Multitudinario adiós

Cientos de miles despidieron al ex presidente; Cristina Kirchner permaneció casi todo el día junto al féretro, acompañada por sus hijos . La gente hizo cola durante más de siete horas para ingresar en la capilla ardiente . Hubo manifestaciones de profundo pesar. Asistieron ocho presidentes latinoamericanos
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29 de octubre de 2010  

"No llores, no llores. Ahora tenemos que estar fuertes." Cristina Kirchner dijo esas palabras al oído de Hebe de Bonafini, en un largo abrazo frente al ataúd que contenía los restos de Néstor Kirchner. Sus hijos, Florencia y Máximo, contemplaban la escena con lágrimas en los ojos.

Eran las 11.15 de ayer y comenzaba el velatorio del ex presidente en la capilla ardiente preparada en la Casa Rosada. En medio de una fuerte conmoción y en un clima de profunda congoja, cientos de miles de personas, presidentes extranjeros, dirigentes de todo el arco político, empresarios y artistas se movilizaron hacia allí para dar el último adiós a Kirchner, que murió anteayer de un paro cardiorrespiratorio, a los 60 años.

La Presidenta, acompañada por todo el gabinete, encabezó la ceremonia fúnebre. El velatorio culminará hoy, a las 10. A esa hora, los restos del ex mandatario serán trasladados hasta el aeroparque Jorge Newbery en un cortejo que recorrerá las avenidas Alem, Córdoba, 9 de Julio, Del Libertador, Figueroa Alcorta y la calle Salguero. Desde el sector militar del aeroparque partirá hacia Río Gallegos, para ser sepultado en el panteón familiar del cementerio municipal de esa ciudad. Será una ceremonia íntima, informaron anoche fuentes oficiales.

El vicepresidente Julio Cobos y el ex presidente Eduardo Duhalde no se hicieron presentes ayer en la Casa Rosada por expreso pedido del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Sí estuvieron, en cambio, otros referentes de la oposición: entre ellos, el jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri; los diputados Francisco de Narváez y Felipe Solá, y el precandidato presidencial por la UCR Ricardo Alfonsín.

Durante la jornada llegaron presidentes de la región para acompañar a Cristina Kirchner. Los primeros en arribar fueron Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Sebastián Piñera (Chile) y José Mujica (Uruguay). A ellos se sumaron después Juan Manuel Santos (Colombia) y Fernando Lugo (Paraguay). Sobre la noche llegaron el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y el venezolano Hugo Chávez.

Este último protagonizó uno de los momentos más intensos del día. Abrazó a la Presidenta y le dijo que debía "ser fuerte".

Sollozos, gritos de angustia y cánticos políticos de respaldo a Cristina Kirchner retumbaron durante todo el día en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada, transformado en capilla ardiente.

Los restos de Kirchner habían arribado a Buenos Aires procedentes de El Calafate a las 2 de la madrugada, en un operativo encabezado por la propia Presidenta.

La ceremonia se realizó con el féretro cerrado. El ataúd fue sellado en Río Gallegos y fue trasladado en esas condiciones a la Casa Rosada para su velatorio. El vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, explicó, al caer la noche que el procedimiento respondió a "una decisión familiar".

Sobre el ataúd de Kirchner reposaron el bastón y la banda presidencial, banderas argentinas y los pañuelos que simbolizan la lucha de las Abuelas y de las Madres de Plaza de Mayo.

Video

Desde la madrugada de ayer, cientos de miles de personas se agruparon en la Plaza de Mayo para ingresar en la Casa Rosada, y a lo largo del día hicieron colas de hasta diez horas de espera para poder acercarse al féretro y despedir al ex presidente.

Las puertas se abrieron al público a las 10, pero la jefa del Estado no se encontraba aún encabezando la ceremonia. Hacían los honores un grupo de ministros, encabezado por Aníbal Fernández y por la hermana de Kirchner y titular de la cartera de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.

Cristina Kirchner llegó a las 11 a la Casa Rosada, vestida de negro, con anteojos oscuros y visiblemente dolida, acompañada por sus hijos. La familia presidencial se instaló detrás del ataúd y recibió los saludos de la multitud y de las personalidades de la vida pública del país y del extranjero.

La Presidenta aprobaba con pequeños gestos los gritos de respaldo espontáneos de las personas que pasaban frente al féretro, transitando un corredor vallado que les indicaba el recorrido de ingreso y salida. Se llevaba la mano al corazón, esbozaba sonrisas y agradecía en toda oportunidad a la proclama de "fuerza Cristina", un magma que retumbaba en el salón a cada instante.

Sólo se levantó del lugar que ocupó durante toda la jornada para descansar, en un salón contiguo especialmente acondicionado, entre las 13.49 y las 14.54, y también entre las 17.45 y las 18.20.

Control

La jefa del Estado era informada por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, de las presencias que llegaban por el ingreso de funcionarios y de personalidades para que ésta pudiera decidir si quería o no que se acercaran a saludarla.

Uno de los momentos más emotivos fue la visita de Diego Maradona. El futbolista llegó acompañado por el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, y se abrazó con Cristina Kirchner frente al féretro. Luego besó a los hijos del matrimonio presidencial y saludó a los mandatarios extranjeros que estaban allí.

Los gobernadores peronistas dijeron presente en pleno. El bonaerense Daniel Scioli y su esposa, Karina Rabolini, pasaron por la capilla ardiente de la Casa Rosada en dos oportunidades. Jorge Capitanich (Chaco), Daniel Peralta (Santa Cruz), Mario Das Neves (Chubut), Maurice Closs (Misiones), José Luis Gioja (San Juan), Juan Schiaretti (Córdoba) y Gildo Insfrán (Formosa), entre otros, también estuvieron allí. Los mandatarios provinciales de otros signos políticos, como el santafecino socialista Hermes Binner, el radical rionegrino Miguel Saiz y radical correntino Ricardo Colombi, se mezclaron entre la multitud.

La presencia del sindicalismo peronista fue notoria con Hugo Moyano a la cabeza. El líder de la CGT fue la tercera persona en saludar a la Presidenta. Se dieron un abrazo formal e intercambiaron unas palabras. Moyano estuvo unos minutos y partió. La segunda fue Bonafini y la primera fue la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

Presencias constantes

Las presencias políticas fueron constantes. Entre los legisladores y dirigentes oficialistas se vio a los senadores José Pampuro, Miguel Pichetto y Daniel Filmus. Los diputados Agustín y Alejandro Rossi recorrían los pasillos, junto con el jujeño Eduardo Fellner.

Luis D´Elía, Emilio Pérsico y Rudy Ulloa Igor también estuvieron en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. En el Patio de las Palmeras, que funcionaba como un espacio para que los funcionarios y personalidades tomaran aire, se pudo ver en un profundo abrazo al diputado Carlos Kunkel y al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime.

En representación de la Corte Suprema de Justicia estuvieron el presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, y los ministros Juan Carlos Maqueda, Eugenio Zaffaroni, Elena Highton de Nolasco y Carmen Argibay.

Por el mundo del espectáculo estuvieron los actores Pablo Echarri, Nancy Dupláa, Florencia Peña, Lito Cruz, Federico Luppi, Nacha Guevara, Víctor Laplace y Andrea del Boca, entre otros. El conductor televisivo Marcelo Tinelli también se acercó al féretro y se quedó unos minutos en silencio, al lado del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

Cerca de las 23, hizo su ingreso la agrupación política La Cámpora, que conduce Máximo Kirchner, al grito de "Andate Cobos la puta que te parió". La Presidenta ya no estaba: a las 22.40 había partido rumbo a Olivos. El estribillo se había escuchado en distintos momentos de la jornada fuera de la Casa Rosada, pero una vez que la jefa del Estado se retiró resonó en la capilla ardiente.

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