Una promotora de la reelección

Dejó la Ucedé para sumarse al proyecto menemista. Fue concejala, diputada, funcionaria del Gobierno y banquera
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22 de marzo de 1999  

En los próximos días, cuando la telenovela de la "re-reelección" llegue a su fin, el presidente Carlos Saúl Menem le deberá a Adelina Dalesio de Viola parte del resultado, cualquiera que éste sea.

Es que esta rubia de San Telmo, liberal menemizada, ex concejala, ex diputada, ex funcionaria y ex banquera, en los últimos tiempos se convirtió en fogonera de una pequeña corte de los milagros integrada por Alberto Lestelle, Armando Bó y Raúl Rabanaque Caballero, entre otros, que impulsó sin eufemismos el proyecto presidencial.

Hace una semana, con una divertida camiseta con la leyenda "Menem sí. 1999. Argentina te ama", la señora Dalesio de Viola fue tapa de la revista de actualidad Noticias. En el ínterin fue una promesa incumplida dentro de un partido extinguido, un punching-ball para las iras de Domingo Cavallo y una enemiga de María Julia Alsogaray.

* * *

Adelina Dalesio de Viola nació en San Telmo, Buenos Aires, el 23 de junio de 1950. "Soy de Cáncer, como Menem", explica sin que se lo pregunten. Además, es católica no practicante, abstemia y, aunque algunos juran recordarla con un cigarrillo en los labios, dice que nunca fumó. De psicoanálisis, nada: "Nunca me analicé; creo más en la astrología".

A los 21 años se casó con Carlos Viola, un contador a quien había conocido en un baile y con el que tendría cinco hijos. Actualmente, el señor Viola es subsecretario de Acción de Gobierno, y trabaja a las órdenes de Alberto Kohan. Para la época de su casamiento, Adelina Dalesio estudiaba abogacía, era secretaria de Francisco Siracusano y hacía dos años que frecuentaba a Alvaro Alsogaray, su primer mentor. Faltaba mucho, todavía, para que la llamaran "la Evita liberal" o, quizás una metáfora de lo mismo, "la negra de la Ucedé".

En 1973 dejó la Facultad y puso un negocio de ropa de cuero en Florida y Tucumán. Allí se quedó durante los primeros años de la dictadura, de la que quizá tenga una visión algo distorsionada: "Cuando vino el golpe militar, todo el mundo se dedicó a los negocios", suele decir.

Concejala

Adelina Dalesio de Viola, ahora, tiene un look distinto del que tenía cuando era un personaje público: el pelo lo lleva más corto, el rictus de la boca se le ha desdibujado y el gesto es menos agrio.

En diciembre de 1983, después de la época de negocios, fue elegida concejala porteña por la Unión de Centro Democrático (Ucedé), y el primer proyecto que presentó propuso eliminar las jubilaciones de privilegio para intendentes, secretarios y ediles locales.

En los meses siguientes proyectó privatizar el Colón, se enfrentó con Alsogaray al punto de quedar al borde del tribunal de disciplina partidario y tuvo un gesto del que luego tal vez se arrepintió: pidió informes sobre presuntos créditos oficiales otorgados al diario La Razón.

Eso ocurrió en febrero de 1989. Hoy, diez años más tarde, el diario La Razón es el medio gráfico que le da más espacio y su propietario, el empresario Carlos Spadone, un ferviente compañero de ruta en la cruzada re-reeleccionista.

La muchacha menemista

En su larga marcha hacia el ultramenemismo, Adelina Dalesio consiguió algunas cosas y se quedó con las ganas de otras.

Antes de ser funcionaria fue diputada nacional (con candidatura lanzada desde la villa de Retiro, donde nunca habían visto a un liberal), Joven Sobresaliente por la Universidad de Birmingham y remera en el club de regatas La Marina, de Tigre.

En 1990 decía: "Me pregunto si la Ucedé tiene futuro", y un año después abandonaba el barco y asumía como subsecretaria del Ministerio del Interior, a las órdenes de José Luis Manzano. "Estoy impactada", dijo cuando recibió el ofrecimiento, y agregó: "Estamos viviendo los grandes cambios que el país necesita".

El 28 de agosto de 1991 asumió en una ceremonia-show donde su principal invitado fue el almirante (R) Isaac Rojas, quien, con sus clásicos anteojos oscuros, felicitó efusivamente a Liliana Caldini y se sacó fotos con ella, hasta que alguien le susurró que no era la señora de Viola. "Es que estoy viejo y chocho", se rió Rojas, flanqueado por irritados militantes peronistas que había convocado Claudia Bello. La confusión del marino tenía un atenuante: Adelina Dalesio y Liliana Caldini compartían hasta ese momento un programa televisivo que se emitía por ATC.

Cuando Gustavo Beliz se hizo cargo del Ministerio del Interior, no quiso saber nada con ella y sus amigos le encontraron nuevo destino.

Banquera

En febrero de 1993, Adelina Dalesio fue designada presidenta del Banco Hipotecario Nacional.

Una fuente cercana a ella admitió que su verdadera ambición era ser intendenta de Buenos Aires, pero que la plataforma del BHN se le cayó estrepitosamente.

Ocurrió cuando unas operaciones con títulos de la deuda externa por más de 200 millones de dólares ocasionaron al banco una pérdida de 60 millones y cuando intentó volver a adjudicar a la empresa Ocasa el servicio de correspondencia de la entidad bancaria.

La historia acabó con una causa por enriquecimiento ilícito, de la que fue sobreseída, y con la renuncia al cargo. Fue el final de la historia pública de Adelina Dalesio de Viola, que, como en 1976, volvió a dedicarse a los negocios.

Ahora tiene una consultora que asesora sobre riesgos de inversión y una pasión que, con el tiempo y pese a la letra constitucional, se le volvió desenfrenada: que Carlos Menem sea reelegido para un tercer mandato consecutivo.

Textuales

  • "Menem es mucho más que Perón."
  • "Yo pertenezco a una familia muy gorila. Nunca hubiese pensado que iba a estar al lado de un gobierno peronista."
  • "Cuando una trata personalmente al Presidente, se da cuenta de que es una buena persona, con buenos sentimientos."
  • "El Presidente está rodeado de gente que cree que hay impunidad en todo lo que hace, de gente que cree que no hay que rendir cuentas."
  • "Mi signo es Cáncer, igual que el presidente Menem."
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