Elisabeth Vernaci: cambio de hábito

Tarde negra se muda de horario y su conductora dice que no quiere seguir revolcándose "en el fango"
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28 de febrero de 2011  

Elizabeth Vernaci, a los 49 años y con 30 de trayectoria, es sin duda figura y personaje de la radiofonía argentina. Ahora, luego de 13 años de liderar el segmento del regreso con Tarde negra, a partir de hoy se instala de lunes a viernes, de 13 a 16, siempre por Rock & Pop (95.9). A sus colaboradores habituales, suma nuevos nombres, para encarar un formato diferente sin abandonar su personal estilo. Lo hace, según dice, por su hijo de 8 años, porque no sólo él la escucha, sino también sus amiguitos y los padres de éstos. Y porque, según sus palabras: "No podía seguir revolcándome en el fango". Habla con adrenalina pura durante la entrevista, sin dejar de reír ante sus ocurrencias y está ansiosa y feliz esperando la hora de largada del nuevo ciclo, por el desafío que implica el nuevo horario, justo después del exitoso ciclo de Pergolini.

-¿Cómo surge la idea del cambio?

-Hace dos años que venía planteando que necesitaba cambiar el horario por mi hijo. Esa es la verdad. Cuando conduje Radio portátil, en la primera mañana, me gustó hacer ese horario. Y luego, no esperaba la tarde, estaba dispuesta, incluso, a hacer la primera mañana, no la de Mario, que ya cuando lo echen, el programa lo vamos a hacer? [se ríe]. Es una necesidad maternal: quiero estar en mi casa cuando está mi hijo, porque sino no lo veo. Y, por otra parte, hay una necesidad de cambio mía, que tiene que ver con no estar toda la vida revolcándome en el fango. Ojo, me encanta, lo adoro?

-¿Será un cambio fuerte en ese sentido?

-Lo vamos a intentar. No voy a cambiar mi esencia, porque sigo siendo quien soy. Pero hay algo de cambio personal. Lo de ahora, lo hago de taquito, como ponerme a hablar de sexo, a boludear, con Humberto. Pero creo que puedo hacer algo tan interesante sin necesidad de revolcarme en el fango. El desafío es poder cambiar un poco, cambiar de lugar, por una cuestión de edad, porque cualquiera en la televisión putea por cualquier cosa?

-¿Implica un crecimiento personal y profesional?

-Sí, soy una comunicadora anfitriona. Me gusta ser la que invita a casa y que todos puedan conversar y exponer sus ideas. Me gusta ser mediadora. Al periodismo lo miro de costado, me queda grande. Trato de opinar de lo que sé, pero como sé tan poco, siempre me dediqué a hablar de sexo. Creo que ahora tengo que hacer un cambio; mi hijo es más grande, sus amigos escuchan y le dicen cosas. Mi vida está marcada por mi hijo y por mis necesidades de mujer y comunicadora. No quiero sentir vergüenza frente a mi hijo.

-En la franja de las 17 estabas primera y ahora vas a un horario más peleado.

-Sí, tomo un horario que está cuarto o quinto; sé que voy a tener que dar pelea. Matías Martin está absolutamente instalado ahí hace años. A 5 de la tarde, tenía un público cautivo, eso hacía más fácil decir lo que quisiera, porque la gente me acepta. Otra cosa es salir a competir en un horario más establecido. Es un desafío interesante.

-¿Qué vas a poner al aire?

-Drogas, putas y alcohol [fuertes risas]. Olvidate. La propuesta es seguir haciendo Tarde negra , pero más temprano, con una hora más y gente nueva. Con Natalia Carulias, una chica del stand up, y Gonzalo Bonadeo, un lujo, que va a estar los lunes cubriendo el área deportiva. Salgo con los tapones de punta, no es que voy a pedir permiso. Y sigue, claro, Humberto Tortonese, que es mi álter ego, y Carlos Barragán va a seguir con los sketches. Hace años que estamos juntos y lo que hace es increíble: parece que escribiera para mi boca. Lola Berthet también se suma e Ingrid Beck de la revista Barcelona. Luciano Galende seguirá con nosotros. Y contaremos con un economista: David Cayón. En un año electoral, es muy difícil tener a alguien que hable de política, porque hoy en día o están de un lado o del otro. Yo no me caso con nadie. Preferí tener a alguien que cuente la economía, que hace a la política de un país. No van a estar todos en la mesa; cuando empiezo un programa, sigo el abecé, un cuarto de hora para cada tema.

-El verdadero esquema de la radio.

-Eso es la radio. Hay cosas que son así. Voy a ir intercalando a la gente de la mesa todos los días. Las mesas numerosas son imposibles de manejar. Vamos a volver a nuestros días de "tortitas negras", con María Carámbula como partner , porque no sólo los hombres salen del closet. Mirá a Julianne Moore. Siempre me pregunté por qué me gustaba tanto y era por eso: ¡Era lesbiana! [risas]. La radio tiene que reflejar la realidad social, en todo sentido. Además vamos a tener laburo solidario, que me encanta. El micrófono tiene que ser un reflejo de la sociedad toda, incluyendo a los necesitados, los gay y las chicas homosexuales que no se lo pueden contar a la mamá.

-Este ciclo tiene que tener buena producción.

-Para eso llamamos a un gran productor. Sigue estando nuestro querido "Negro Salaza" [Diego Salazar]. Pero es importante tener la mirada de afuera de alguien grosso , así que llamé a Guillermo "Guillo" García. Trabajé con él cuando hacíamos con Lalo Mir Buenos Aires, una d ivina comedia. El es parte del inventario de la radio. En la operación técnica estarán Sebastián Merani, que me mira a los ojos y sabe lo que voy a decir. En la apertura, va a seguir Facundo Espinosa, que me parece un músico divino. El tema de la apertura siempre lo escribe Barragán y lo musicaliza Facu. Jorge Guinzburg me enseñó a armar grupos; siempre decía que había que trabajar con gente buena y talentosa, pero sobre todo en familia. Yo armo familias en la radio.

-Vas a ir detrás del ciclo de Pergolini ¿Cuál es?

-Sí, voy a ir detrás de Mario, como una parejita judía, dos pasitos atrás, con una peluquita y pollera larga. Pero creo que los viernes lo voy a convencer para hacer algo juntos. No sólo tengo que confrontar con los otros, que están recontra armados, sino que tengo que sostener el rating que me deja Mario. Eso también es un desafío. Pero no podría vivir sin que me pasen estas cosas de vez en cuando. Que me haya ido bien en un horario por doce años está buenísimo porque es adrenalina pura.

-¿Y a modo de cierre Elizabeth?

-Para mí, la radio es el medio. Para aprender, lo ideal sería leer un libro, pero la radio, con alguien que te habla y cuenta historias siempre le va a gustar a la gente, desde la cuna hasta el día que se vaya a morir. Y la radio es eso: alguien que te cuenta una historia, que te acompaña de una manera que no te acompaña nadie.

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