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Estética en el hospital

La división de dermatocosmiatría del Clínicas es pionera en el tratamiento de la piel. La llamaban "la peluquería" y cumplió 40 años
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5 de diciembre de 2010  

El sueño del doctor Alejandro Cordero (h.) se hizo realidad hace 40 años en el Hospital de Clínicas, cuando la división de Dermatocosmiatría, que hasta hoy dirige, se convirtió en pionera como servicio y cátedra en el país y en toda América Latina. Quizá fue su formación en Francia lo que lo motivó a crear ese concepto integrador. “Desde entonces sabía que me dedicaría a la dermatología estética”, dice. Y es posible que esa elección haya surgido en el núcleo familiar, con un padre dermatólogo y una madre artista y amante de lo estético.

Cordero recuerda en especial a la primera cosmetóloga que trabajó con él, Norma Robles, profesora en Artez Westerley. “A partir de ella, muchos egresados de ese instituto venían a trabajar al hospital conmigo. También médicos del interior del país y de América Latina. Ellos eran los encargados de divulgar los conocimientos adquiridos en sus lugares de origen”, dice.

La gran cantidad de profesionales y pacientes hizo necesario que se ampliara el lugar. Entre risas, Cordero recuerda que sus colegas, incluido su padre, llamaban a esa división “la peluquería”, por la gran cantidad de prácticas cosméticas que no estaban acostumbrados a efectuar en el hospital hasta ese momento.

-¿Qué enfoque tiene hoy la dermocosmiatría?

-Siempre se promovió el trabajo en equipo, para dar a los pacientes una atención integral. Por este motivo, el servicio cuenta con distintos especialistas.

¿Cómo trabajan? Los dermatólogos son lo que derivan a los pacientes. Las cosmetólogas realizan limpieza de cutis o aplican nieve carbónica en algunos casos de acné. En pieles maduras efectúan sesiones de recuperación facial, que incluyen masajes desde la zona del escote hacia el rostro. También se trata la celulitis y, para la caída del pelo, se realizan masajes capilares y rayos ultravioletas.

Al equipo se suman endocrinólogos y un cirujano plástico dermatológico. Además de psicólogos y psiquiatras, porque muchas patologías que afectan la estética causan cuadros complejos, sobre todo en adolescentes. Muchas enfermedades de la piel ocurren por somatizaciones.

-En su opinión, ¿qué hallazgos marcaron un antes y un después en la dermatología estética?

-El ácido retinoico, usado para tratar el envejecimiento, significó un gran avance en el cuidado de la piel. Y sigue siendo, en la actualidad, una de las vedettes. En principio, esta sustancia se utilizaba para tratar el acné. Hace 30 años descubrí que mejoraba la dermis, la humectación y las manchas.

También son excelentes el Botox, para tratar los surcos de la parte superior de la cara, y los rellenos de ácido hialurónico para la parte inferior. El láser y la luz pulsada significaron un gran aporte. También los micropeelings con ácidos glicólico y mandélico, y los micropulidos con cristales. En cuanto a la forma de trabajar, resulta muy beneficioso que los médicos y cosmetólogos lo hagan juntos.

La división de Dermatología del Hospital de Clínicas, a cargo de Miguel Angel José Allevato, cuenta con 150 personas, de las cuales 80 son médicos. Por día ingresan al servicio 300 pacientes.

Allevato anticipa novedades en el área. En marzo próximo se inaugurará el servicio de Cosmiatría Corporal, que incluirá drenaje linfático y empleo de aparatología.

Otro aporte a la estética es la sala de Maquillaje Correctivo Dermatológico, donde enseñan a disimular imperfecciones de la piel, como cicatrices, secuelas de acné y angiomas, o enfermedades como vitíligo, melasma o rosácea, y está patrocinada por el laboratorio La Roche-Posay.

Más datos 5950-1816/8.

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