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Un joven falleció ahogado en el lago Regatas de Palermo

Mariano Ríos, de 24 años, había sacado sin autorización un bote junto con otros amigos; denuncian falta de vigilancia policial en los espacios públicos
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14 de marzo de 1999  

Un joven de 24 años murió ahogado en la madrugada de ayer en el lago Regatas, frente al Club de Golf del barrio porteño de Palermo.

El accidente ocurrió a las 5.30, cuando ocho jóvenes se apropiaron sin autorización de uno de los botes de alquiler ubicados sobre la orilla para recorrer el lago. Como la embarcación era muy pequeña, dos de ellos se quedaron en la costa.

Pero igualmente eran demasiadas personas para ese bote. Minutos más tarde, informaron fuentes de la comisaría 51a., el peso de los chicos no pudo ser resistido por la embarcación, que en forma inmediata dio una vuelta de campana y dejó a los muchachos a 10 metros de la orilla del lago Regatas.

Los jóvenes comenzaron a dar brazadas para salir del agua, pero sólo cinco de ellos lo lograron. Una vez a salvo, algunos chicos notaron que Mariano Ríos, de 24 años, no aparecía. Sobresaltados, empezaron a gritar su nombre, aunque no hubo respuesta. Entonces decidieron no perder más tiempo y de inmediato dieron aviso a la policía, a quienes le explicaron lo que había ocurrido.

Así comenzó una intensa búsqueda, de la que participó el Grupo Especial de Rescate de la Policía Federal. Tres horas más tarde, los buzos encontraron el cuerpo de Mariano, que había quedado atrapado entre las algas del fondo del lago.

Cuando el cuerpo fue sacado del agua, sus amigos confirmaron sus más angustiantes sospechas. Mariano no pudo llegar a la orilla y murió ahogado en el lago.

Fuentes policiales informaron que el cadáver fue trasladado a la morgue judicial para que se le efectuara la autopsia correspondiente.

Los padres del joven sólo se enteraron cuando llegaron a la comisaría para averiguar qué había pasado con su hijo y se retiraron desconsolados, sin hacer comentarios.

La mayoría de grupo de chicos, del que Ríos era el mayor, tienen 19 años y eran ex compañeros del colegio Normal 10, de Belgrano.

Aguas traicioneras

Tres horas les tomó a los buzos de la Policía Federal encontrar a Ríos. Distinto fue el caso de Maximiliano Rodríguez, de 20 años, que el 30 de septiembre del año último murió de la misma forma, pero su cuerpo permaneció atrapado por las algas bajo el agua durante siete días.

La policía volvió entonces a alertar sobre la peligrosidad de las aguas del lago que, por estar estancadas, resultan traicioneras para quienes se confían de la calma superficie, pero desconocen que en su fondo hay vegetación en la que pueden quedar atrapados.

El padre de Federico Anseri, uno de los chicos que estaba en el bote, aseguró que se trató de una travesura que terminó en tragedia.

"En el lago no hay seguridad. Deberían sacar las algas, que son el verdadero peligro. Mi hijo juega al waterpolo en River y le costó llegar nadando a la orilla", dijo, enfurecido, Daniel Anseri.

El comisario Juan Carlos Robles, a cargo del operativo de rescate, hizo hincapié en el desconocimiento que en general se tiene sobre los riesgos de esas aguas: "El accidente fue una inconsciencia de los chicos que, como la mayoría de la gente, no sabían que el lago tiene unos seis metros de profundidad y una importante vegetación en su fondo."

Poco control

Para los integrantes de la agrupación vecinal Amigos del Lago de Palermo, la cuestión es diferente. El problema, dicen, no son las algas del lago, si no la falta de control policial.

"Si el parque es peligroso es porque no existe la vigilancia necesaria. Hace dos días salimos en todos los medios alertando sobre la falta de seguridad en los paseos de Buenos Aires. El gobierno porteño nos prometió 240 guardaparques para todos los espacios verdes de la ciudad, pero sólo hay seis", expresó Enrique Altpen, de los Amigos del Lago.

Aseguró que este tipo de accidente ocurre en sitios en donde se reúnen jóvenes de noche y sostuvo que las autoridades son conscientes de eso, pero que no hacen nada para prevenirlo.

El lago fue vaciado en forma parcial durante la intensa búsqueda de Maximiliano Rodríguez, el año último. Altpen dijo que, si bien lo volvieron a llenar, las aguas no llegaron al nivel necesario para lograr un buen hábitat para las especies que allí viven.

La causa por la muerte de Mariano Ríos fue caratulada como averiguación de accidente fatal y quedó a cargo del juez Marco Aurelio Layus.

Los amigos de la víctima prestaron declaración en la mañana de ayer en la comisaría 51a. y fueron sometidos a un análisis de orina y a un estudio de alcoholemia.

Por qué mueren los patos del Planetario

Científicos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires llegaron a la conclusión de que la muerte de los patos y peces en el lago del Planetario, ocurrida esta semana, fue provocada por la superpoblación de una especie de alga que posee en el interior de sus células una sustancia tóxica.

Así lo explicó a La Nación María Susana Vigna, directora del Laboratorio de Psicología y Cultivo Experimental del Departamento de Ciencias Biológicas de la UBA.

"Al enterarnos de la muerte de estos animales, tomamos muestras de agua y analizamos los organismos. Observamos que una especie de algas azules proliferó en exceso, conformando una floración o bloom ", detalló.

La microcystina (sustancia tóxica de las algas), la gran cantidad de nutrientes originados por las plantas, la basura que es arrojada al lago y las altas temperaturas registradas en los últimos días crearon el ambiente propicio para el cultivo y desarrollo de estas algas.

El equipo dirigido por Vigna descarta que la muerte de los animales haya sido intencional. "Al ingerir estas algas, los peces y los patos murieron por una necrosis hepática", determinó la bióloga.

En grandes cantidades, las algas son de color verde intenso por estar recubiertas de una mucosa.

"La ingesta de agua con estas algas no sería mortífera para los seres humanos, aunque sí traería problemas gastrointestinales", aclaró la científica. Y recordó que está prohibido meterse en este lago, como en los demás de Palermo.

"Para que esto no vuelva a ocurrir -continuó- habría que realizar un intenso monitoreo de los estanques para controlar el crecimiento de los microorganismos, además de realizar una limpieza para evitar el superdesarrollo de las algas tóxicas." El equipo que trabajó en esta investigación estuvo formado por la Angela Juárez, Josefina Aberghina, Teresa Wenzel y Guillermo Vélez.

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