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Vuelven Los invertidos

La obra hace foco en la homosexualidad de principios del siglo XX
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26 de febrero de 2011  

Una nueva versión de Los invertidos , la polémica obra de José González Castillo, vuelve a la escena porteña. A varios meses del matrimonio igualitario convertido en ley, el director Mariano Dossena y un elenco encabezado por Fernando Sayago, Gustavo Pardi, Maia Francia, Emiliano Dionisi y Alejandro Falchini proponen esta revisión de una pieza que generó controversias desde su primera puesta, a principios de 1900 (era la primera vez que el teatro nacional tenía como eje temático la homosexualidad, y se generó tal escándalo, que la censura no se hizo esperar). Dos décadas atrás, también produjo su revuelo Alberto Ure, cuando presentó en el Teatro San Martín otra versión de Los invertidos , con Antonio Grimau, Cristina Banegas, Lorenzo Quinteros y Elsa Berenguer, entre otros actores.

Ambientada en la Buenos Aires de 1914, la obra expone la sacudida que se produce en el seno de una familia adinerada, cuando se revela la doble vida sexual de Flórez, padre y marido, con su íntimo amigo de la infancia, Pérez, quien tiene un búnker donde "los invertidos" de la época pueden desplegar su oculto mundo femenino. La versión que se podrá ver desde hoy en la flamante sala El Extranjero (Valentín Gómez 3378, los sábados, a las 23) mantiene fidelidad al tono trágico del texto escrito por Castillo, según apunta el director Mariano Dossena. "En cuanto a estructura, la obra es perfecta. Lo mismo con el lenguaje, sólo hice unos pocos cambios, y si bien es algo antiguo para este momento, es extremadamente poético, tiene cosas que todavía hoy se dicen sobre los gays. Eso es un hallazgo de Castillo, muy de avanzada para la época en que concibió la obra", señala Dossena, destacando asimismo que Los invertidos posee la vigencia de los clásicos: "Uno puede verla como una obra teatral -agrega el director-, como una pieza clásica y también, no poniendo el énfasis en el tema. Me refiero a que uno puede disfrutar de la obra por lo que se cuenta, como una historia de amor trágico. Tiene dos niveles de vigencia. Uno podría ver Macbeth o Hamlet , y más allá de la temática, igual lo que se cuenta es actual".

Hace ya tiempo que Dossena trabaja con textos clásicos. Después de hacer El tiempo y los Conway , sintió que era momento de bucear en el material creado por un autor local. Dossena, además, es un convencido de que esta obra no puede ser contada en el presente: "Hay ciertas zonas del entendimiento de una época que no es posible trasladar al hoy. Y, en ese aspecto, me gusta esa posibilidad de que cuanto más lejos podemos ir, a veces más cerca vemos las cosas".

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