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"El asistencialismo social produce una mayor pobreza"

El economista y asesor del Papa advirtió sobre las prácticas políticas que existen en el país
Silvia Stang
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18 de agosto de 2010  

La Argentina está concentrada, desde hace décadas, en políticas sociales de base asistencialista, "con el enfoque de mejorar las condiciones de vida y no las capacidades de las personas". Y ése es el camino equivocado si se busca la erradicación de la pobreza y una mayor equidad social.

La observación fue hecha por el economista italiano Stefano Zamagni, profesor de la Universidad de Bologna y asesor papal en cuestiones sociales, que dialogó ayer con LA NACION antes de participar de un encuentro del foro nacional "De habitantes a ciudadanos", integrado por varias instituciones empresariales, sindicales y sociales, que se realizó en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

Para Zamagni, si las políticas sociales se basan en el asistencialismo como enfoque central, "se produce endógenamente más de lo que se quiere combatir". En otras palabras: más pobreza. "¿Y por qué los políticos, en todo el mundo, prefieren ese enfoque de mejorar las condiciones y no las capacidades de vida?", se preguntó. "Hasta los niños saben la respuesta -siguió-: si yo te ayudo así, mañana votarás por mí".

El economista apuntó que sólo el mejoramiento de las capacidades significa liberar a las personas.

"Tenemos que preguntarnos por las causas y los efectos, cuál es el huevo y cuál es la gallina. ¿Por qué hay tanta pobreza si hasta 1950 la Argentina era un país que llegó a ser la quinta potencia del mundo? No es aceptable que un país con riquezas naturales tenga hoy un 30 o 35 por ciento de pobreza, y la razón es que se siguieron siempre políticas asistencialistas; no hay otra explicación", afirmó.

Para Zamagni hay un punto crítico en las sociedades de América latina, que viene desde los tiempos de la colonia, y es la cultura de la inequidad social. "Es algo que está instalado en la matriz cultural de estos países", afirmó.

Zamagni es un estudioso de los temas de la llamada "economía civil", un concepto que -según aclara- nació en la Universidad de Nápoles allá por fines del siglo XVIII y que implica un tercer espacio para el desarrollo de la actividad económica y la generación del empleo, por fuera de las empresas públicas y las empresas capitalistas.

Bienes relacionales

La idea de la economía civil incluye la creación de empresas sociales, sin fines de lucro, dedicadas a los servicios o "los bienes relacionales", como el deporte, la educación, la salud o el arte, en los que no hay competencia a nivel globalizado. "Hoy las empresas capitalistas no pueden dar empleo a más del 70 o 75 por ciento de la fuerza laboral; si queremos una sociedad de pleno empleo hay que saber que hoy el sector capitalista es necesario, pero no suficiente".

La promoción de ese tipo de empresas conlleva, según Zamagni, algo más que los incentivos fiscales que puedan dar los gobiernos. También son necesarios los mecanismos para el financiamiento de esas actividades. En ese sentido, destacó que, el año próximo, Italia será el primer país con una bolsa social.

¿De dónde surgen los recursos y cuál es la diferencia con la actividad bursátil que conocemos?

-Los recursos salen de los ciudadanos, como inversores. Se trata de transferir el ahorro de una comunidad para financiar estas empresas sociales. Y la diferencia es que la bolsa social es no especulativa, tiene dividendos limitados a un determinado porcentaje. Su actividad está basada en una nueva métrica, que no es el precio tradicional sino una serie de indicadores sociales, y todo debe ser publicado con transparencia.

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