Conocé a Guerra de almohadas

Cuatro pibes de Capital Federal fanatizados con el sonido de los 90 editan el debut más emocionante de la temporada
(0)
4 de febrero de 2011  • 17:55

Cuatro jóvenes fanáticos del indie de guitarras de los 90 se conocen, de rebote, a mediados de los 2000 cursando el secundario en el Lenguas Vivas, y ¿qué hacen? Por supuesto, forman una banda. Pero no fue todo tan simple. "Al principio era cualquiera", dice Tomás Stagnaro (letras, voz, teclados y guitarra acústica) mientras recuerda el primer y único show que el germen de Guerra de Almohadas ofreció en la Fiesta de la Primavera del colegio, en 2005. "Era más experimental, hacíamos ruido y había un pibe que leía el diario", recuerda. Un par de veranos compartidos y varios discos escuchados más tarde, ya egresados, con 19 años cumplidos, este cuarteto de Capital Federal tuvo una revelación: "Queríamos hacer una mezcla de Pavement con algo más bailable".

CONCEPTO Completado por Juan Leborans en guitarra eléctrica, Facundo Nakamura en bajo y Paul Thielen en batería (¡toca desde los 7 años!), el grupo se terminó de armar en algún pogo de los shows de El Mató a un Policía Motorizado. "Al principio, íbamos mucho a ver a El Mató", rememora Leborans. Y el cantante no lo deja mentir: "La primera vez que lo vi me encantó, porque yo pensaba que era muy difícil hacer una canción, pero Santiago [Barrionuevo, bajista y cantante] repetía siempre las mismas tres frases, y ahí dije: «Epa, yo algo así puedo hacer»".

SONIDO Con producción de Juan Stewart, ex Jaime sin Tierra, el debut homónimo de Guerra de Almohadas suena casi obsesivamente a los 90, tomando Screamadelica (1991) de Primal Scream como gran referencia al momento de "hacer algo más bailable". Las canciones pueden durar hasta cinco minutos, con largas partes instrumentales orientadas al ritmo. La fijación de esta banda de jóvenes con aquellos tiempos se termina de manifestar en letras como la de "1993", una balada acústica que cierra su disco con una sentencia: "Los 90 terminaron y yo me quiero ir de acá/ Nuestra era termina pero nos queremos quedar". Sorprende, tratándose dehttp://publicadornet.lnol.com.ar/9-501-21903/editor/nota/3141358 una banda que promedia 22 años. "Es cierto, no es nuestra época. Pero es nuestro primer amor", aclara Leborans. "Creo que siempre vamos a sonar un poco noventosos, porque es así: el primer amor te marca."

LETRAS Las letras de Stagnaro se construyen como una acumulación de etiquetas, un juego que empieza por el título de las canciones ("Televisión", "Modas", "Drogas", "Manchester": todos tags) y mediante palabras clave termina por definir el doble eje conceptual alrededor del cual gira la banda: la fugacidad de la juventud y su papel en el mundo del rock. Como frontman y compositor principal, Stagnaro parece querer inscribirse en la tradición rockera de vivir rápido y morir joven, más allá de que abajo del escenario no luzca precisamente como un alma torturada. "Hay algo medio pomelesco en todo eso", dice. "Cuando canto «horas de drogas y alcohol» o «muerte y suicidio», creo que se nota que hay una cuota de humor. Yo nunca estuve en una situación así. No me quiero matar, para nada."

Por Lucas Garófalo

Escuchá el disco:

Conocé más bandas En Caliente acá

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.