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Adrián Suar, de vuelta de todo

Con más de quince años en la ruta, no se calla nada: "Este gobierno me inquieta", "Soy lo más glamoroso que tiene el Grupo Clarín", "Estoy a favor de una ley de medios, pero no de esta". Entrevista con un amo y señor del espectáculo
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12 de septiembre de 2010  

Con saco de vestir y la camisa fuera del pantalón; así, relajado pero atento, Adrián Suar recibió a LN R en su oficina de El Trece. Y tan concentrado estuvo en la charla que pidió dejar para más tarde el video para lanacion.com. En ningún momento se distrajo. Es que, más allá de la adrenalina y el vértigo que le provoca manejar la dirección de programación de un canal de televisión, más allá de ser el responsable de la productora de ficción más importante del país, más allá de trabajar en teatro y tener una película en cartel, El Chueco se tomó más de una hora sin interrupciones para este reportaje... y no se hizo el distraído frente a ninguna pregunta. Claro que cuidó cada una de sus palabras. A los 42 años, este señor conserva aún ese toque de pibe de Villa Crespo, de familia judía. Tiene éxito, poder y maneja actores, guiones, ideas, con singular destreza. Pareciera tener pocos recovecos. Se le notan los años de terapia, de televisión, y que ha trabajado para que la persona y el personaje coincidan en él lo mejor posible. El público y el periodismo lo conocen muy bien, porque siguen su carrera, su matrimonio con Araceli González -y el nacimiento de Tomás, el hijo de ambos-, y su actual relación con Griselda Siciliani.

-Desde hace tiempo, las mediciones de audiencia son tema corriente en los medios, a tal punto que la gente común maneja esto como algo cotidiano. La pelea por el rating, ¿tiene que ver con la facturación o con el ego?

-No hay una relación directa entre el rating y la facturación; hay programas de 15 puntos que tienen una tarifa más alta que los de 30. Depende del momento.

-Mario Pergolini me comentaba hace unos años que CQC tenía el segundo de televisión más caro. ¿Cómo es hoy?

-Está parejo. Uno de los programas con el segundo más caro es el de Marcelo Tinelli. Obviamente, el buen rating genera buena facturación, pero muchas veces el rating no es sinónimo de dinero.

Video

-Y cuando la pelea es por una décima, ¿qué es lo que está en juego?

-Es cierto que es un tema sobrevaluado. Personalmente, quiero ganar el mes, pero si tengo que elegir entre el mes y la noche, ¡prefiero ganar la noche toda la vida! Porque si pierdo la noche, no puedo dormir [risas]. A veces se puede perder el mes y facturar más que Telefé.

-¿Es la autoestima?

-Es la autoestima, el ego. Es posicionarnos, sobre todo para nosotros, que estamos más acostumbrados a ir segundos que primeros.

-¿Qué programa cotizó el segundo más alto en la televisión argentina?

-No me acuerdo. Lo habrá tenido Susana, Marcelo, alguna ficción de Pol-ka: Culpables, Tratame bien. La noche del diez, de Maradona, fue cara.

-¿Y cuál es hoy el programa cuyo segundo cotiza más?

-Creo que está entre Marcelo [ShowMatch], Malparida y Para vestir santos". En Telefé no sé cómo lo tienen.

-Al 13 le decían la Casa Blanca: imponía respeto, era percibido como un canal frío, distante, que perseguía prestigio y no hacía concesiones...

-Pero yo no tengo alma de pecho frío. Quiero ganar. Hace años que ganamos la noche, y con límites; si puedo lograr que ganemos el mes, me pondría muy feliz.

-¿Este cargo es tu lugar de facturación más importante?

-No, pero es donde me siento mejor. Lo que pasa es que, para mí, Pol-ka y El Trece son lo mismo, y El Trece es mi casa.

-¿Cómo te imaginás la vida después de El Trece?

-Ligado a los medios, seguramente, con mi productora. Espero seguir ligado al canal también. Tengo ganas de poner una escuela de producción, dirección y guión, de trasmitir todo lo que aprendí en estos 20 años.

-¿Cuáles son las personas que más saben de televisión en este país?

-Son varios: Marcelo Tinelli sabe mucho, Gustavo Yankelevich, Claudio Villarruel, Diego Guebel, Nicolás Repetto y yo.

-¿Cuánto cuesta un capítulo de Malparida?

-Entre 180 y 200 mil pesos. Hay que estar muy bien organizado para no quebrar, porque cada decisión es de altísimo riesgo, y los imprevistos te matan.

-¿Por ejemplo?

-Si no pusiste un capítulo por día, si gastaste más de lo que tenías que gastar, si agregaste personajes, si tenés un presupuesto y se te va de las manos. Este es un país bruto en ese sentido. Cuando hablan de televisión y de ficción, no saben lo que dicen. La gente habla con mucha autoridad de lo que no sabe.

-Se dice que el gran negocio es vender el producto en el exterior, pero tu ficción es más localista.

-Puede serlo, pero vendo formatos, como los de Son de fierro y Malparida; los compran y los hacen en otro país. Eso me ha pasado, y no significa una locura en dinero, pero tenés una facturación que te ayuda.

-Contame cuál es el verdadero poder de las productoras independientes. Entre Pol-ka, Ideas del Sur, Cris Morena Group, Underground, Endemol... ¿Se reparten el poder?

-Te contesto que sí y es lo más honesto que te puedo decir. Pero si la gente no ve tu producto, por mucha promoción que hagas, y por mucho poder que creas tener, te va a ir bien un día y después el control remoto te mata. El control remoto es muy democrático.

-Umberto Eco, justamente, dice que "la televisión es el primer sistema verdaderamente democrático, el primero accesible para todo el mundo y completamente gobernado por lo que quiere la gente. Lo terrible es precisamente lo que quiere la gente".

-[Risas] ¡Umberto Eco y yo!

-Tinelli, ¿te escucha?

-Sí, totalmente. Tengo un día a día muy bueno con Marcelo. Obviamente, él maneja el programa, pero me escucha, me tiene cariño, me respeta. En ese sentido, mejoramos muchísimo.

-Conocés a Diego Gvirtz y tuviste Televisión Registrada en la programación del canal, ¿qué pensás de 6, 7, 8, el programa de la televisión pública que para muchos es casi de culto?

-Seguramente va a ser un programa recordado en la historia. Va a ser recordado... [piensa] Es un programa en el que el Gobierno tiene una bajada de línea muy clara. Por momentos, para mi gusto, roza un tono de sketch y, en otros, hay informes que están bien. Pero claramente es una bajada de línea.

-¿Por qué pensás que ahora no se percibe tanto como antes la diferencia entre El Trece y Telefé?

-No se percibe porque Marcelo Tinelli le imprimió al canal algo que no tenía y que yo estaba abierto a recibir; le aportó un halo de alegría. Este animador-comediante es algo nuevo.

-En su momento, cuando Telefé empezó con Gran Hermano, organizó "El Debate", con Mario Mactas, Alfredo Leuco, Eliseo Verón, Jorge Dorio, como una manera de hacer un análisis crítico desde el mismo canal. Era el "momento intelectual". Este parece no ser tu tema.

-Porque nunca me maquillo de lo que no soy. Nunca. Puertas adentro puedo reflexionar, y lo hago. Escucho, y después acomodo los programas. Pero nunca me voy a maquillar de progre, porque yo soy lo que hago. Yo soy Para vestir santos y Tratame bien, y también soy Marcelo y el show. Con todos mis errores y con todas las cosas que tengo que mejorar en la pantalla, no trato de gustar a un sector. Mi historia televisiva está a la vista.

-Ya diste todos los exámenes en esta televisión...

-Volviendo a ese concepto del que hablaste y que me parece interesante: ni Pablo Codevilla [gerente de programación] ni Eduardo Coco Fernández [gerente de producción] ni El Trece me pidieron, nunca, que tratáramos de aparentar para que la clase media progre nos aceptara. Siempre fui Gasoleros y Vulnerables. Buenos actores, pero popular y prestigioso.

-¿Por qué El Trece quedó fuera del Mundial de Fútbol?

-Porque era muy caro y, dividido entre dos canales, iba a dar pérdida.

-¿En cuánto los perjudicó Fútbol Para Todos?

-Me perjudica no tener Fútbol de primera en la pantalla. Me gustaba cómo estaba hecho. Siento que hoy Fútbol Para Todos está bien, pero vamos a ver si a la larga funciona, si dentro de cinco años le van a dar a la gente el fútbol gratis y que no haya sido sólo una jugada política. En todos los países del mundo, para mantener el fútbol, se paga.

-Del arco político argentino, ¿quién te es más cercano?

-Me sentía cerca de Raúl Alfonsín y no soy radical. Tampoco peronista. Tengo 42 años y creo que, de mi generación para abajo, la gente no sabe qué son los partidos políticos. La Argentina es peronista ciento por ciento. En este país es difícil gobernar por fuera del peronismo. Hay cosas del justicialismo que me gustan.

-Al principio habías dicho que Néstor Kirchner te gustaba...

-Por lo que hizo con la Justicia; me gustó el cambio en los miembros de la Corte Suprema. Este Kirchner me gusta menos.

-¿Sentís que este gobierno te perjudicó?

-No, pero siento que este gobierno me inquieta.

-En lo personal, ¿te daña la Ley de Medios?

-A mí no sé si me daña... Cuando está en juego la libertad de prensa, me asusta. Detrás de la libertad de prensa están las libertades individuales. Siempre digo: "No me cierra el audio con la imagen". Me asusta cuando algunos políticos del entorno de Kirchner, puertas adentro, hablan de fascismo. Ahí pienso: ¡guarda! No estoy en contra de los Kirchner, pero por la salud de la democracia tienen que terminar su mandato y volver dentro de cuatro años. Me hacen acordar a Menem con la re-re-reelección.

-El año pasado intentamos juntarlos a Claudio Villarruel, cuando todavía era el director artístico de Telefé, y a vos, para hablar de la Ley de Medios, pero fue imposible. Vos supuestamente estabas en contra, y Villarruel, a favor.

-Estoy a favor de una ley de medios, no de esta ley. Lo que pasa es que yo no creo en las poses para la popular. Es muy fácil decir va a haber más trabajo para todos. Me da miedo que sea una concentración de poder para el Gobierno. Te confieso que me da miedo. ¡Ojalá no suceda! Y te repito, no tengo nada en contra de Cristina, que me cae bien.

-Borges habla de la figura del otro, del oponente, para armar la propia figura. ¿Cuánto influyó la pulseada con Villarruel en la competencia entre canales?

-Competimos durante muchos años [tras más de diez años, Villarruel dejó la dirección de Telefé en diciembre último] y me generaba mucha adrenalina tenerlo enfrente. Le tengo respeto y cariño, pero nunca me sentí identificado con él.

-¿Qué cosas no pudiste conseguir en estos años?

-[Piensa un rato]. En algún momento quise traer a Capusotto y no pude. A Susana. Pero si realmente necesito a alguien, me juego por tenerlo.

-¿Por qué repusiste Valientes tan rápidamente?

-Porque a mí las repeticiones en la tarde nunca me funcionaron. Tengo éxitos tremendos a la noche, pero esta repetición me alivia una hora. Me acompaña. No podés poner plata a todas las horas. Necesitaba algo para descansar y para ahorrar.

-¿Hay algo que tenga América que te interesa?

-Sí, Mariana Fabbiani.

-Antes de terminar, decime: esa actitud tuya de cierta austeridad, ¿es un pedido del Grupo Clarín o es una elección tuya?

-Trabajo para mantener el equilibrio. Yo soy lo más glamoroso que tiene el grupo Clarín... [risas], pero hay coincidencia entre el Grupo Clarín y yo. Tiene que ver conmigo: yo me ocupé de no perder el eje, y en este negocio es fácil perderlo. Me ocupo de no hacer ostentación, porque me parece una grasada total.

PERFIL ELEMENTAL

Nació en Nueva York en 1968 y llegó a la Argentina dos años más tarde. A los 13, debutó en TV con El papá de los domingos, pero empezó a hacerse conocido en Pelito y La banda del Golden Rocket (1992). Con la fundación de Pol-ka, en 1994, en sociedad con Fernando Blanco, Adrián Suar ingresó en el mundo de la producción audiovisual. La miniserie Poliladron fue la primera de una cadena de éxitos de ficción que llevaron a que se lo señalara como un renovador del género. Además de una treintena de tiras, unitarios y miniseries, que le valieron cantidad de Martín Fierro, produjo cine y teatro, escenarios que también lo contaron como actor. Desde 2001 es director de programación de El Trece.

Casado (y divorciado diez años más tarde) con Araceli González, es padre de Tomás. Está en pareja con Griselda Siciliani.

CRONOLOGIA DE FICCION

1994

Tras iniciar su carrera como actor en TV, crea la productora independiente Pol-ka y estrena su primer éxito de ficción, Poliladron, que, en el rol de El Nene Carrizo, protagoniza con Laura Novoa. Un policial con efectos especiales que permanece en el aire tres temporadas.

1999

Sucesor de Verdad/Consecuencia, el unitario Vulnerables (recreación de la intimidad en un grupo de terapia) se vuelve materia de culto.

2001

Ya había incursionado en el cine con Comodines, Cohen vs. Rossi y Alma mía, cuando El hijo de la novia, de Juan José Campanella, es nominada al Oscar.

2008

La comedia Un novio para mi mujer, con el binomio Suar-Bertuccelli, a las órdenes de Juan Taratutto, supera el millón y medio de espectadores. Productor también en la esfera teatral (Muerte de un viajante, Revista Nacional, Hairspray, Piaf, entre otras), como actor hace, junto con Guillermo Francella, La cena de los tontos, en Mar del Plata y en la calle Corrientes.

2009

En el Maipo protagoniza, con Julieta Díaz, El año que viene a la misma hora, que también hizo playa en la última temporada de verano.

2010

Después del éxito de Valientes, la ficción más vista de la pantalla chica en 2009, este año pone en el aire de El Trece Malparida, Alguien que me quiera y Para vestir santos.

Ahora y después

Si Tinelli y ShowMatch es su mejor ficha en la actualidad, Natalia Oreiro aparece como su caballito de batalla para 2011, como protagonista de la tira de Pol-ka que se verá en el prime time.

ALGO MAS QUE UN CHICO LISTO

Por Pablo Sirvén

No tiene el fogueo académico y empresarial del fundador de Canal 13, Goar Mestre. Aunque podría asemejarse, en su persistente convocatoria de elencos multitudinarios y en rescatar a viejas figuras, al "zar" Alejandro Romay. Tiene mucho barrio en las venas, pero, a diferencia de Héctor Ricardo García, pone esfuerzo actitudinal y en vestuario para disimularlo.

Y, sin embargo, se reconoce en Adrián Suar a un espécimen de esa estirpe, digno sucesor de aquellos pioneros televisivos de los tiempos dorados de la TV privada de los 60 y principios de los 70 y hoy único exponente de su generación con continuidad al mando de la pantalla de un canal líder.

Bien podría decirse que los supera en más de un sentido; por lo pronto, en su capacidad de desdoblamiento: director de programación, dueño de la productora de TV que dio vuelta la manera de encarar las realizaciones para la pantalla chica y actor, de a ratos, pero siempre exitoso y convocante, de cine, teatro y televisión.

Algunos de sus pares en el ámbito de los negocios lo juzgan como un tipo noble, que se juega por sus proyectos y que honra sus compromisos. Algunos de sus pares en el ámbito de la actuación no pueden evitar cierta relación ambivalente: reconocen en él a un compañero que la juega de igual a igual cuando está en escena, pero sienten inevitablemente ciertos resquemores ante el ejecutivo que decide el porvenir de sus carreras y el monto de sus sueldos.

Nunca descansa sobre los laureles conseguidos. En 2005, cuando El 13 se fue al tercer puesto, salió a poner el pecho a las balas con el show de Maradona y él en persona se puso al frente de Sin código; así, capeó el temporal. Al año siguiente vio llegar a Marcelo Tinelli, otro gigante, y tuvo la habilidad y el tacto necesarios para establecer una convivencia que no parecía, en principio, que pudiera resultar fácil.

El presente lo sorprende consolidado también como productor teatral y repitiendo en el cine el suceso de hace dos años con Un novio para mi mujer, ahora con Igualita a mí.

El gran desafío pendiente de resolver le viene otra vez por el lado de la televisión: después de unas temporadas de exhibir superioridad en cantidad y en resultados en los formatos de ficción de Pol-ka sobre los de Ideas del Sur, ahora los productos derivados de ShowMatch avanzan sobre la programación de El 13 dejando buen rating, pero a costa de quitarle diversidad a esa pantalla. ¿Cómo logrará equilibrar los tantos Adrián Suar? No se pierda el próximo capítulo.

psirven@lanacion.com.ar

En Twitter: @psirven

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