Agustina Córdova: de lolita infartante a la pantalla grande

De SuperM a actriz, la mendocina volvió de una temporada en Los Angeles para reconquistar el séptimo arte y a su tenista favorito, Chucho Acasuso.
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20 de mayo de 2011  • 17:17

Agustina Córdova es de esas chicas que nacieron signadas bajo el aura de niña fatal, de bebota inmortal. En los días y en los años que vendrán, sólo podemos imaginarla como la conocimos –y la quisimos- hasta ahora: una continuidad de su belleza frágil, sus labios gruesos y su mirada melancólica. Aún cuando cumpla 30 –y para eso falta mucho–, los chicos la seguirán piropeando más como a una nena que como a una mujer. Pero qué nena.

A nuestra chica de enfrente le gustan muchas cosas, pero lo que más le gusta es gustar. Tiene lógica: es el leitmotiv de su profesión. Hace nueve años que llegó desde Mendoza y se hizo conocida en Súper M 2002: primero, fue inspiradora como modelo; y después, se recicló en actriz. Su carrera en televisión fue prolífica: 2003, en Doctor Amor; 2004, en La niñera; 2005, en Los Roldán; 2006, en Alma pirata; 2007, en El Circo de las Estrellas; 2008, en Aquí no hay quien viva; 2009, en Casi ángeles, y 2010, en Botineras. Tantas horas de tele le abrieron camino y, junto con este 2011, representada por Life Chekka, arrancó una nueva aventura: el cine. Hay quienes creen que Agustina Córdova es el octavo arte.

En abril, la veremos seducir a Mariano Martínez –acostada desde un diván, ay– en Güelcom, una comedia en la que, además, compartió filmación con María Eugenia Tobal, Maju Lozano y Peto Menahem. Y habrá más en el resto del año: "Estamos viendo la posibilidad de actuar en otras dos películas, muy interesantes, y eso me tiene súper entusiasmada. Son papeles con contenido social, algo que siempre me interesó", se entusiasma Agustina, después de haberse divertido sobre ruedas en la sesión de fotos de Brando. Por razones obvias, omitiremos profundizar en que el skate no es el único deporte que le sienta bien: su relación con el tenista José Acasuso se ha reanudado después de un paréntesis.

Y Agustina también se tomó un paréntesis laboral el año pasado, cuando viajó a Estados Unidos para estudiar actuación y mejorar su inglés. Estuvo varios meses en Los Angeles y, aunque le gusta el budismo y los budistas hacen un culto del presente, promete que volverá: "Fue una gran experiencia, y me gustaría repetirla alguna vez. Aunque la verdad, si me dan a elegir una ciudad, prefiero Nueva York. Es una ciudad maravillosa, en la que cada uno puede hacer lo que quiera". Y hacer lo que uno quiera también es de niña fatal.

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