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Chernobyl, 25 años después del desastre

Las consecuencias que provocó en la salud el mayor accidente nuclear de la historia; imágenes de la central atómica; encuesta nuclear de Greenpeace Argentina
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26 de abril de 2011  • 17:30

El 26 de abril de 1986, un aumento súbito de potencia del reactor 4 de la central atómica de Chernobyl generó la peor de las tragedias nucleares de la historia. Hoy, 25 años más tarde, los ecos del desastre sobreviven aún en los ciudadanos y resuenan con más fuerza después de que un terremoto y tsumani en Japón pusieran en alerta a la central de Fukushima.

El accidente, que expulsó unas 500 veces más materiales radiactivos que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas.

Pero ¿cuáles fueron las consecuencias para la salud? Y, 25 años después, ¿se aprendieron lecciones que ayudarán a mitigar los potenciales daños para la salud y el medio ambiente en Fukushima?

Esas son las preguntas que plantean varios expertos en la revista médica The Lancet en una serie de artículos para recordar el aniversario del mayor desastre nuclear de la historia. Los autores, los doctores Kirsten Moyisch y Philip McCarthy, del Instituto de Cáncer Roswell Park en Nueva York y el doctor Per Hall, del Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia, contribuyeron a elaborar el informe que publicó Naciones Unidas en 2000 sobre los efectos del accidente de Chernobyl.

Exposición a la radiación. El principal riesgo a largo plazo para la salud después de una exposición a la radiación es el cáncer.

Los estudios de sobrevivientes de explosiones atómicas y accidentes nucleares previos vinculan la exposición a la radiación a la leucemia y a varios tipos de tumores sólidos, como el de tiroides, pulmón, gastrointestinal y de mama. Tal como señalan los investigadores, hoy se sabe qué elementos radiactivos con una vida media larga, principalmente el cesio y estronio, estarán presentes en el medio ambiente durante décadas.

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El yodo radiactivo, a pesar de tener una vida media de sólo 8 días, puede causar daños si se absorbe a través de la glándula tiroides con alimentos o agua. Los estudios con sobrevivientes de Chernobyl mostraron un riesgo de entre 3 y 8 veces más grande de cáncer de tiroides infantil entre los niños que recibieron la exposición más alta de yodo radiactivo.

Este hallazgo condujo a la recomendación de las autoridades sanitarias de distribuir tabletas de yoduro de potasio a los niños y adolescentes en áreas potencialmente contaminadas tras un accidente en una planta nuclear.

"Desafortunadamente, no existe ninguna intervención químico protectora para la exposición a la radiación del cesio o el estronio" señalan los autores, recuerdan que "es necesario llevar a cabo esfuerzos agresivos para limitar la exposición al yodo y cesio radiactivo y para aislar las áreas contaminadas". "En particular, quienes están en mayor riesgo son los niños y jóvenes porque los datos pasados muestran que la exposición en esas edades incrementa el riesgo de efectos adversos, como el cáncer de tiroides", agregan.

Riesgo en la pubertad. Los estudios revelaron el efecto de la radiación en el organismo. Los expertos saben hoy que, tras establecer una zona de exclusión alrededor de la planta de Fukushima, quienes están en riesgo ahora son los trabajadores de la planta. Por eso, médicos en Japón están pidiendo ahora extraer células madre de la sangre periférica de los trabajadores para posteriormente poder llevar a cabo un trasplante autólogo en el caso de que se vean expuestos a una exposición importante de radiación.

Los expertos también recuerdan el potencial efecto dañino de la radiación en las niñas que atraviesan la pubertad. Estudios llevados a cabo con sobrevivientes de las bombas atómicas en Japón, revelaron que el mayor riesgo de cáncer de mama se presentó en mujeres que atravesaban la pubertad durante el tiempo de la exposición. "Otro momento delicado -dicen los autores- es la lactancia durante un accidente nuclear, cuando la probabilidad de absorber radionúclidos en el tejido mamario es alta".

Los expertos afirman, sin embargo, que el impacto del cáncer de tiroides infantil tras el accidente de Chernobyl ha sido mucho menor de lo que se esperaba. Pero agregan que en 1986, y los años posteriores al desastre, hubo muchas dificultades para estudiar sus efectos en la salud por lo cual la información quizás no es muy precisa.

"Ahora, los resultados de nuevos estudios que se centren en el incidente de Fukushima podrían revelar cálculos más precisos sobre las consecuencias de accidentes de plantas nucleares tanto en el pasado, como el presente", dicen los autores. "Y esto podría ofrecer información útil para el control de la salud pública en futuros eventos", agregan.

Encuesta de Greenpeace. Una encuesta realizada por la organización ambiental Greenpeace, demuestra que los argentinos rechazan ampliamente la utilización de la energía nuclear, por considerarla una fuente sumamente peligrosa, contaminante y costosa.

Los resultados son contundentes : siete de cada diez argentinos considera que la energía nuclear es muy peligrosa o peligrosa, proporción que aumentó con respecto a una medición similar realizada en 2006, en ocasión de conmemorarse los 20 años del accidente de Chernobyl.

En este sentido, el mismo trabajo revela que el 64 por ciento de los entrevistados considera que la central nuclear de Atucha II no debería terminar de construirse y que el financiamiento previsto para este proyecto debería ser destinado a programas de energía eólica.

Cabe destacar que, con respecto a análisis efectuados en 2005 y 2006 y, según la consultora MBC Mori a cargo del muestreo, "se redujo el porcentaje de entrevistados que manifiestan ‘No saber’ sobre el tema nuclear. Este fenómeno se observa en todos los indicadores de la encuesta, probablemente influenciados por la reciente mediatización del tema".

El estudio también demuestra que una cifra incluso mayor (74%), opina que se debería eliminar la opción nuclear en la generación de energía, y un contundente 78% apoya la realización de inversiones en proyectos de energías renovables.

El factor contaminante y los elevados costos de la energía nuclear, son otras de las inquietudes entre la población relevada, que son hombres y mujeres residentes en las principales ciudades del país (Ciudad de Buenos Aires, GBA, Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán, Mar del Plata y parte de Neuquén).

Para recordar a quienes sufrieron esta tragedia e informar al público sobre los riesgos actuales de la energía nuclear, Greenpeace instalará mañana una muestra de fotos del reconocido fotógrafo holandés Robert Knoth, con imágenes de las víctimas. La cita es el martes 26 de abril, a las 10 hs, en Plaza San Martín (Av. Santa Fé. Monumento al General San Martín y a los Ejércitos de la Independencia).

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