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López Murphy: bajar sueldos

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15 de abril de 1999  

"El gasto público, en el inicio de la convertibilidad, era $ 51.000 millones. Si a eso se le aplica el crecimiento de la economía, el gasto debería ser de $ 80.000 millones, y el presupuesto de 1999 prevé un gasto de $ 93.000 millones. Si el régimen cambiario no es flexible, debe haber flexibilidad por algún lado. En crisis como ésta necesitamos poder bajar legalmente los salarios".

Sobre este razonamiento se basó el economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Ricardo López Murphy, para proponer una rebaja del 10% en los sueldos públicos.

Y lo justificó con la historia. Dijo que a Raúl Prebisch una baja de sueldos le había dado buenos resultados en 1931, y que la rebaja de 1995 había sido buena, aunque luego la Justicia la abortó. También señaló que los salarios deberían estar atados a una canasta de precios internacionales, y así fluctuarían según las tendencias.

"Me angustia decirlo, pero es lo que hace Brasil, Uruguay, Chile y Europa. Si no puede hacer eso, aparece la propuesta del Gobierno de recortar gastos por $ 1000 millones en $ 93.000 millones. Si la propuesta los asusta, hay que entender que la estructura actual no está en condiciones aguantar la crisis externa."

Esta fue la cereza en la disertación de López Murphy, en un seminario organizado por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina. Pero hubo más.

El economista expresó también: "La Argentina leyó mal los datos de los años ´90 . Creyó que las tasas de interés que tuvimos serían algo permanente y se descuidó la competitividad. En los próximos cinco años la economía va a tener que digerir la obesidad de estos años."

También disparó contra los sectores que piden medidas de protección. Dijo que "sería ingenuo pensar que el Estado no protege. Pero nunca se protege netamente contra el exterior, sino que se le da ventaja a uno en detrimento del otro".

Concluyó el economista de FIEL en que "no hay que proteger el mercado interno, ése es el camino del fracaso. El problema no son las importaciones sino el bajo nivel y calidad de las exportaciones. Hay que ser competitivo, y lo que hizo el Gobierno en los ´90 fue vivir del ahorro externo, una fiesta fabulosa".

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