Suscriptor digital

Graciela Alfano: "Me encanta que me crean mala"

Fuente: LANACION.com - Crédito: Alejandro Di Ciocchis
En una entrevista exclusiva, la jurado de "Bailando por un sueño" abrió las puertas de su casa a lanacion.com y habló de todo; "Hoy, cualquiera se sube a un escenario", criticó; accedé al video
Silvina Ajmat
(0)
18 de agosto de 2010  • 10:56

Engalanada con un vestido blanco hipercorto y unos zapatos taco aguja plateados que harían perder la estabilidad a cualquier mujer y el aliento a cualquier hombre, Graciela camina por su casa con la comodidad de una ama de casa en pantuflas. "Es que en un rato me pasan a buscar para ir al programa (ShowMatch)", se excusa. Quiere dejar muy en claro que todo ese glamour no es parte de "la verdadera Graciela". Que es "una señora de su casa como cualquier otra". Que lava botines y va de compras. "Elijo los kiwis, los toco para encontrar el más maduro. Soy una mina re normal", cuenta en una entrevista exclusiva con lanacion.com .

La otra cara de Graciela Alfano se puede adivinar en su colección de pinturas originales de artistas locales e internacionales, su biblioteca plagada de libros de arte, historia, filosofía, pero también de Agatha Christie y la saga Milleniun, de la que es fan confesa.

Video

La "Graciela personaje". Atribuye su personaje actual a su etapa más mediática, cuando empezó a actuar como vedette en el teatro de revista, período íntimamente asociado a su ex pareja, Matías Alé: "Coincidía con que a él también le gustaba aparecer en los medios. Pero me costó muchísimo. Soy tímida, ustedes no conocen la cara de mis hijos, ni de mis padres. Pongo límites y el periodismo siempre los ha respetado. La verdadera Graciela Alfano permanece guardada para mí misma y para los que me quieren".

"La otra, la Graciela Alfano entre comillas, es un personaje que yo hago", continúa, pedagógica. "Yo tengo muy poco que ver con ese personaje. Me preguntan «qué sabés vos de adagio», y yo contesto, «poco», porque Graciela Alfano personaje conoce poco de adagio", admite entre risas. Y aprovecha la ocasión para lanzar una crítica a las "nuevas estrellas": "Yo compongo el personaje de una estrella, pero ahora es cada vez más difícil, porque el concepto cambió. Ahora te convertís en estrella si te peleás con alguien. O te tirás delante del auto de un mediático y también te convertís en estrella. Hoy, gracias a algunos medios, se sube al escenario cualquiera".

-¿Qué pensás del suceso de Ricardo Fort? ¿Creés que es un mediático más?

- Ricardo Fort tiene una fortuna incalculable. Tiene muchísimo dinero, aparece en la pantalla y tiene los códigos que hay que tener para ser mediático. Es un fenómeno único. Además, es coherente consigo mismo. A lo mejor él no es así como se muestra y está armando un personaje, pero hay que darle más tiempo porque salió muy de golpe.

Escándalos y Tribunales. Prudente, Graciela evita poner nombre a los personajes que cuestiona. Pero la crítica subyace en todos sus comentarios y, aunque asegura que las peleas mediáticas no forman parte de su vida privada, una de esas grescas la llevaron a iniciar una demanda y a esperar para vérselas en Tribunales con su contrincante, nada menos que su compañero en el jurado de "Bailando por un sueño", Aníbal Pachano . "Me golpeó para provocarme, porque necesita eso para ser alguien", dijo en su momento cuando acusó a Pachano de pegarle una trompada y hasta el día de hoy asegura que tiene pruebas.

Video

Otra de sus últimas y mediáticas peleas fue con Matías Alé, por el triángulo amoroso formado con Silvina Escudero, ambos participantes del Bailando, que hoy deben pasar por el juicio de la despechada Alfano para seguir en el certamen. "El jurado somos los villanos. El que no la entiende así, se equivocó de lugar", se excusa. "A mí me encanta porque yo siempre tuve que hacer de buena. Me encanta que me crean mala", afirma Graciela, o Grace, como se hace llamar en confianza, con la seguridad de haber superado su etapa con Matías, con quien compartió diez años de su vida. "Estoy con una libertad como nunca antes. No quiero saber nada de romances. Siempre estuve casada, con hijos. Quiero pasar más tiempo conmigo misma. Tener mi tiempo de lectura, de levantarme si me da la gana a ver películas a las 4 de la mañana".

La Graciela de su casa. Graciela no habla de los problemas de trabajo en la intimidad, ni con sus amigas, a las que sólo deja que le hagan una pregunta sobre las peleas mediáticas por cada vez que se juntan a tomar el té. "Les digo: «¿Ya pensaron bien qué me van a preguntar?». Porque si desaprovechan la ocasión, tienen que esperar a la próxima", cuenta divertida. Pero su familia no está completamente ajena a las afrentas que recibe a diario en su trabajo. Su mamá comenta con quien la quiera escuchar las vicisitudes del conflicto con Pachano, aunque por lo bajo, para que Graciela no escuche. Y su hijo, el abogado, la asesora en la causa judicial.

Una de las acusaciones más recientes que tuvo que enfrentar fue una investigación que asegura que nunca se recibió de ingeniera, título del que la vedette hacía gala cada vez que podía. "No pienso hablar de ese tema. Se metieron en mi vida para ver qué estudie y qué no estudié. Es una cosa mía", responde furibunda, para luego aprovechar su derecho a réplica: "Me metí a estudiar porque mi papá era ingeniero civil, porque me gustaba. Tuvo que ver con mantenerlo vivo a través de lo que estudiaba. Pero me encontré con Ernesto Sábato y me dijo: «Sos demasiado exigente, demasiado perfeccionista, te vas a divertir más enchastrándote las manos en esto otro que es otra cosa. Y en otro momento me dijo: «Es tan importante en la vida el arte como la frivolidad» Y le hice caso".

"En el medio están todos piruchos". "Trato de tomar distancia del personaje mediático y de las peleas. Como soy budista, sigo el sutra del loto: el loto, que es la flor más blanca y más pura, nace en el agua más estancada y más turbia. Los seres humanos que tenemos toda esta mugre que es la envidia, la ira, etc, tenemos la obligación de hacer crecer la flor de loto", explica, y mientras cuestiona los tejes y manejes de la vida mediática, aconseja a todos hacer terapia. "En el medio están todos piruchos. Yo todos los días tengo 40 minutos para mí misma. Me quedo sentada, miro mis cuadros y vienen a mi pensamiento las cosas que se me ocurren a mí, y dejo de pensar en los mandatos."

A los 57 años, edad que no teme declarar, Alfano goza de una figura envidiable. Y no pierde ocasión de mostrarla. Minishorts, microminis, megaescotes, son su marca registrada. Y, aunque asegura que no compite con las jóvenes promesas que esperan sucederla como sex symbol nacional, no pierde ocasión de mostrar sus atributos. Sin ir más lejos, en el programa del lunes, fue vestida con un tapado de piel, sobre el cuerpito gentil, y para probarlo, se abrió el tapado sólo para que Tinelli de fe.

No obstante, para Alfano "no da" competir. "Es triste ver a figuras que están en lugares muy altos siguen compitiendo por lugares que ya ganaron. Las carreras que uno ya ganó hay que dejarlas atrás", aconseja.

¿Cuál creés que es tu legado?

Yo soy una abrecaminos. Hice cosas antes que fueron tremendamente criticadas y políticamente incorrectísimas, pero que correspondían a lo que yo tenía ganas de hacer.

Lo que creo que voy a dejar para la gente es: que la vida está buenísima, que es tu experiencia y tenés todo el derecho a vivirla como se te dé la gana porque vas a pagar vos las consecuencias. Toda causa tiene un efecto y todo efecto tiene una causa. Eso es lo que le dejo a la gente. A mis hijos les dejo otra cosa, que es mi alma.

Con la colaboración de: Azul Cecinini

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?