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China ahora también tiene la política del perro único

En Shanghai se prohíbe desde hoy tener más de un can por familia
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15 de mayo de 2011  

SHANGHAI.- En un intento por frenar el crecimiento de la población canina y el avance de la rabia, la ciudad más grande de China prohíbe, a partir de hoy, tener más de un perro por grupo familiar.

Cao Yi ya comenzó a pasear a sus perros a las 11 de la noche, para evitar tener problemas con sus vecinos o con las autoridades por su caniche marrón y su golden retriever. "Tengo miedo que se lleven a uno de mis perros", asegura la mujer.

La norma, que entrará en vigor hoy, implica que Yi deberá encontrar un nuevo hogar para uno de sus perros o registrarlo como propiedad de sus padres.

Las nuevas regulaciones -que hacen recordar la política lanzada por el Partido Comunista Chino, en 1980, de tener un solo hijo por familia- también reducen drásticamente la tarifa que se abona para registrar los perros y exige a los dueños pasear a sus perros con correa. El plan es aumentar la cantidad de perros documentados.

Apenas 140.000 de los 800.000 perros que se estima hay en Shanghai fueron registrados bajo las actuales normativas, que obligan el pago de una tasa de 2000 yuanes (300 dólares) al año para quienes viven en el centro y de la mitad para quienes habitan en los suburbios.

Pero, según la nueva regulación, la tasa anual se reduce a 75 dólares para los vecinos del centro; 45, para los suburbios, y 15, para los habitantes de zonas rurales. La vacuna contra la rabia cuesta otros cinco dólares para las de fabricación china o unos nueve si uno prefiere las importadas.

Tanto Pekín como la sureña Guangzhou también tienen regulaciones de este tipo para controlar la rabia.

Algunos miembros de las clases medias chinas recibieron la novedad de estos controles caninos como una intromisión indeseada del Estado en sus vidas privadas, y como un efecto de las campañas políticas extremistas de décadas pasadas, cuando tener mascotas era considerado un lujo burgués y anticomunista.

Todavía está por verse si la reducción del impuesto convencerá a los habitantes de Shanghai de legalizar a sus mascotas indocumentadas o a deshacerse de las que excedan el límite permitido.

En estos días, la comuna organizó redadas de perros ilegales. Las mascotas de interior, como aves o gatos, no necesitan identificación, pero muchas comunas quieren llevar un registro de los perros porque son los más propensos a escaparse, formar jaurías y diseminar enfermedades.

Debido a ocasionales brotes masivos de rabia -sobre todo en el interior-, decenas de miles de perros tuvieron que ser sacrificados, lo que a veces suscitó encendidas protestas de los dueños de mascotas. Pero en general la oposición es una resistencia pasiva: algunos vecinos de Shanghai simplemente enviaron a sus perros a casas de amigos o familiares hasta que la situación se calme.

"Mis amigos del club de amigos de los perros alegan que no quieren registrar a sus mascotas porque no las sacan a la calle, y no tienen contacto con otros animales", dice Yi.

Si bien los animales de pedigree cuestan miles de dólares, es posible comprar perros de cría baratos y sin requerimientos legales de vacunación anual contra la rabia. Muchos propietarios primerizos no se toman la molestia de esterilizar a sus animales y terminan por abandonarlos cuando descubren la verdadera carga que implica ocuparse de ellos.

La reciente explosión de natalidad canina causó un repunte de los casos de rabia en humanos: cada año, en China mueren de rabia alrededor de 2500 personas. En las metrópolis superpobladas, como Shanghai, hogar de 23 millones de personas, la policía asegura recibir miles de denuncias de mordidas de perro al año.

Wang Ruimei, una jubilada, dijo que tuvo que pagar 300 dólares para recuperar a su enorme perro cuando, hace unos años, escapó asustado por fuegos artificiales y fue capturado por las autoridades de control de animales. "Al principio, decidimos darlo por perdido, pero después nos dimos cuenta de que lo extrañábamos demasiado. Un perro es una excelente compañía, a veces mejor que algunas personas -dijo Wang-. Pero con un perro alcanza."

Ada Xu, una oficinista de 35 años, viene pagando desde hace tiempo el impuesto por su amada Tata, una pequinesa marrón. "Es caro, pero puedo permitírmelo. Y la verdad es que no me importa poder o no poder tener otro perro", dijo.

No todos los vecinos de la ciudad son amantes de los perros. Por ejemplo, a Yang Wei, que sufrió percances con perros en la calle, las nuevas medidas respecto al uso obligatorio de correa le parecen bien. "Pienso que la política del perro único es buena. De lo contrario, puede llegar a ser muy molesto para los vecinos."

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