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Un triunfo en el adiós

Los Pumitas vencieron a Italia 34 a 8 y finalizaron séptimos, su peor ubicación
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5 de abril de 1999  

NEWPORT, Gales (De un enviado especial).- El certero kick de Di Bernardo para agregar el gol al try anotado por Borges en la bandera derecha fue el último acto de los Pumitas en el Mundial junior. Enseguida hubo tibios abrazos por la victoria ante Italia por 34 a 8, se observaron algunas sonrisas de conformismo y todo el plantel se unió para la foto de despedida.

Los argentinos le dijeron adiós al torneo con una producción medianamente aceptable y, frente a la escasa oposición de los italianos, se dieron el gusto de reencontrarse con la victoria.

Esta vez lo mejor corrió por cuenta de los forwards, que inclinaron la cancha a puro maul. Las situaciones eran recurrentes, line ganado por Albacete y rápido reagrupamiento para avanzar con el pack. Y si bien la pelota no salía con mucha presteza de esos movimientos, la capacidad conductiva del rosarino Leandro Dañil fue valiosa para encauzar la ofensiva a gusto y conveniencia.

El primer try sirvió para confirmar la idea de que los Pumitas eran netamente superiores. La conquista nació de una pelota que tomó Aguilar (el sanjuanino redondeó un buen Mundial, más allá de que a veces se descontrola un poco) y continuaron los forwards, enseguida se desprendió Lugano, otra vez los delanteros y el pase de Dañil a Pellandini, para que el apertura de San Albano quebrara el tackle del fullback Onori y escapase al in-goal.

La tranquilidad llegó un rato más tarde, con otro try con marca registrada de los forwards: penal jugado y definición en la punta izquierda a cargo del hooker mendocino Daniel Merlo. Y sobre el final de la etapa, line y maul que depositó a Javier Acuña (otro que rindió bien en la competencia) en la meta italiana.

La ventaja parcial de 19-3 adormeció las ansias de los Pumitas, declinación que, en el arranque del segundo tiempo, Italia aprovechó, con su rugby desmañado, para concretar a través de su wing Sacca.

El partido se hizo muy desprolijo; la llovizna y la cancha pesada complicaban todo, pero al menos los argentinos recuperaron la iniciativa para sellar el triunfo con un penal de Di Bernardo, con una corrida de Borges y de Dañil que terminó con el fullback en el in-goal, y con la última zambullida del pibe de Pucará, luego de un scrum en el que se sacó réditos del lado ciego.

Telón de un Mundial para jóvenes, pero con jerarquía de mayores. Y con los Pumitas en la séptima posición, en lo que fue la performance más floja en estos torneos. Es cierto que se pudo aspirar a una mejor ubicación, pero pensar más arriba de un quinto puesto hubiese sido un acto de fanatismo. Un par de horas más tarde del éxito de los argentinos, en Llanelli, los pibes de Nueva Zelanda, Gales, Sudáfrica e Irlanda, en los partidos final y por el tercer puesto, demostraron con irrebatible nitidez que estaban muy por encima del resto en términos de destrezas, dinámica, rigor físico y concepción de un rugby moderno.

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