Fertilidad, sin estrés es mejor

En la época estival, ¿conviene someterse a un tratamiento? Contra los mitos, algunos consejos médicos
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9 de enero de 2011  

E l verano puede ser una oportunidad más que buena para dejar de lado la rutina del "sexo a reglamento" que suelen tener que practicar las parejas que están buscando un hijo.

Si bien el embarazo depende de una serie de variables biológicas (que van desde la genética hasta la fisiología del aparato reproductivo, los ciclos hormonales y el metabolismo, pasando por toda una constelación de factores orgánicos), existe un elemento inefable, único, que ni la ciencia más evolucionada ha logrado describir o descubrir y que posiblemente sea el que explica -o no- que el encuentro entre un hombre y una mujer dé como resultado la concepción.

"Durante el año, el ritmo de vida hace disminuir la frecuencia de las relaciones -explica el doctor Ramiro Quintana, médico ginecólogo especialista en trastornos de la reproducción, director de Preservar Fertilidad y del departamento de docencia e investigación de Procrearte-. A veces, los tratamientos mal dirigidos indican relaciones programadas en las parejas que buscan el embarazo, y eso disminuye el deseo y aumenta el estrés. Los encuentros, cuando dejan de ser espontáneos o naturales, y se centran únicamente en los períodos fértiles, independientemente de las situaciones y emociones de cada integrante de la pareja, afectan en forma negativa la relación. Por eso, las vacaciones son un momento ideal para tirar los termómetros y calendarios, y olvidarse por un buen rato de nosotros, los médicos."

Es que, agrega Quintana, existen recomendaciones que confunden o crean ansiedad. Por ejemplo, que tener sexo a diario disminuye la calidad del semen ("no hay evidencia científica -aclara- y, al contrario, los espermogramas se piden con no más de 5 días de abstinencia"), o que durante la relación conviene adoptar tal o cual posición, o que las mujeres tiene que usar un almohadón debajo de la cadera y esperar 2 horas acostada después, algo inhumano -dice- porque la mujer sufre normalmente una inflamación del piso de la vejiga después de las relaciones y naturalmente tiene ganas de orinar... Además, la espera no suele hacerse en silencio y el hombre, en ese mismo lapso, está en pleno período de detumescencia y necesita dormir..."

El doctor Santiago Brugo Olmedo, especialista en fertilidad y director de Seremas, agrega que la vida sexual de la gente cambia radicalmente en las épocas en que está más relajada. "Eso se ve claramente porque mejoran los casos de disfunción sexual, tanto en varones como en mujeres. Durante los tratamientos, a menudo se congelan las muestras de semen porque la presión sobre el varón es tanta que quizá no pueda obtener una erección durante el breve período en que hay que usar sus espermatozoides para algún procedimiento -explica el especialista-. Esto es fruto del estrés y no ocurre cuando existe una predisposición diferente, menos obligaciones, y todo es más natural y espontáneo. No es lo mismo dormir un rato más o disfrutar de una siesta que volver a casa agotado después de todo un día de trabajo más una hora de regreso y conservar el entusiasmo cuando se llega al dormitorio."

Si bien no llevan una estadística, la mayoría de los especialistas en trastornos de la reproducción tienen ejemplos de parejas que después de unas buenas vacaciones lograron lo que tanto soñaban. O casos inexplicables de infertilidad que no respondían a ninguna clase de tratamiento médico y que terminaron en embarazo después de haber adoptado un hijo, así como familias que con uno o dos chicos nacidos por fecundación in vitro (FIV) luego fueron padres en forma espontánea, tal como ocurrió con el primer matrimonio argentino que hizo una FIV, en Tucumán, de la que nacieron mellizos, y más tarde tuvieron otros hijos pero sin ayuda de la ciencia, recuerda Brugo Olmedo, que participó de ese caso, en 1986.

El factor estrés, del que es posible librarse en parte durante las vacaciones, conspira claramente contra la salud reproductiva de ambos sexos. "La mujer estresada suele tener problemas para ovular -explica Ramiro Quintana- y, además, los niveles hormonales alterados ocasionan un medio de desarrollo y maduración inadecuado para el óvulo. En el varón, por su parte, el estrés genera una respuesta hormonal anormal que aumenta los radicales libres, tóxicos para los espermatozoides. Un ejemplo frecuente es el hombre que obtiene un mal resultado en su primer espermograma y que después, en muestras siguientes, mejora porque ya no existe el estrés del primer examen."

Brugo Olmedo afirma que cuando llega el verano siempre aconseja a sus pacientes que intenten irse de vacaciones, "estar y hacer cosas juntos y pasarla bien, quererse mucho y más... Las parejas que llegan a nuestros consultorios no hace un día que están en tratamiento -reflexiona-, y tienen que aprender a mirarse el uno al otro y a contenerse, por eso es tan importante la buena atención psicológica, que incluya por ejemplo aprender técnicas de relajación, y una escucha profesional individualizada, casi se diría que artesanal. Un problema de fertilidad, según cómo se aborde, puede destrozar o afianzar profundamente una relación."

En internet http://www.preservarfertilidad.com/

http://www.seremas.com/

SORPRESAS Y RELAX

Recuperar viejas rutinas de seducción y agregar nuevas (llevarse el desayuno a la cama y quedarse remoloneando después, sentarse a mirar el atardecer, pedir un cuarto con jacuzzi para relajarse, tomar una sesión de masaje en pareja...)

¿Ir a bailar, hacer el amor en lugares jamás pensados? Sí. Decir que sí a todo lo nuevo, desafiar la rutina.

Ellos, evitar trajes de baño o ropa interior ajustados, que pueden conspirar contra la fertilidad de sus espermatozoides: los testículos están más bajos que el resto del tronco porque tienen que mantener una temperatura varios grados inferior (unos 30°, contra los 37° del cuerpo). Los shorts o bermudas cómodos y los boxers son mejores que los slips y las mallas muy ceñidas.

Ellas, no abusar de lavajes vaginales (irritan, alteran el pH) ni de geles lubricantes (que pueden contener espermicidas; en general, los de aceite mineral son mejores que algunos acuosos) o toallitas diarias (que también pueden causar irritación).

Cuidar el peso y hacer actividad física mejoran las posibilidades. Un trabajo -publicado en Fertility en noviembre último- de un centro universitario de Holanda sobre 160 parejas muestra los beneficios de la dieta mediterránea en la tasa de embarazo y en la disminución de los abortos. El verano también puede ayudarnos, con frutas, vegetales, pescados, aceite de oliva, nueces, y una cantidad moderada de alcohol.

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