Códigos y costumbres para no pasar calor

El tango es una danza social y tiene su protocolo. Existe una lista de códigos y costumbres tácitos que funcionan desde hace más de un siglo y que responden a una lógica indispensable para integrarse en la comunidad tanguera
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8 de octubre de 2010  

El bailarín no puede sacar a bailar a una mujer si está en la mesa acompañada por un hombre, a menos que ese hombre salga a la pista primero con otra bailarina. La mujer en ese caso es "propiedad privada".

Tampoco puede acercarse a la mesa de la bailarina para invitarla a bailar. Desde donde esté sentado o parado deberá hacer un gesto con la cabeza, lo que se llama "cabeceo", y, si ella acepta, sólo entonces él podrá ir a su encuentro. Ella nunca debe ir hacia él. Esta costumbre le evita al hombre el mal momento de la negativa y es una manera democrática de competir por las bailarinas.

En la pista se camina en el sentido contrario a las agujas del reloj y el hombre camina hacia delante sin chocar con las demás parejas.

En la pista hay carriles invisibles. Los más experimentados van por el borde y los principiantes quedan en el medio de la pista, porque entorpecen la circulación.

Una mujer soltera siempre se va de la milonga sola o con sus amigas. Nunca acompañada por un hombre. Hombres y mujeres suelen retirarse del salón por separado. Si lo desean, pueden encontrarse en una esquina o en un bar.

En el ámbito de la milonga las parejas, aunque haya una relación sentimental, no hacen demostraciones de afecto.

Las mujeres no sacan a bailar a los hombres, pero ese código está desapareciendo en las milongas informales.

Si toca una orquesta, el primer tango no se baila.

Cuando se baila no se habla ni se mastica chicle. Menos aún se tiene el celular encendido en el bolsillo. Por lo general, se espera la pausa entre tango y tango para conversar.

Se trata de bailar toda la tanda con la misma persona. Si uno de los dos no quiere o no puede seguir, se excusa diciendo "gracias", palabra que debe pronunciarse cuando termina la tanda. El hombre acompaña a la mujer hasta su lugar.

La mujer debe esperar que el hombre la abrace primero, ya que él decide cuándo deben comenzar a moverse.

Hay un código tácito: nadie saca a bailar a nadie hasta comprobar en la pista que esa persona sabe bailar. Nadie quiere pasar papelones. Entre los hombres se preguntan: "Che, ¿cómo baila fulana?". Lo mismo las mujeres. Es una manera de asegurarse de que no será una mala experiencia.

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