El patio de la Morocha

Pablo Gorlero
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4 de febrero de 2011  

I AUTORES: CATULO CASTILLO Y ANIBAL TROILO.I VERSION: ELIO MARCHI l INTERPRETES: SUSANA RINALDI, ROXANA FONTAN, ROBERTO CARNAGHI, MIGUEL HABUD, LAURA BOVE, JUAN VITALI, JULIO LOPEZ, SILVINA BOSCO, CARLO ARGENTO, CESAR BORDON, ROBERTO VALLEJOS, VERONICA PIAGGIO, FRANCISCO PESQUEIRA, CARLA PANTANALI, ALBERTO GARCIA SATUR, JULIAN PUCHETA Y ELENCO l LUCES: JORGE MERZARI l COREOGRAFIA: LAURA ROATTA l VESTUARIO: PABLO BATTAGLIA Y MONICA MENDOZA l ESCENOGRAFIA: JORGE FERRARI l ARREGLOS Y DIRECCION MUSICAL: JUAN CARLOS CUACCI l DIRECCION GENERAL: CLAUDIO GALLARDOU. l SALA: CIRCO CRIOLLO, CARPA SITUADA EN VICENTE LOPEZ. l DURACION: 120 MINUTOS, CON INTERVALO.

Nuestra opinión: regular

Mucha gente trabajando, un proyecto fantástico (teatro nacional, rescate del circo criollo y del sainete lírico, entradas accesibles) y un flamante nuevo espacio. El brillante montaje que hizo Santiago Doria de El conventillo de la Paloma , auguraba un renacimiento de un género muy criollo. Pero hay grandes diferencias. Por empezar, la dramaturgia de El patio de la Morocha (obra creada en 1953 con la intención de revivir el género) no tiene la mano experta de Vacarezza. Del costumbrismo chispeante del primer acto se pasa al melodrama moralista del segundo. Y aquel chispeante timing del montaje del Cervantes es casi opuesto a la fría puesta en escena en esta pista de circo. La elección de los tangos agregados es exacta y establece un correlato entre la palabra hablada y la cantada. Pero eso se logró con una escasa poda del texto original. El resultado: una obra muy extensa. Y un sainete de dos horas deja de ser sainete.

El primer acto es endeble y desarticulado; en tanto, en el segundo, las interpretaciones crecen a medida que el drama avanza. La orquesta dirigida por Juan Carlos Cuacci enriquece la puesta y se vuelve protagonista en muchos tramos. Los autores crearon un personaje omnisciente, El Recuerdo, que en su versión original hizo Jorge De la Riestra, y en la adaptación de Pedro Orgambide de 1993, en el San Martín, Luis Medina Castro. Esa figura se fortaleció en esta adaptación, sobre todo en la voz cantada, personificada magistralmente por Susana Rinaldi. Ella aparece y todo revive. El elenco, espléndido y talentoso debe lidiar con los problemas de acústica y de puesta desordenada. Cabe destacar a una exquisita Laura Bove, a Verónica Piaggio y Carlo Argento.

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