Dominic Miller, un argentino en la cumbre del pop

Es la mano derecha de Sting, campeón inglés de truco e hincha de River, y hoy actúa como solista en el ND/Ateneo
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8 de abril de 2011  

Para lecciones de argentinidad, nada mejor que el suplemento deportivo de los lunes, para repasar goles de nuestros cracks en el fútbol europeo. Pero el talento de exportación excede al calor tribunero. No hace mucho, descubrimos que el intérprete en celuloide de Aragorn, héroe de la trilogía El señor de los anillos, es un hincha de San Lorenzo que pasó la infancia en nuestro país. Y eso no es todo: existe un equivalente de Viggo Mortensen, infiltrado en las altas esferas del pop; un guitarrista que trabaja desde hace veinte años junto a la superestrella Sting y es, según el propio ex Police, su "mano izquierda y derecha". Se llama Dominic Miller; nació y vivió en la Argentina hasta los 11 años y, si bien no acostumbra dar notas mientras toma mate, afirma que La misa criolla es uno de sus discos favoritos y que nunca faltan yerba ni dulce de leche en su casa de Marsella. Incluso, cuando entra en confianza, confiesa ser fanático de River, al extremo de tener una bombilla con el escudo de los millonarios.

"También tengo un gorro… Pero ¡no pienso ponérmelo para salir a tocar!", aclara, respecto a su debut solista en Buenos Aires, esta noche, en el ND

Ateneo. En eso, se distingue de Mortensen y de cuanto artista internacional desenfunda insignias deportivas para congraciarse con el público. "Cuando veo los colores de River, se me mueve algo –agrega Miller, que además fue campeón inglés de truco en 1997–. Heredo esa pasión de los años vividos en la Argentina. Para los argentinos, deporte y música son dos cosas muy importantes, y yo no era distinto del resto."

Aunque ya visitó nuestro país junto a Sting en ocasiones, esta vez llega para promocionar material de su sexto opus solista, November, un disco instrumental con guiños al jazz fusión, la balada de rock e insoslayables ritmos y armonías sudamericanos. "No puedo sacar el folklore de mi música porque crecí en la Argentina –afirma–. Gardel, Ariel Ramírez y Mercedes Sosa son muy importantes para mí. Por eso soñaba con volver para tocar mi propia música con mi grupo."

Hijo de un norteamericano y una irlandesa, Miller creció en la localidad de Hurlingham escuchando los tangos de Gardel que cantaba su padre. También escuchaba discos de folklore en el living familiar, y así fue forjando su oído por la música acústica. "Mi padre se acompañaba con la guitarra y era muy bueno; tocaba «Cambalache», «Yira yira…» esas cosas. El es norteamericano pero vivió en Buenos Aires de los cuatro a los 37 años; así que es más argentino que yo. Tiene un acento perfecto."

En 1971 la familia regresó a Estados Unidos y quince años después Dominic estaba en Inglaterra tocando para consagrados como Level 42, The Pretenders, Phil Collins, Tina Turner y Paul Young. En 1990, una audición con Sting cambió su vida. Desde entonces, participó en todos los álbumes y shows del ex The Police, con quien a menudo comparte autoría de los temas.

"Llevo tanto tiempo trabajando con él que ya somos como hermanos –declama–. Son 21 años que siento como una gira interminable. Nunca para, porque no bien regresamos de un tour generalmente estamos en el estudio o ensayando."

–¿Cómo conociste a Sting?

–Todo empezó gracias a …But Seriously, un disco de Phil Collins en el que participé. Su productor, Hugh Padgham, me puso en contacto con Sting para una audición en Nueva York. Yo desconocía su música. Fue una jam que duró como dos horas. Tocamos "Ain’t No Sunshine", de Bill Withers, y temas de Synchronicity, que no conocía para nada (risas), pero son temas con una estructura rockera que conozco bien. Después tocamos cosas complejas de Weather Report, que para mí son familiares porque crecí escuchando jazz rock. Y finalizamos con "Fragile", que tiene un ritmo sudamericano y para mí es algo natural. Creo que entonces se decidió a contratarme.

–El venía de tocar con virtuosos del jazz y vos les diste un tono más intimista a sus canciones.

–Es cierto. Después de escuchar su material tuve que optar entre hacer algo complicado o tocar con más aire y elegí esto último, porque su música es algo flotante. Me pareció interesante tocar menos notas para complementar sus melodías.

–Tus discos son mayormente acústicos, pero en November te volcaste a un sonido eléctrico. ¿Qué impulsó el cambio?

–Fue un desafío, porque lo más normal para mí es tocar guitarra acústica. Al mismo tiempo, quise rendir tributo a mis influencias; al soul, al funk y a los guitarristas que más admiro: John McLaughlin y Jeff Beck. Pero no es fácil tocar música instrumental como ellos y terminé adaptándome al formato canción. Es algo que aprendí de Sting.

Las estrellas y el genio

Aparte de su trabajo con Sting y Phil Collins, Miller destaca sus años como miembro de The Pretenders. De su líder, Chrissie Hynde, afirma: "Con ella descubrí el valor de la actitud. Es la reina de las cantantes de rock; sin ella no existirían Madonna ni Lady Gaga". Aún más se emociona al recordar su aporte en Mark Hollis, de 1998, único disco solista (homónimo) del ex líder de Talk Talk. La tersa acústica de Dominic (que compartió autoría en un tema) es un elemento fundante de esa obra artesanal, plagada de silencios. "Mark es un genio; quizás el único que conozco –dice con recogimiento–. El trabaja muy despacio, con una técnica que inventó. Por ejemplo, el disco se grabó con un solo micrófono y los volúmenes se determinaron por la distancia de cada instrumento. De modo que fue todo completamente orgánico. Estuvimos escribiendo durante un año y ahora es mi amigo."

Cuando se le dice que miles de fans aguardan un nuevo disco, responde: "No creo que vaya a sacar algo. Pero me diste una idea y voy a llamarlo…".

PARA AGENDAR

Dominic Miller: presenta su disco solista November. Teatro: ND

Ateneo, Paraguay 918. ?Hoy, a las 21. Entradas desde $ 120.

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