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Nuevo hallazgo arqueológico

Los restos fueron descubiertos en el cerro Galán (5912 m) y se estima que tendrían entre 1500 y 2000 años de antigüedad.
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15 de abril de 1999  

Ayer, a tres semanas de conocerse el hallazgo de tres momias en el volcán Llullaillaco, un bebé momificado, que tendría una antigüedad de entre 1500 y 2000 años, fue encontrado en forma fortuita en el cerro Galán de la localidad catamarqueña de Antofagasta de la Sierra por un grupo de arqueólogos de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

Orlando Bravo, astrónomo especializado en arqueología de la UNT confirmó a La Nación "el hallazgo de la momia a 5000 metros de altura. Ya en 1956, una misión a cargo de Mathias Rebischt, de la Universidad de Innsbruck, había descubierto estatuillas con máscaras, de 30 centímetros de alto, del año 300 o 400 d.C.

"Las estatuillas -continuó Bravo- son de la cultura de la aguada. El ajuar de este bebé momia, también de la cultura aguada, tendría, por los dibujos y cerámicas encontradas, relación con la cultura Tihuanacu."

El cerro Galán -5912 m-, situado a 35 kilómetros al este de Antofagasta de la Sierra, tiene un volcán con un cráter de 40 kilómetros de largo al que actualmente se puede llegar en camionetas 4 x 4.

El hallazgo se produjo en diciembre último, pero sólo fue dado a conocer esta semana. Investigadores que participan del 1º Simposio Internacional de Arqueología de Alta Montaña, que se realiza en Salta, fueron anoticiados ayer del descubrimiento.

Según indicó el director del Instituto de Arqueología y Museo de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT, Carlos Aschero, el hallazgo se produjo en el contexto de un programa de excavaciones en la zona.

"El fardo que contenía a la momia estaba expuesto en la cueva y corría el riesgo de ser depredado, por eso lo trasladamos inmediatamente. Cuando lo abrimos, la momia estaba en perfectas condiciones, envuelta en cuero cocido. Tenía también una suerte de revestimiento de paja, y en su parte superior había dos cestas: una estaba decorada y la otra conservaba restos de comida", precisó Aschero.

Con respecto a la antigüedad del hallazgo, los investigadores indicaron que aún deben realizarse las pruebas de carbono 14 y los exámenes de ADN, que se llevarán a cabo probablemente en la Universidad de Georgia, en Estados Unidos.

"La conservación es muy buena pero -a diferencia del caso de las momias encontradas en el Llullaillaco, en Salta- se perdieron las vísceras y el tejido conectivo; la piel está en buen estado, tiene restos de pulmón, pero el rostro no está completo", indicó Aschero.

El hallazgo brindará información sobre los ritos funerarios, acerca de cuál era la dieta en uso en ese período histórico y las técnicas de cestería aborigen.

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