lugones y el Malba vienen cumpliendo esta tarea, pero ya no están solos. A las funciones que ya son toda una tradición en el Gaumont, el IFT, la sala de cine del Teatro San Martín y la del Museo de Arte Latinoamericano se suman ahora otras que, con diferente periodicidad, ofrecen cine, en especial ese que difícilmente sería programado en los circuitos comerciales. La excepción a esa regla es el Arteplex, que también acostumbra a estrenar películas en formato digital y donde un título como La pivellina , esquivado por los shoppings, resultó una sorpresa y sigue firme en siete salas (el fin de semana pasado ya había sido vista por 19.399 espectadores). Como si todo esa actividad fuese poca, también se ve cine en espacios antes usados para otros fines.

Tras la fallida primera experiencia como sala de estreno de Arte Cinema (Salta 1620, ver recuadro), el ex Variedades de Constitución, desde principios de junio, su historia volvió a cambiar. Las tres pantallas que son propiedad de Pablo Rovito, Daniel Burman, Diego Dubcovsky, Fernando Sokolowicz y el español José María Morales, finalmente programadas por el Instituto de Cine, se convirtieron en un nuevo Espacio Incaa. Esta mutación, más el cierre del Tita Merello, vale una reflexión a propósito de qué tipo de cine "espectáculo" verá el público masivo en salas convencionales, y cuál será ese otro que habrá que buscarlo allí donde poco importa la gaseosa y el pochoclo, pero sí aquel entendido como arte más que como industria. Desde junio, y programado por Gregorio "Goyo" Anchou (hasta 2008 integrante del staff del Festival de Mar del Plata), Arte Cinema se juega con una propuesta igualmente audaz.

No es la única incorporación urbana a la lista de salas regenteadas por el Incaa. Recientemente se sumó la del teatro La Máscara, en San Telmo (Piedras 736), con un ciclo de cortos experimentales que concitó la atención de los seguidores del género. La última en agregarse fue IncaaDoc, una sala del Arteplex Belgrano (Cabildo 2829), dedicada solo a documentales, cinco en cartel, con entradas a $ 10.

Cineclubes y algo más

Fundado por Salvador Sammaritano hace más de medio siglo, Cine Club Núcleo viene organizando funciones de preestrenos (los martes en el Espacio Incaa Km. 0 de Congreso) y ciclos de revisión para una planta, asegura Alejandro Sammaritano (quien tomó la posta dejada por su padre), de más o menos 500 asociados, lo mismo que hace más de una década el Cine Club Vida, en los últimos tiempos en la sala 2 del IFT, en Boulogne Sur Mer al 400. "Hay directores que ya están abonados, como Herzog y Tarkovski", dice Hayrabet Alacahan, titular de la fundación que organiza funciones hace ya 25 años, y aclara que su público habitual, alrededor de centenar de seguidores, promedia los 30 o 40 años. Este mes, el Centro Borges (Viamonte y San Martín), dedica un ciclo a Pier Paolo Pasolini.

Otro lugar que se sumó a esta tendencia es El Camarín de las Musas(Mario Bravo 960) un espacio de teatro, donde ahora se exhibe Diletante, La Tigra, Chaco y Esta cajita que toco tiene boca y sabe hablar . También hay bares que apuestan a los cortos, como el Lavalle (Lavalle y Rodríguez Peña) o el Virasoro (Guatemala 4328).

El Museo del Cine del Gobierno de la Ciudad respalda actualmente varios ciclos, uno de preestrenos los viernes, en el Colegio de Abogados (Corrientes 1441); otro, Tango pasión de celuloide, los primeros lunes de cada mes en el Museo Casa de Carlos Gardel (Jean Jaures 735), ambos con entrada gratuita. También el Museo presenta el ciclo Cine Argentino de Hoy, en la Legislatura porteña (Perú 160), los viernes a las 18.30, como los anteriores, con entrada gratuita. El auditorio de la Universidad del CEMA (Reconquista 775, los lunes a las 19, también gratis) programa ciclos especiales que cambian mes a mes.

Hay más oferta gratuita, en espacios como la Casa del Bicentenario, en agosto con documentales (Riobamba 985); La Manzana de las Luces (Perú 272); la Asociación Cristiana de Jóvenes, los miércoles de agosto dedicados a Ingmar Bergman (Reconquista 439); el British Arts Council (Suipacha 1333), y el Centro Caras y Caretas (Venezuela 370), entre otros.

"Era un proyecto muy romántico, y como tal implicaba varios riesgos, el más importante era que el público no respondiera", confesó el productor Diego Dubcovsky (responsable con Daniel Burman de la empresa que respaldó, por ejemplo, Dos hermanos y Por tu culpa ), uno de los socios del emprendimiento conocido como Arte Cinema, ahora convertido en Espacio Incaa Km. 3 a LA NACION. "Recuerdo que nuestra idea era apostar por títulos fuertes, apoyados tras las inauguración por el impulso de la prensa. Y nos fue muy bien con los exclusivos, como El asaltante o el documental sobre Marta Argerich, pero cuando estrenábamos algún título que a la vez iba a otras salas la cosa era muy distinta. La gente del barrio no respondió a la propuesta: nos dimos cuenta que la gente de zonas muy diferentes de la ciudad respondía cuando la película que querían ver se proyectaba solo aquí", explica.

"Además, el Gobierno de la Ciudad no cumplió con el apoyo prometido. Recuerdo que [Mauricio] Macri y su plana mayor vinieron y aplaudieron la inauguración, pero el tiempo viene demostrando que el entorno no tuvo ninguna de las mejoras que entonces prometieron", insiste.

"El acuerdo que hicimos con el Incaa permitirá que las salas sigan funcionando a un precio de entrada menor y con ciclos que si bien atiendan la necesidad de cine argentino en la zona sur de la ciudad, pueda convertirse en polo de esas obras que solamente en un lugar como éste se pueden ver", insiste.

Para el productor, el choque entre cine nacional y exhibición vuelve a estar en primer plano: "Que los multicines vayan teniendo cada vez más salas en 3D y que los tanques americanos, y sus producciones no tan importantes incluso salgan con centenares de copias tapan por completos los circuitos de exhibición, perjudicando así no solo al cine argentino sino al resto del cine independiente extranjero, que lo hay y mucho. En el caso del cine local, para demostrar que no se cumple con la cuota de pantalla hacen faltas tantas pruebas que es casi un imposible lograr una sanción", concluye.

"Confiamos en que se pueda generar una identidad propia, y para eso ya se está trabajando intensamente en la programación", aseguró Anchou. El programador designado por el Incaa le dijo a la agencia Telam en el momento en que se produjo la mutación que su proyecto para el Arte Cinema es apostar "por la variedad de material y a cosas que no se puedan encontrar en otros lados".

"Mis objetivos -explicó- pasan por darle espacio a los independientes y acotar el margen de marginados. Creo que esa es la clave de una gestión cultural progresista", concluyó apenas asumido este nuevo papel de darle identidad a una sala que por diversos motivos todavía no la había encontrado.

Desde principios de junio (con entradas a $ 6, estudiantes a $ 4 y jubilados $ 3) ofrece una programación subdividida en varios bloques: Ciclo Inédito, Ciclo Doca: Derechos Humanos, Cine inusual, Filmoteca Canal 7 (que repite muchos de los títulos presentados por Fernando Martín Peña y Fabio Manés en la TV Pública) y Terror en Constitución, con clásicos del género. Al mismo tiempo, el complejo repuso Aguas v erdes, de Mariano De Rosa, y Eva & Lola , de Sabrina Farji, con Celeste Cid y Emme.

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