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Un juez condena, acusa y absuelve por Twitter

Hernán CappielloLA NACION
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23 de abril de 2011  

El juez Juan Ramos Padilla escribe las sentencias más cortas del mundo. Tienen 140 caracteres, lo que permite cada mensaje enviado por Twitter. No es un juez como el resto. Es políticamente incorrecto, no teme a difundir sus ideas políticas públicamente, criticar (o condenar) a sus colegas y hasta denunciar a algunos por complicidades en violaciones de los derechos humanos. Todo lo hace a través de esta red social de microblogging que permite que lo sigan funcionarios, como el canciller Héctor Timerman o el piquetero Luis D'Elía.

Ramos Padilla, de 58 años, es el único magistrado de la justicia nacional al que se le detectó una cuenta en esta red social, a excepción del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, que la usa para cuestiones institucionales. "Hay que sacar al genocida Roca y cambiarlo por Monteagudo en el billete de 100 pesos", twitteó ayer Ramos Padilla, de 58 años, es el único magistrado de la justicia nacional al que se le detectó una cuenta en esta red social, a excepción del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, que la usa para cuestiones institucionales. "Hay que sacar al genocida Roca y cambiarlo por Monteagudo en el billete de 100 pesos", twitteó ayer Ramos Padilla. Sus seguidores son legisladores, funcionarios kirchneristas, militantes, familiares y amigos. El también sigue sus tweets, al igual que los de la presidenta Cristina Kirchner.

"No me gusta la hipocresía, no me gusta que la Asociación de Magistrados le rinda pleitecía a la dictadura. Trato de que la gente sepa de la hipocresía del Poder Judicial, donde nada cambió con la democracia y hago mi aporte a través de este medio", explica a La Nacion en su despacho del séptimo piso del Palacio de Tribunales, donde el edificio ya se acabó y la terraza acoge talleres de carpintería donde se arreglan banquillos y estrados.

Ramos Padilla es dos veces juez. De la mano de Raúl Alfonsín ocupó el Juzgado Federal de Morón entre 1986 y 1988. Se fue y regresó en 2005 a cargo del Juzgado de Instrucción N° 24, que ocupa actualmente. En el medio, fue abogado de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), del diputado socialista Alfredo Bravo. Como juez declaró en 1987 la inconstitucionalidad de las leyes de obediencia debida y punto final, y restituyó hijos de desaparecidos.

Mediante su cuenta de Twitter, @jramospadilla, difunde esas ideas: festejó el cambio de nombre de las escuelas policiales Ramón Falcón y Alberto Villar; le criticó a la camarista de Casación Angela Ledesma que votara por la excarcelación de Jorge Videla, y denostóar a la diputada radical Silvana Giudici por defender posturas de Clarín.

Pero, además, acusó directamente a otro juez de la Cámara de Casación, Gustavo Mitchell, de intervenir en la apropiación de chicos de desaparecidos durante la última dictadura militar.

Sin ironías

"¿El juez Mitchell robó niños, hijos de desaparecidos, y sigue en Casación?", se preguntó, sin ironías, y lo acusó de haber amenazado a Estela Carlotto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

Uno de los hijos del juez, Alejo Ramos Padilla, patrocinando a María Isabel Chorobnik de Mariani, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, denunció a Mitchell ante la Justicia y el Consejo de la Magistratura. El otro hijo del juez, Juan Martín Ramos Padilla, es secretario de Derechos Humanos bonaerense.

Mitchell era juez de menores y le imputa irregularidades en la entrega de Simón Riquello, hijo de una militante uruguaya secuestrada en 1976. La madre sobrevivió y volvió a ver a su hijo en 2000. También acusó en el caso a José Martínez Sobrino, juez de un tribunal oral federal, que en 1976 era secretario del juzgado de menores que presidía Mitchell.

LA NACION buscó sin éxito al camarista ayer para que aporte versión de estos hechos, pero , pero Martínez Sobrino explicó: "Yo era secretario y las decisiones estaban en cabeza del juez. No entendí que lo realizado por el doctor Mitchell fuera irregular o anormal. Se dispuso del menor y se lo entregó a una familia, previo control del juzgado de que reuniera las calidades morales y materiales. En la causa donde luego se hizo la denuncia, a cargo del juez Norberto Oyarbide, declaré en calidad de testigo". Dos meses después de la entrega de Simón, Martínez Sobrino, peronista, fue cesanteado en la Justicia por razones políticas.

Uno de los seguidores en Twitter de Ramos Padilla es Luis D’Elía. Ambos se conocen y se respetan.

"Los jueces somos personas. Nunca voy a opinar sobre alguna causa en trámite en mi juzgado, pero tengo un concepto de imparcialidad distinto. Uno tiene que ser imparcial en un caso concreto. Pero no puede permanecer ajeno a las cosas fuertes de la sociedad", asegura.

Para él, el límite entre lo que dice y su cargo es la política paritaria: "Yo hablo de política judicial. Uno ve mucha presión, hay un acusado con poder y desprecio cuando se trata de un pobre tipo: quiero ser libre, ejercer la libertad que me da la Constitución, por eso me expongo y alguno me contesta;, algunos me putean, otros me aplauden".

– ¿Qué le dicen?

– A veces me dicen zurdito, pero son las cosas propias que tiene que tener un funcionario público al estar expuesto a la crítica de la gente y no esconderse debajo de la toga.

TWITTER

Juan Ramos Padilla

@ jramospadilla

Fue juez federal de Morón entre 1986 y 1988 y es juez de instrucción porteño desde 2005. Fue alfonsinista, militó en Derechos Humanos y encarceló a represores.

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