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Cómo se vive con -25 grados

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
Incluso en parajes habitualmente helados, los pobladores cambian su rutina por las temperaturas extremas
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6 de agosto de 2010  

RIO MAYO, Chubut.- El chico camina solo por la calle, minutos antes del amanecer. Debe de tener seis o siete años, y su mochila es casi tan grande como él. Es una escena común en todo el país, pero este chico avanza a paso firme rumbo a la escuela ¡con 25 grados bajo cero!

No se trata de una sensación térmica, sino de la temperatura real registrada anteayer en este municipio que está bastante lejos de la cordillera, a 131 km del paso fronterizo más cercano, y que ni siquiera está en una zona de altura. Justo aquí se sintió el clima más frío en todo el país durante la ola polar. La importante nevada de la semana anterior atrajo la atención hacia esta zona. Pero es el día más helado lo que genera una curiosidad especial: ¿cómo se vive con una temperatura tan extrema?

La escena del comienzo da cierto margen de respuesta al apuntar a la normalidad. Quizá parezca un desacierto preguntar semejante obviedad para los 3500 pobladores de Río Mayo. Sin embargo, las contestaciones al azar siguen la línea de "hace mucho frío". Entonces, hasta para el clima normal de la Patagonia profunda, el frío es una singularidad.

Así que no sólo es el observador de paso, como este cronista, quien busca conocer cuántas capas de ropa pueden superponerse, sin que importen combinaciones absurdas de colores, y cambia los zapatos porteños por unos borceguíes generosamente prestados. El poblador local, acostumbrado a fríos intensos, también se sorprendió y puso de moda de urgencia las medias térmicas, que unos días antes ni siquiera eran tomadas en cuenta, como explicaron los vecinos de Río Mayo.

El miércoles fue el pico de frío, pero los días muy helados ya suman un par de semanas y se empiezan a tomar precauciones. "Evaluamos la posibilidad de pasar el turno mañana a la tarde por este frío", contó Cristina Sandoval, que desde hace seis años es la directora de la escuela N° 148, uno de los tres establecimientos educativos del pueblo. Relató cómo los padres empiezan a llamar al colegio para saber si habrá clases o no, o si la calefacción funciona.

Río Mayo no tiene un trazado urbano grande; las distancias se cubren con facilidad a pie, pero no en estos días. "El automóvil acá no es un lujo: es una necesidad", indicó Sandoval. Para trasladarse unas pocas cuadras, todos usan un vehículo, que dejan encendido y con la calefacción al máximo si la visita no será muy prolongada.

Por la mañana puede verse al agua cristalizarse en cavernosas formas bajo los automóviles y los ejes pueden bloquearse por el frío intenso. En el Escuadrón 38 de la Gendarmería puede verse el tratamiento especial para sus camiones. A la noche se mantiene la temperatura bajo el chasis con fogatas de leña.

Una medida tan extrema es necesaria porque esos vehículos son vitales aquí, son los únicos que pueden transportar la asistencia a las comunas castigadas por la nieve.

Entonces, ¿se puede trabajar incluso al aire libre con esa temperatura? Sí. Aquí, en Río Mayo, se pudo comprobar que cuando el termómetro pasa los 20 grados bajo cero es posible desarrollar la vida lo más normal posible. Sintiéndose el frío, claro, algo que nunca es agradable, pero tampoco es paralizante ni provoca un sufrimiento inhumano. No hay viento, y eso ayuda.

Así lo entendió también Gustavo Monsalvo, director del hogar escuela. "Los docentes me preguntaban si suspendíamos o no las clases. Pero si los chicos venían, no los íbamos a mandar de vuelta", indicó. A ese establecimiento concurren 50 chicos de nivel primario, pero su aporte fundamental a la comunidad es el sostén educativo de 15 menores que viven allí durante el año escolar, dado que sus familias son de comunas alejadas. Cuando el director preguntó a cinco alumnas si sintieron el frío, la respuesta "¡Sí!" fue instantánea. Otra señal de que no fue un día común, pese a que el río que da nombre al lugar esté congelado como cada invierno.

El acostumbramiento a temperaturas bajas permite ciertas previsiones para sostener la vida social. "Se usa mucho el gimnasio municipal, para campeonatos de fútbol, talleres de danzas y otras actividades que se pueden hacer en espacios cubiertos", afirmó la intendenta, Paola Santos.

Rodolfo Montenegro tiene 75 años, la misma edad de Río Mayo; su padre fue uno de los pioneros de la zona. Escritor y memoria viva del pueblo, no duda: "Hace 27 años que volví y no recuerdo un invierno tan duro".

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