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Trujillo vivió una tarde inolvidable

En la silla del tordillo Bradock, El Jockey peruano ganó por primera vez fuera de su país; fue su segundo latino
Carlos Delfino
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13 de marzo de 2011  

En el festival peruano de ayer en San Isidro, con Bradock como el nuevo campeón de la región, el jockey Carlos Trujillo y el entrenador Jorge Salas Vera fueron los protagonistas principales. Ya había sucedido en el Latinoamericano de 2008, en Monterrico, cuando también se unieron en la victoria del tordillo Deepak. Para ellos, no obstante, las sensaciones eran diferentes esta vez y así lo hicieron saber luego de agitar una enorme botella de champagne, abrazarse a sus copas y pasearse frente a las tribunas en un carruaje que, casi como un guiño del destino, era tirado por dos caballos del pelaje del ejemplar que hace tres años los acopló en el festejo de local.

"Esto es increíble, es un sueño para mí; me resulta difícil describirlo con palabras. Es la cuarta vez que vengo a correr a la Argentina y es la primera vez que puedo ganar, después de haber llegado cuarto en el Carlos Pellegrini en dos oportunidades", comentó el jinete, de 27 años. Su socio en el triunfo está más curtido en los eventos internacionales, por tener en su legajo un mayor número de presencias y porque ya ha regresado a Perú con trofeos de las carreras fuertes de nuestro país. "Con la experiencia de tantos viajes, uno ya conoce el sistema, sabe cómo es la semana previa, cómo se vive la carrera… y no hay tanto nerviosismo", confiesa el preparador que obtuvo el Carlos Pellegrini con Laredo, en 1993, y con Fregy’s, en 1996, además de la Copa de Plata de ese mismo año, con Kimba.

Por aquellos tiempos, Trujillo era un niño que siquiera se hacía tiempo para pensar en un futuro en la hípica. Sus sueños se edificaban tan lejos de las pistas como ayer lo estaba de su patria, esa a la que volverá con una medalla gracias a Bradock, el caballo que "tiene una clase espectacular y cada día corre más". No es casual que haya puesto énfasis en ello. "Había rumores de que el caballo estaba mal, pero este resultado demuestra que no era así. Es más, la idea era ir adelante y si eso no sucedió fue porque hubo otro rival (Sub Far) que se mostró más ligero", expresó el piloto limeño.

La carrera tuvo, además, sabor a desquite para Trujillo. El año pasado, cuando el Latino se efectuó en el Club Hípico de Chile, Bradock era uno de los nominados para probarse a la mano derecha en el césped del hipódromo de Santiago, pero una lesión lo dejó fuera de la prueba. "Son cosas que suceden. Lamenté mucho no poder hacer ese viaje, porque teníamos tanta fe como ahora", recordó el jockey. Eso sucedió en septiembre y ahora, seis meses después, tuvo su revancha del otro lado de la cordillera.

"Lo corrí con confianza, sabiendo que tenía caballo para pelear el triunfo. Ya en los 300 metros, cuando vi que no venía nadie y el mío iba galopando adelante, estaba convencido de que ganábamos. Miraba para atrás y ninguno nos hacía sombra", señaló. De allí al final, Trujillo remó con fuerza sobre el ejemplar peruano, con brazos y piernas, para pararse en los estribos al llegar al disco. Sólo pensó en festejar.

En esa instancia, también hubo una diferencia marcada con Jorge Salas Vera, al que nunca se lo escucha levantar la voz. "No lo grité. Lo sentí ganador en mitad de la recta y la verdad es que durante esos últimos metros es como si hubiese dejado de verlo galopar, porque en mi mente se cruzaron miles de imágenes de cosas que me pasaron y viví en la hípica en toda mi vida", aseguró el preparador.

Esta vez, Ricardo la siguió por TV

Jorge Ricardo, el más ganador en la historia del Latino, ayer no pudo montar a ninguno de los protagonistas y siguió la carrera por televisión, en el cuarto de jockeys. "De los visitantes, Bradock era el más bravo. Lo había visto correr muy bien el Pellegrini de 2009, cuando llegó cuarto de Interaction", dijo.

Domingos se lamentó por el desarrollo

El jinete brasileño Altair Domingos se lamentó por el desarrollo que tuvo el Latinoamericano. "Me imaginé que podía pasar algo así; todos salieron a cuidarse y al final nos golpeamos. El mío largó mal y ya no pudo recuperarse". Domingos montó a Lucky for Sale, el representante de Palermo, que finalizó décimo.

Life of victory terminó la carrera 13°

Life of Victory terminó en el decimotercer puesto, ganándole solo a tres rivales. Adrián Giannetti, su jockey, dio su visión luego de la carrera: "Venía con una acción bárbara, pero los punteros iban despacio para el ritmo que necesita el caballo. Después, en la recta, los de adelante terminaron ganando con la partida".

Andrea marinhas pensó en la copa

"Te juro que por los 400 mi caballo venía tan bien que me imaginé con la copa en la mano. Fue lo primero que se me cruzó por la cabeza, pero después el caballo no arrancó como esperaba". De Andrea Marinhas, finalmente novena con Cafrune, convertida en la primera mujer que corre la prueba itinerante luego de Marina Lezcano.

Para Viviani, el tercer puesto vale oro

Por intermedio de Immaculate, Juan Carlos Viviani fue el entrenador argentino mejor clasificado en el Latino. El hombre, que volvía de una suspensión, tomó el tercer puesto como una hazaña. "Tenemos que festejar como si hubiéramos ganado. Llegar en esa posición era impensado". Falero, su jockey y dueño, atribuyó la colocación a la tarea del entrenador.

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