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El blues vive en un palacio de pulgas

Novedad: los miembros de la Mississippi hablan de "Palacio de pulgas", el quinto CD del grupo, que está a punto de aparecer.
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28 de marzo de 1999  

Calor agobiante en Buenos Aires. El cemento de la ciudad que nunca duerme parece estar más caliente que nunca. Unas horas después del mediodía, un Ford Falcon rojo de los años 80 atraviesa el barrio de Constitución con destino a La Boca; parece un centro musical rodante. Por sus parlantes se deja oír una de las únicas cuatro copias del tema "Mono", del último disco de La Mississippi, que recientemente se terminó de mezclar y que a mediados de mayo estará a la venta. Juan Carlos Tordó, baterista, va al volante, Gustavo Ginoi, guitarrista, lo acompaña y Ricardo Tapia, voz, va detrás. Están eufóricos y no lo ocultan; agitan sus brazos y la marea humana que inunda las calles los miran sin entender nada.

Es la hora de la consolidación. Es la hora del quinto disco de esta banda que nació hace diez años tocando blues clásicos en lugares pequeños y que ahora, con "Palacio de pulgas" casi en la calle, se da el lujo de contar con varios clásicos vernáculos. "Este disco tiene el sonido asentado de lo que es La Mississippi, con todas sus locuras.... Hay un tema que se llama El pescador , que es sobre la pesca, nada más; otro se llama El Fierro , que es una protesta; Ella es un tema de amor, y Mono es muy eléctrico, bien rock nacional, nos dimos un gustazo con este tema", dice Tapia , y agrega: "El disco tiene una lógica, obviamente cada tema tiene distintos matices, pero en general tiene un estilo definido".

Esta es la primera vez que la banda graba de manera independiente, y todos coinciden en que fue la mejor decisión que podrían haber tomado. "Tenemos casi el 90 por ciento del disco terminado y nos dimos cuenta de que hacerlo independiente es un placer mucho más grande de lo que nos imaginábamos. En todo nivel, en lo artístico y en lo técnico... Aparte, hubo diez veces menos problemas que en los otros discos", señala Tapía, que a esta altura es el indiscutible vocero del grupo.

Ginoi está de acuerdo: "El hecho de que nosotros pagamos todos los gastos influyó; además, estamos en la ciudad, en el estudio, no estamos en la pileta tomando sol o jugando al fútbol. Estamos todo el día acá adentro y laburamos muchísimo. Es nuestra inversión".

Manos a la obra

El calor agobiante se disminuye con el aire acondicionado del estudio Moebio, en el corazón de Constitución. Tordó sostiene una planilla con anotaciones y mira un punto fijo del vidrio que separa a las consolas de la sala de grabación. Los siete integrantes de La Mississippi están concentrados en lo mismo y no quieren que nada los perturbe en este momento de intimidad.

"Las bases las grabamos en corte directo y después le agregamos la voz y los vientos. La experiencia de Classic -se grabaron tres tomas sin mezcla y se eligió la mejor - nos gustó mucho. No es que el blues necesite los menos retoques posibles, eso depende del tema; hay algunos que los tenés que laburar mucho y otros que te salen ahí, en caliente. Siempre hacemos bastantes canciones sobre el pucho...pero esta vez se nos fue la mano, ¿no?", pregunta Tapia y agrega que "lo que pasa es que siempre surge material nuevo".

El líder creativo de la banda está alegre con esta experiencia. "Descubrimos a Carlos Piriz. Es un placer trabajar con gente que hace lo que le estás diciendo cuando vos te producís, además de que te ayudan con su criterio. Con ellos aprendí mucho más de lo que aprendí en el resto de los discos", cuenta Tapia.

Una de las tantas particularidades de "Palacio de pulgas" es la ausencia de un armoniquista; Tapia se hizo cargo de dicho instrumento. "No tiene muchas armónicas, me parece que los armoniquistas se apresuran demasiado... Es un instrumento muy chiquitito, muy simple y quieren reemplazar con personalidad lo que no tienen en música. Lo que pasa es que me pudre que nos caratulen. Hace algunos años que perdimos la manía de estar en el blues; estoy cansado de esos giles que vienen con una varita y dicen: esto es blues, esto no. Cuando la gente va a un show va a ver a un grupo, no a un género. Para qué ser más papistas que el Papa si los mismos músicos de afuera nos dicen: "Qué bueno, es diferente"".

"Ahora, Mississippi está en llamas"

"Tenemos la mejor expectativa para este disco, también vamos a tener el ojo puesto en la distribución. No queremos que nuestro trabajo quede en manos de algún irresponsable. Acá, cada uno tiene una función aparte de lo musical", sostiene Ricardo Tapia.

Si bien el sonido de La Mississippi está afianzado, el cantante cree que pocas veces se llega a lo que uno pretende: "El sonido se encuentra cuando sos más grande, nosotros somos muy jóvenes como para tenerlo resuelto. Uno siempre lo busca, pero no creo que todos los músicos lo alcancen. Es una búsqueda constante, es como la creación, nunca te vas a quedar en el lugar. Lo que pasa es que cuando se habla de sonido no se limita al del equipo o al del instrumento, es el sonido de su arte, de su trabajo; es como cerrar lo que hiciste en tu carrera."

"Somos cabezones"

Muchas expectativas puso la banda en este disco, así lo dice Tapia: "Pensamos en darle lo mejor al público, somos medios cabezones: nos queremos superar, somos muy laburadores. Y esta vez, Mississippi está en llamas."

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