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Leve mejora de la imagen judicial

Es alentador el pequeño aumento de la confianza de la ciudadanía en la Justicia, revelado por una encuesta
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9 de mayo de 2011  

Hace más de diez años que casi la totalidad de las encuestas realizadas sobre la confianza de los argentinos en la Justicia arroja resultados que, lamentablemente, no dejan lugar a dudas sobre la marcada desconfianza que produce la labor de nuestros tribunales.

Sin embargo, una reciente encuesta revela lo que podría considerarse un atisbo de cambio en favor de una menor desconfianza.

La última medición del Indice de Confianza en la Justicia (ICJ), una herramienta de sondeo cuatrimestral acerca de la confianza de la sociedad argentina en la Justicia, desarrollado por el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores), la Escuela de Derecho de la Universidad Torcuato Di Tella y la Fundación Libertad, mediante una encuesta de la consultora Poliarquía, arrojó como resultado que el ICJ trepó de un 50,5 por ciento en marzo de 2010 a 53,9 en el mismo mes del presente año.

Se trata de la decimonovena muestra realizada desde 2004, que también incluyó resultados menos alentadores cuando las preguntas se orientaron a temas específicos y sensibles. Por ejemplo, en materia de honestidad, la Justicia fue considerada poco y nada confiable por el 76 por ciento de los encuestados. Tampoco resultó bien parada en el rubro eficacia.

Para el presidente del Comité Ejecutivo de Fores, Marcelo de Jesús, a pesar de las críticas desde la política, "la sociedad le dio una muestra de confianza a la Justicia", y entre los hechos que pueden haber alimentado esa mayor confianza señaló la controversia entre el Gobierno y varios jueces que hicieron lugar a amparos contra el uso de reservas del Banco Central; los fallos contra la ley de medios; el fallo de la Corte Suprema que ordenó reponer al ex procurador Eduardo Sosa en Santa Cruz, aún no ejecutado, y las causas sobre Papel Prensa, decididas en contra de los intereses del Gobierno.

De Jesús consideró también que la sociedad comienza a percibir los primeros resultados de las políticas de largo plazo que la Corte está aplicando para cumplir un verdadero servicio de Justicia, como la creación de una oficina dependiente del máximo tribunal para atender casos de violencia doméstica.

De todos modos, es preciso subrayar que la mejora de la confianza que registra el nuevo estudio es muy leve y que el panorama ofrecido por encuestas anteriores era desolador.

Es mucho lo que aún debe hacer la Justicia para seguir recuperando el favor de la población, perdido hace décadas debido a la constante sumisión de varios jueces de importantes fueros, como el federal penal, a los deseos e intereses del gobierno de turno.

Otro factor que seguramente ha contribuido a cimentar la mala imagen de nuestros tribunales es la inalterable lentitud con que llevan adelante las causas de corrupción, que permite, a veces, que algunas de ellas prescriban.

Por supuesto, la Justicia no se limita a los fueros federal penal y penal económico, puesto que la componen muchos jueces y fiscales de callada y tesonera labor pese a la escasez presupuestaria y la falta de personal. Pero quizá la principal vidriera de la Justicia está constituida por los tribunales encargados de investigar a funcionarios y ex funcionarios, y es allí donde se puede identificar uno de los mayores déficits.

La sólida y constante mejora de la imagen judicial sólo comenzará cuando jueces y fiscales comprendan que no sólo es posible sino indispensable hacer justicia con independencia.

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