Alejandro Fargosi o el retroceso del poder K en la Justicia

Cercano a la centroderecha, su capacidad para moderar posiciones le permitió liderar una lista avalada por los radicales para terminar con la mayoría oficialista en el Consejo de la Magistratura. Suele decir que la diferencia entre "fachos" y "progres" no es relevante cuando de independencia judicial se trata Laura Zommer Para LA NACION
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3 de octubre de 2010  

No rehúye a los desafíos y es obstinadamente optimista. Alejandro Fargosi, el flamante representante de los abogados de la Capital que llegó al Consejo de la Magistratura gracias a una alianza entre sectores del radicalismo y el Pro, tiene una meta clara: terminar con la hegemonía K en el cuerpo que selecciona y remueve magistrados.

"La Justicia tiene que ser independiente porque debe defender al que tiene razón, sea mayoría o minoría. Y el Consejo que se viene no sólo tiene que echar a los jueces malos sino proteger a los buenos", dice Fargosi en una semana en la que la disputa entre el Gobierno y la Corte Suprema volvió a dividir a la opinión pública y enfrentó a oficialistas y opositores.

Sus amigos dicen que no se achica ante la adversidad. Y cuentan una anécdota de sus 15 años, cuando retó a duelo y peleó con guantes de boxeo con un compañero de la Escuela Argentina Modelo que era el doble de grande que él y lo había insultado. "Me acuerdo como si fuera hoy. Cobró como en la guerra hasta que el profesor de Educación Física los separó, para que no lo mataran", recuerda el diputado del Pro Federico Pinedo, que fue su compañero de colegio y es su amigo.

"Al Consejo llega para dar batalla. Si algo está difícil, él le pone el pecho. Es un tipo inteligente, aplicado y tiene condiciones de liderazgo que lo destacaban desde chico", suma el legislador.

La llegada de Fargosi al Consejo supone que el sector de los abogados más vinculado con grandes estudios jurídicos (decididamente alejados del Gobierno) tenga voz y voto en un organismo clave. Su triunfo fue el primer golpe al kirchnerismo: le siguieron el de Daniel Ostropolsky, un mendocino vinculado con Julio Cobos, en representación de los abogados del interior, y la lista encabezada por el presidente de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, por los magistrados, que logró dos lugares. Todos son opositores y, sumados a los dos diputados y al senador no K que designará el Congreso, alcanzarán la mayoría del cuerpo antes de fin de año. De esta forma, la controvertida reforma del Consejo impulsada por la Presidenta cuando era senadora, que redujo de 20 a 13 los miembros del cuerpo para favorecer al oficialismo, quedará contrarrestada. Fargosi personifica el retroceso del poder K en la Justicia.

Moderar posiciones

Puede decirse que este abogado de 55 años es un radical decepcionado con su partido que hoy se ubica en la centroderecha. Para sus colegas del Colegio de Abogados de la Ciudad es, en ciertos temas, demasiado tibio. Pero justamente fue su capacidad de autolimitar sus dichos y moderar sus posiciones lo que le permitió llegar al tope de una lista avalada por los radicales. Ellos habían descartado antes a otros candidatos propuestos por el Colegio de la Ciudad.

Fargosi nació el 28 de noviembre de 1954 y vivió hasta los 27 años en Belgrano. Después se mudó a Barrio Norte. Es hijo del abogado Horacio Fargosi y su madre era ama de casa. Tenía una única hermana que falleció trágicamente en 2004.

De chico le gustaba jugar al fútbol, pero hoy no practica ningún deporte, aunque le gusta caminar. Es hincha de River, pero no fanático; de hecho sus tres hijos son de Boca, San Lorenzo y Racing. Tiene cinco nietos, pero por seguridad prefiere no hablar de su familia.

Estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) por consejo de su padre y se recibió con diploma de honor tres días antes de cumplir 22 años porque dio la mitad de las materias libre. El Derecho Penal nunca le interesó ni fue lo suyo: se sacó 4. En cambio, se especializó en Derecho Civil, Comercial y Derecho de las Telecomunicaciones.

Aunque en el ámbito académico su apellido evoca más a su padre, Fargosi tiene trayectoria propia. En la UBA fue profesor en Derecho Administrativo, Derecho Comercial y Derecho Civil. También enseñó en la Universidad de Belgrano, la Universidad del Salvador y la Universidad Austral. Culminó su carrera docente en 2005 como director del Posgrado en Derecho de las Comunicaciones de la UBA y dando clases en posgrados de las universidades Austral, San Andrés y Católica Argentina.

Su actividad profesional empezó en el estudio de su padre, Fargosi & Asociados. Lo dejó en 1987 para trabajar como asesor legal de la empresa Entel junto con Guillermo Gustavo Klein. Luego de la privatización de la empresa durante el menemismo, lo convocaron de Telefónica de Argentina, donde llegó a ser director del área de Asesoría Jurídica. Estuvo en la compañía hasta 1995 y luego siguió a cargo de sus asuntos desde el Estudio O´Farrell, que dejó después de que el periodista Jorge Lanata difundió en su programa de televisión unas escuchas telefónicas que no lo dejaban bien parado.

Hablaba con una colega de otra empresa de telecomunicaciones sobre el pliego de una licitación, que a raíz de ello se suspendió y terminó beneficiando a Telefónica. Fargosi siempre dijo que aquel episodio fue "una cama" que montó el ex banquero Raúl Moneta, entonces socio de la compañía. El traspié lo afectó, aunque no lo paralizó: al poco tiempo fundó su propio estudio junto con Martín Oyhanarte, el hijo del ex ministro de la Corte Julio Oyhanarte.

"Es un buen tipo y sabe mucho. Yo le tengo mucho respeto y, en el mundo de las telecomunicaciones, es de lo mejor. Ahora está medio retirado, porque plata no le falta", dice un abogado que solía ser su competidor y prefiere el anonimato.

Desde 2007 Fargosi es presidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación. También fue presidente de la Asociación Argentina de Derecho de las Telecomunicaciones y director de la División Jurídica de IDEA.

En el currículum que distribuyó en la campaña, Fargosi obvió que durante la dictadura trabajó en la Fiscalía de Estado de la provincia de Buenos Aires. Sus allegados precisaron que "fue un simple funcionario público cuando tenía 25 años, sin contacto con los militares ni nada por el estilo", y que estuvo solamente un año, llevando y trayendo expedientes de juicios civiles contra la provincia.

"Hay que pensar en el futuro y superar el pasado. Juzguemos a todos los genocidas y después, pongámosnos a discutir cómo insertar a la Argentina en el mundo. Yo soy optimista por varias razones. Creo firmemente que en dos años podemos tener un Pacto de la Moncloa como tuvo España", dice Fargosi. Y se lo escucha convencido.

Como la mayoría de los abogados, suele vestirse de traje y, en su saco, tiene un escudo de la Argentina. En las fechas patrias, además, en su estudio de la avenida Alvear suelen colgar una bandera argentina de tres metros. Admira a San Martín y Belgrano. Y, respecto de héroes más actuales, menciona a Raúl Alfonsín, a Juan Carr y al rabino Sergio Bergman.

A los 18 años se afilió a la UCR y esa condición, junto con su moderación, fue una de las claves para que el radicalismo aceptara ahora llevarlo como su candidato.

Aunque más que el amor, a los ex Franja Morada y a los abogados del Colegio de Montevideo los unió el deseo de ganarle a la lista de Jorge Rizzo, presidente saliente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y con buena relación con sectores del oficialismo K. A Fargosi lo conocían porque había acompañado a Alberto Spota como prosecretario general del Colegio Público de Abogados en el período fundacional (1986-1988), había sido reelegido para el período 1988-1990 y, entre 2004 y 2006, fue consejero suplente.

"Creíamos y creemos que era clave que el kirchnerismo dejara de tener mayoría en el Consejo. Antes de fin de año, nosotros tendremos 7 votos en el cuerpo y el oficialismo, 6. Aunque tenemos diferencias, el mínimo común denominador de ambos sectores es garantizar la independencia judicial", dice Juan Pablo Mas Vélez, miembro del Consejo de la Magistratura de la ciudad y uno de los artífices del acuerdo.

Mas Vélez reconoce que entre quienes apoyaron a Fargosi hay una mezcla variopinta: hay desde conservadores a ultranza hasta liberales, con posturas bien diferentes sobre el matrimonio de parejas del mismo sexo o las garantías del proceso penal, pero todos coinciden en que deben fortalecerse las instituciones.

"Más allá de las condiciones personales o ideológicas de los nuevos integrantes del Consejo, lo que nos preocupa a nosotros es que logren revertir algunas de las prácticas del organismo vinculadas con la transparencia de su funcionamiento y los severos problemas de eficiencia que tienen en la designación de los jueces", dice Alvaro Herrero, director ejecutivo de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC).

Fargosi asegura entre sus íntimos que la diferencia entre "fachos" y "progres" no es relevante cuando de independencia judicial se trata.

No descarta que su llegada al Consejo sea sólo un primer paso de una carrera más larga y está convencido de que, al menos para él, llegó el momento de involucrarse de lleno en lo público.

"Si ustedes no se ocupan de la política, la política se va a ocupar de ustedes", le dijo un amigo chileno cuando hace cinco años le preguntó a cuántos legisladores y funcionarios conocía y él le respondió que a ninguno. Desde que ganó las elecciones del 31 de agosto último, no deja de visitar a legisladores y políticos, siempre fuera del planeta K.

© LA NACION

Quién es

Nombre y apellido: Alejandro Fargosi

Edad: 55

Familia de abogados: Es hijo del reconocido abogado Horacio Fargosi. Por consejo de su padre estudió abogacía (UBA) y se recibió con diploma de honor tres días antes de cumplir los 22 años. Tiene tres hijos y cinco nietos.

Docencia y Telecomunicaciones: ejerció la docencia hasta 2005. Enseñó en la UBA, en la UB y en las universidades Austral, Católica y San Andrés. Se lo considera un referente dentro del derecho de las telecomunicaciones.

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