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Florida ya no es el orgullo de los porteños

Veredas rotas, zanjas a cielo abierto y la proliferación de mendigos y vendedores ilegales afean el tradicional paseo.
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28 de marzo de 1999  

Pastores que ofrecen la salvación eterna, desesperados que atajan a incautos voceando chucherías de dudoso origen, mendigos y carteristas, baldosas rotas que ocultan peligrosas zanjas; cestos que escupen basura. Así es hoy la porteñísima calle Florida.

Inmersa en la City porteña, la peatonal Florida es invadida diariamente por un millón doscientas mil personas. El trajin cotidiano, quizá no permite al transeúnte observar el grado de abandono en el que se encuentra el tradicional paseo, que supo brillar en la década del 60.

Ya casi no quedan negocios tradicionales. Salvo Harrods, las Galerías Broadway, las confiterías Richmond y Florida Garden, la galería Guemes, la librería El Ateneo, la sastrería Halsey y la bombonería Lion D´or.

El Gobierno de la Ciudad y la Asociación Amigos de Florida comenzaron un trabajo para restaurar todas las veredas de Florida. La obra, que ya está atrasada, se inició a principios de febrero en Florida y Marcelo T. de Alvear, y a casi dos meses se avanzó sólo dos cuadras hasta Paraguay. Se había estimado que se iba a refaccionar una cuadra cada 15 días.

El presidente de la entidad, Héctor López Moreno, detalló a La Nación las características de la obra, que se realizará en tres etapas. "La primera, que empezó el 8 de febrero, es la que se está haciendo ahora. Para las otras dos etapas (entre Corrientes y Avenida de Mayo y Corrientes y Cordoba) faltan que se abran los sobres de la licitación. Habrá mejoras en la iluminación y queremos modernizar los quioscos con nuevos diseños. La idea es darle un cambio grande para que vuelva el turismo internacional.

López Moreno no ahorró críticas a la hora de referirse a los problemas de Florida. "El problema de la basura tiene que ver con la volantería, tiran los papeles a la calle, ya que los cestos siempre están repletos y resultan antihigiénicos. El tema de las veredas rotas es producto de los camiones que entran, pese a estar prohibido por ordenanza, para descargar materiales y rompen todas las veredas. El problema es que la policía no hace nada".

Seguridad y vigilancia

La comisaría 1a. tiene jurisdicción en la zona desde Florida y Córdoba hasta Rivadavia. Según el subcomisario Miguel Garín, "no hay problemas con la seguridad. Tenemos un ecomóvil desde hace dos meses que recorre todo Florida. Los arrebatos están controlados, casi no recibimos denuncias. Se solucionó el problema de los camiones, desde diciembre estacionan en las calles laterales".

Es común observar a diario, pasadas las 20, a la gente que debe esquivar las bolsas de residuos apiladas en la vereda. También merecen mucho cuidado los pozos y zanjas que nadie se ocupa en cubrir.

"Estoy acá hace 24 años. Florida nunca estuvo tan mal. Rompen las veredas para poner cables y el local se llena de polvo. Por eso nosotros tenemos que bajar la cortina. De noche hay mala iluminación, no pasan a buscar la basura entre las 20 y las 2. Hay poca vigilancia y además compra otro tipo de gente. Cada dos o tres años cambian los negocios", expresó Carlos Alberto Arena, propietario de uno de los locales de las Galerías Broadway.

Diego Rodríguez recorre la peatonal todos los días. Cada tanto hacía un alto en el camino para mirar las vidrieras de los negocios. "Ya no se puede ver nada. Florida entró en decadencia por la falta de interés de los funcionarios. Cada día hay menos gente. Ahora se está haciendo una obra de reparación de veredas pero vienen cuando quieren. Los días que llueve ni aparecen."

El mal estado de las veredas comienza a notarse a partir de Viamonte hasta Diagonal Norte. La gente, mientras recibe almanaques de Menem 99, esquiva no menos de dos pozos por cuadra, algunos tapados con montículos de cascotes.

Era inimaginable pensar hace unos años que Florida iba a estar saturada de vendedores ambulantes, tarjeteros, mendigos, músicos y lustrabotas. Todas y cada una de esas actividades está estrictamente prohibida por la ordenanza 25.764 del 1 de julio de 1971.

"Ha cambiado totalmente, todo es diferente, también la gente. No hay limpieza, es un desorden. Hay pocos turistas, inseguridad. Mirá si cambió que yo hasta hace unos años me vestía bien para venir a trabajar y ahora vengo en pantalones cortos", expresó Néstor Mazzolini, propietario desde hace 25 años de un quiosco de diarios situado en la esquina de Florida y Lavalle.

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